EL CRISTIANISMO EN LOS CANTARES POPULARES

CONTEMPLATIVOS EN LA ACCIÓN

Esta poesía popular viene de la España del Siglo de Oro; y en esa tradición hispano-católica encontramos el fondo mismo del alma nacional, que muy poco debe al barbarismo precolombino, tan reivindicado por los revolucionarios.

Los Cantares son trasunto del alma española de la época colonial; todos ellos revelan una tradición poética nacida al arrullo del romance clásico, que los soldados y misioneros de la España grande de los siglos XVI y XVII trajeron al Nuevo Mundo.

El deber de la hora actual es salvar esa cultura y reanudarla.

Por esta razón, entregamos al pensamiento católico estos florilegios, con el deseo de que muchos jóvenes recojan este tesoro poético, y reanuden la honrosa tradición de cultura bruscamente interrumpida por la irrupción de una civilización tan brutalmente material que ha olvidado el significado esencial de la vida cristiana, e incluso ya de la simplemente humana.

 

DULCE JESUS DE MI VIDA

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Dulce Jesús de mi vida,

Dueño de mi corazón

Aquí estoy en tu presencia

Con profunda humillación.

 

Esperando en tu clemencia

Que me otorgues tu perdón.

Me pesa de haber pecado,

Solo por saber quién sois.

 

Pésame de haberte ofendido,

Pésame de corazón,

Que el dolor que ahora tengo,

Sirva de satisfacción.

 

Deseo los sacramentos,

Y a todos pido perdón,

Dame paz en esta vida

Y en la otra salvación,

Líbrame del cruel infierno,

Por tu muerte y tu pasión.

 

 

Señor mío Jesucristo,

Mi alma enferma se siente:

Confesarse con Vos quiere,

Que ha pecado mortalmente.

 

Perdonaste al buen ladrón

En la cruz crucificado;

Perdóname a mí también,

Señor que me he confesado.

 

Creo en Dios, Padre, Señor,

Y en lo que la Iglesia dice,

Perdóname los pecados

En la confesión que te hice.

 

Tu cuerpo Santo y humilde,

El mío falso, engañoso;

Está del pecado preso

Perdona, Padre amoroso.

 

Perdóname, Padre mío,

En la confesión que te hice,

Los pecados declarados

Y aquellos que no te dije.

 

Dalos Tú por confesados,

Que bien sabes lo que son,

Por tu Santísima Cruz

Me darás la absolución.

 

Pequé, mi Señor, pequé,

Pequé delante de ti;

Y así espero de vos, Padre,

Misericordia de mí.