LA ARMADURA DE DIOS
LA VIRGEN MARÍA
Y SU PATRONATO EN AMÉRICA
NUESTRA SEÑORA DE LA PRESENTACIÓN DEL QUINCHE
Patrona del Ecuador
Es digno de atención un hecho conmovedor: entre las apariciones o milagros de la Virgen María en las Américas, gran número se relaciona con los indígenas, revelando la extrema bondad de la Madre de Dios hacia ellos.
Podemos igualmente incluir entre estas devociones la de Nuestra Señora del Quinche, que comenzó en 1585.
Imagen original de la Virgen sin vestimentas
El Quinche:
El pueblecito del Quinche se asienta en el noroeste de la ciudad de Quito en las faldas de la cordillera occidental, aproximadamente una hora de distancia de la capital del país, Quito.
La palabra Quinche tiene origen en la lengua Maya, Cakchiquel, cuyo significado se compone de dos vocablos: Quin que significa Sol, y Che que significa Monte. Por tanto, apoyados en los aportes etimológicos, Quinche significa Monte del Sol.
Esta ciudad fue uno de los centros ceremoniales principales de adoración al Sol, debido a sus templos y a su posición privilegiada; justamente en el recorrido que el Sol parece hacer en el solsticio de verano, fecha en la cual las peregrinaciones se multiplicaban y se festejaba con mucha solemnidad la fiesta del Inti Raymi.
Con la conquista Española, se reemplazó la fiesta del solsticio, por la fiesta de San Pedro, y bautizaron a El Quinche, como San Pedro de El Quinche.
En la época de la Colonia fue elegida como sede de la Virgen de Oyacachi, una vez que fue ordenada su salida del pueblo del mismo nombre.
Humilde inicio de la devoción:
La historia de la Virgen se remonta a finales del Siglo XVI. La historia cuenta que a pedido de los naturales de Lumbisí, el año 1588, el escultor Diego de Robles esculpió la imagen de Nuestra Señora de El Quinche, tomando como referencia la Virgen de Guápulo (que había tallado tan solo dos años antes).
El pueblo de Oyacachi situado a 65 km de El Quinche, deseaba una imagen cristiana como protección contra los continuos ataques de osos. La nueva imagen permaneció en Oyacachi entre 1588 y 1604, de acuerdo con las crónicas. Ahí fue ubicada en una gruta natural.
Comenzó entonces a operar continuos milagros. Muchas veces salía de su gruta y volvía solamente al día siguiente. Cuando volvía, los indios le preguntaban dónde había estado, y la imagen simplemente les mostraba los pies llenos de barro, dando a entender que había ido a socorrer a diversas personas. Además, era conocido en la región que la gruta de la imagen permanecía en muchas ocasiones iluminada, y a veces se oían salir de ella sonidos musicales.
Como comenzaban a llegar peregrinos de otras localidades, atraídos por los numerosos milagros, los indios decidieron construir una capilla más digna para su Madre celestial.
Portentosos milagros:
Toda la tribu colaboró en la construcción de la capilla. Una india, de costumbres muy puras, tenía el encargo de llevar comida para los que se encontraban en el bosque cortando madera. Como el trigo de su pequeño campo estaba próximo para la cosecha, y ella no tenía a quien recurrir para que se quedara e impidiese a los pájaros comerse todo, en su simplicidad, fue hasta la imagen. Y la nativa le pidió que cuidara de sus sembríos. Increíble misericordia de la Reina de los Cielos y de la tierra: ¡varias veces, al volver, la indiecita encontraba a la propia Virgen Santísima cuidando el trigal, de la misma forma que ella la veía representada en la imagen!
Un matrimonio de indios fue a ayudar en la construcción de la capilla, dejando a su hijo junto a un árbol mientras trabajaban. Al retornar, vieron a un oso devorándose al indiecito. Ahuyentaron a la fiera, pero… el pequeño había perdido un brazo y murió. Los padres no dudaron: llevaron el pequeño cadáver junto a la imagen y suplicaron un milagro. Nuestra Señora no se hizo rogar por mucho tiempo: ¡devolvió el brazo y la vida al niño!
Este estupendo milagro hizo que la devoción se difundiera enormemente y su fama llegara muy lejos.
Traslado de la imagen al Quinche:
Treinta años después, el entonces obispo de Quito, Fray Luis López de Solís, hizo trasladar la imagen al poblado del Quinche.
¿El motivo? Los infortunados indios estaban dotados de un temperamento muy voluble. Si en un momento estaban bien, nada garantizaba que al minuto siguiente se comportaran mal. Así, aquella tribu, tan favorecida por la Santísima Virgen, en medio de un fiesta, entre borracheras, recaía en el paganismo… Los aborígenes tomaron la cabeza de un oso y decidieron adorarla. Retiraron las joyas de la imagen y las ofrecieron al fetiche. Como castigo, el obispo les quitó la imagen y la trasladó a un poblado próximo.
