MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
SAN ADJUTORIO, O ADJUTO
Por entre los luminosos astros de virtud y sabiduría que brillan en el firmamento de la Iglesia , se descubre el glorioso san Adjutorio, a manera del hermoso arco iris que se describe en el cap. 42 del Eclesiástico. Normandía , antigua provincia de Francia , fue la dichosa concha donde naciera esta preciosa perla del claustro benedictino.
Su dichosa vida, cual aromático jardin, fue toda esmaltada con las balsámicas flores de todas las virtudes, por manera que desde su cuna hasta el sepulcro fue siempre amado de Dios y de los hombres : su infancia una cándida azucena de inocencia y simplicidad; su mocedad un precioso tejido de actos de religion; su edad varonil un estrellado cielo de virtudes.
Abrasado del amor divino, disgustado del mundo y ansioso de volar, cual cándido cisne, a la cumbre de la más remontada perfección, abrazó el estado religioso en un monasterio de Manta, ciudad situada en la diócesis de Chártres, a doce leguas de París.
Su eminente virtud le elevó a la dignidad de abad, cuyo encargo desempeñara con el mayor acierto en dos diferentes monasterios, que gobernó con edificación de todos sus súbditos. Se cree que uno de estos fue el de Tiron, lugar situado en la Boecia, en Francia, sobre el arroyo Tirón, entre Chártres y Nagent del Rotrou. Esta célebre abadía de la orden de san Benito fue cabeza de una congregación recomendable , y desde el año de 1629 fue de la de San Mauro.
Inflamado por fin este gran santo del amor de Jesucristo, encendido en una indecible ternura con la santísima Virgen, de quien era muy devoto, adornado de todas las virtudes, y distinguido especialmente por el don de profecía y de milagros ; después de haberse despedido de sus amados monjes, y dejando ver en su venerable semblante una extraordinaria alegría, a vista de los espíritus celestiales que con arpas de oro en las manos acompañaban sus últimos acentos, entregó su candorosa alma a su Criador, probablemente en 30 de abril del año 1131. Su sagrado cuerpo fue trasladado a la ciudad de 0rleans, y colocado religiosamente dentro de una iglesia dedicada a su nombre. La fama de su santidad sonó en breve por todos los ángulos de la tierra; y el nombre de san Adjutorio, haciéndose cada día más célebre por sus continuos prodigios y milagros en favor de sus devotos, es invocado por do quiera con fervor y confianza; y no solo en Orleans de Francia, sino también en otros varios puntos se han dedicado suntuosos templos a nuestro santo, mereciendo nombrarse en este lugar el que de tiempo inmemorial se halla construido en el pueblo de 0lost, diócesis de Vich . en Cataluña, donde los fieles acuden a porfía de todas partes a implorar el poderoso valimiento de san Adjutorio, yendo donde nuestro santo es venerado con esmerado culto y devoción por los moradores de 0lost y pueblos limítrofes.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

