MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
SAN ANFILOQUIO, OBISPO Y CONFESOR
Nació en Capadocia y se dedicó al estudio de la retórica y del derecho. Fue magistrado de su patria , mereció ser estimado de todos por su probidad y sus costumbres, y estuvo unido en estrecha amistad con San Basilio y san Gregorio Nacianceno, que eran de mucha más edad que él.
Por consejo de este último dejó Anflloquio el mundo y se retiró a servir a Dios en el desierto, donde vivió solo con su padre anciano y enfermo, dedicándose todo entero a la meditación y al estudio de las sagradas Letras. Hallándose en Iconia de Pisídia, el año 374, fue elegido obispo de la misma ciudad, y a pesar de su humildad fue desde luego ordenado de sacerdote y consagrado obispo por San Basilio, que miró su elección como una providencia particular del cielo en favor de la iglesia de Oriente.
El nuevo pastor justificó esta opinión trabajando de continuó para oponerse a los vicios y a las herejías, corregir los abusos, tronar con santa libertad contra el mal, y gobernar en paz y justicia su rebaño. Obtuvo del emperador Teodosio algunas leyes muy severas contra los herejes, haciéndole conocer los trastornos que excita siempre el espíritu de secta en el estado, lo mismo que en la religión.
Cuéntase que incomodado un día Anfiloquio porque aquel príncipe oía favorablemente a los arrianos, fue al palacio imperial, y afectó hacer poco caso de Arcadio, hijo del emperador. Ofendido este de semejante conducta mandó que el venerable obispo fuese echado a la calle; mas el Santo le dijo entonces con entereza: «Señor, vos no quereis que se falte al respeto a vuestro hijo, y os indignáis contra los que no le veneran: ¿cómo creéis que tratará el Dios del universo a los que blasfeman contra su Hijo único?»
Semejante indicación , cuya fuerza y sabiduría conoció Teodosio, decidió al emperador a reprimir los excesos de los arrianos.
San Anfiloquio asistió al primer concilio general de Constantinopla en 381, presidió el concilio de Sida, y en un y otro hízose admirar por sus luces y su celo. Parece que murió el año de 394, dejando a la posteridad la reputación de uno de los padres más ilustres de la iglesia griega.
San Gregorio Nacianceno le llama pontífice irreprensible, ángel del Señor y héroe de la verdad, y él mismo nos dice que el santo obispo de Iconia curó a muchos enfermos por medio de sus oraciones, por la invocación de la Santísima Trinidad y por la oblación del incruento sacrificio.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