Un cronista asegura que el cura de El Quinche, Don Diego de Londoño, habría sido el más enfático en pedir el traslado. Solicitando que se ubique a la Virgen en el pueblo de El Quinche, más cercano a Quito.
En 1604, la imagen antes conocida como la Virgen de la Peña, por su ubicación en Oyacachi, llegó a la iglesia parroquial de El Quinche. Donde tomó el nombre con el que hoy es conocida.
Santuario:
Ya en el año 1630, la imagen fue trasladada a un nuevo santuario construido para la ocasión, que sufrió varias modificaciones durante los años y hubo de ser reconstruido tras el terremoto de 1869.
El Santuario actual es de cal y ladrillo; la capacidad total del Santuario para peregrinos de pie es de 3.556 personas, y para 966 personas sentadas; tiene un área construida total en planta de 2.049 m2.
Con el aporte de las limosnas de los peregrinos y devotos de la Santísima Virgen de El Quinche se ha logrado ampliarlo mucho más: la Sacristía nueva tiene 200 m2. El acceso lateral al Campo Mariano tiene 1200 m2 y cubierto en piedra con los paredones ornamentales.
Coronación Canónica:
Por la devoción de raigambre popular a tan bendita imagen hizo su primera visita a Quito en 1632 y el Cabildo de Quito la declaró Patrona y protectora de la ciudad.
En 1822 fue aclamada como protectora de la Independencia ecuatoriana; ello hizo que el clamor popular pidiera a la Iglesia ecuatoriana la Coronación Canónica a la Sagrada Imagen acontecimiento que se realizó el 20 de junio de 1943 de manos de Mons. Carlos María de la Torre, Arzobispo de Quito, delegado del Papa Pío XII.
El 30 de mayo de 1944, por pedido del señor Arzobispo de Quito, se hacen cargo de la administración de la parroquia de San Pedro de El Quinche y del Santuario de Nuestra Señora de EL Quinche la Congregación Ecuatoriana de Misioneros Oblatos fundados en Cuenca por el Padre Julio María Matovelle, el 29 de mayo de 1944.
Descripción de la Sagrada Imagen:
La imagen, que es una fina talla en madera de cedro de unos 62 cm. de alto, está revestida por un amplio y hermoso ropaje de brocado cubierto de gemas, y bordado con hilos de oro y plata que sólo dejan ver su rostro moreno y apacible. La Virgen lleva un cetro en la mano derecha y con la izquierda sostiene el Niño en actitud de bendecir, mientras sostiene una esfera de oro coronada por una cruz.
A los pies de la imagen, la peana y la gran media luna, ambas de plata pura, y las pesadas coronas imperiales de oro y piedras preciosas, manifiestan la generosidad del pueblo ecuatoriano que gusta ver a su patrona resplandeciente, vestida siempre con las mejores galas.
El rostro de Jesús evoca las facciones de los niños mestizos de aquellas sierras. Mestizo es el color de la Madre, síntesis del alma del inca y del español. Su fina nariz está enmarcada por un delicado rostro ovalado de labios delgados y boca pequeña; sus ojos achinados y su mirada triste con los párpados entrecerrados o caídos le confieren una dulzura única. Por eso esta advocación es tan popular en Ecuador, especialmente entre los indios que llaman con afecto «la Pequeñita» a su protectora del cielo.
Peregrinación a Virgen del Quinche:
Cada 21 de noviembre dos millones de devotos de la Virgen de El Quinche, emprenden una caminata hasta el Santuario, ubicado a 60 kilómetros de Quito, para “agradecerle o pedir un favor especial”.
Las caminatas se realizan desde hace más de 400 años, cuando la Virgen fue trasladada desde Oyacachi a El Quinche, se le atribuyen una infinidad de milagros y favores que se retratan en algunos lienzos y placas que los devotos cuelgan en una pared de la iglesia.
Entre los milagros que se asignan a la Virgen figuran la curación de enfermedades terminales y el haber salvado a víctimas de graves accidentes, entre los que consta el mismo escultor español Diego de Robles.
Santísima Virgen del Quiche
Ruega por nosotros!
Campo Mariano (Tras el santuario)
Lugar en donde los miles de peregrinos descansan tras las romerías
Camarín de la Virgen
Placas de agradecimiento a la Santísima Virgen
Ruta de los peregrinos de Quito al Quinche
Agradecemos la colaboración de «Devoto de Nuestra Señora» .



















