SANTA BIBIANA

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

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 Hoy nos encomendamos a:

SANTA BIBIANA, VIRGEN Y MÁRTIR.

La bienaventurada y gloriosa virgen santa Bibiana fue natural de Roma y nobilísima, hija de Flaviano, prefecto (que otros llaman Fausto o Fabiano), y de Dafrosa, los cuales fueron cristianos y mártires de Jesucristo. Desde niña se ejercitó santa Bibiana en obras loables y virtuosas.

Fue presa en tiempo del emperador Juliano Apóstata por el prefecto llamado Fausto, a quien se cometió su causa. Procuró él persuadir a Bibiana que adorase a los ídolos, amenazándola con grandes tormentos si no lo hacia; pero ella supo decirle tales cosas, que despertaron el corazón de Fausto y le abrieron los ojos para ver la divina luz, con la cual reconoció su engaño y se convirtió a la fe de Cristo, y por ella derramó su sangre y alcanzó la corona del martirio.

Muy contenta y regocijada quedó santa Bibiana por haber ganado para su esposo Jesucristo a Fausto; y llevada delante de otro juez y ministro de Juliano, estando muy constante y firme en la confesión de la fe, y de no adorar a los falsos dioses de los gentiles, el juez inícuo le mandó azotar y quebrantar sus carnes con plomadas, tan fuertemente, que en aquel tormento dio su purísima alma a Dios, por los años de Cristo de 362, imperando Juliano Apóstata.

El cuerpo de la santa virgen estuvo dos días sin ser enterrado, y después, un sacerdote llamado Juan, le enterró junto al sepulcro de su santa madre y de su hermana Demetria, a los 2 de diciembre, en que la Iglesia celebra su fiesta.

Hoy día hay en Roma cerca del palacio Liciano una iglesia antigua de Santa Bibiana, que edificó san Simplicio, papa, donde está su sagrado cuerpo.

Leyenda de oro

R. Dr. José Palau

 

Leer el Santo Evangelio del día  y catena aurea