EN HONOR A LA VERDAD

¿Es el bien la única causa del amor?
SI
¿Por qué?
RESPUESTA DOCTRINAL
Suma teológica, Ia-IIae, q. 27, a. 1
Objeciones por las que parece que el bien no es la única causa del amor.
1ª. En efecto, el bien no es causa del amor sino porque es amado. Pero sucede que también se ama el mal, según aquello del Salmo 10, 6: El que ama la iniquidad, aborrece su alma; de otra manera todo amor sería bueno. Luego no sólo el bien es la causa del amor.
2ª. Aristóteles dice que amamos a los que cuentan sus males. Luego parece que el mal es la causa del amor.
3ª. San Dionisio dice que no solamente el bien, sino también lo bello es amable a todos.
Contra esto: está lo que dice San Agustín: Indudablemente no se ama sino el bien. Así, pues, sólo el bien es causa del amor.
Respondo: El amor pertenece a la potencia apetitiva, que es una potencia pasiva.
Por eso, su objeto se compara a ella como la causa de su movimiento o acto.
Es preciso, pues, que aquello que es objeto del amor sea propiamente la causa del amor.
Ahora bien, el objeto propio del amor es el bien, porque el amor importa cierta connaturalidad o complacencia del amante con el amado, y para cada uno es bueno lo que le es connatural y proporcionado.
Por consiguiente, se da por sentado que el bien es la causa propia del amor.
A las objeciones:
1ª. El mal nunca se ama sino bajo la razón de bien, esto es, en cuanto es bueno bajo algún aspecto y se le aprehende como bueno en absoluto.
Y así un amor es malo en cuanto tiende a lo que no es un verdadero bien absolutamente.
Y de este modo el hombre ama la iniquidad, en cuanto por la iniquidad se consigue algún bien, por ejemplo, placer, dinero o algo semejante.
2ª. Aquellos que cuentan sus males no son amados por los males, sino precisamente porque los manifiestan, pues el contar uno sus males tiene razón de bien en cuanto excluye la ficción o simulación.
3ª. Lo bello es lo mismo que el bien con la sola diferencia de razón.
En efecto, siendo el bien lo que apetecen todas las cosas, es de la razón del bien que en él descanse el apetito; pero pertenece a la razón de lo bello que con su vista o conocimiento se aquiete el apetito.
Por eso se refieren principalmente a lo bello aquellos sentidos que son más cognoscitivos, como la vista y el oído al servicio de la razón, pues hablamos de bellas vistas y bellos sonidos.
En cambio, con respecto a los sensibles de los otros sentidos no empleamos el nombre de belleza, pues no decimos bellos sabores o bellos olores.
Y así queda claro que la belleza añade al bien cierto orden a la facultad cognoscitiva, de manera que se llama bien a lo que agrada en absoluto al apetito, y bello a aquello cuya sola aprehensión agrada.
De un total de 62 respuestas:
contestaron 41 SI VOTOS -66,13 %
contestaron 19 NO VOTOS – 30,65%
Contestaron 2 OTROS VOTOS – 3,22%
Según esta estadística la mayoría contestó correctamente.
Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.
