MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
SAN EUQUERIO, OBISPO Y CONFESOR.
Era de ilustre familia, pues su padre y su abuelo habían ocupado los puestos de más dignidad en el imperio romano.
El joven Euquerio despreció, sin embargo, la nobleza y todas las riquezas para entregarse tan sólo a la piedad. Su erudición y demás dotes personales le hicieron uno de los mas notables oradores de su tiempo. Casó con una mujer virtuosa, de la cual tuvo dos hijos que educó en la virtud y que llegaron a ser elevados después al episcopado.
Euquerio deseaba tanto no servir mas que para Dios, que al fin se decidió a tomar el hábito monástico de Lerins con sus dos hijos, y su esposa se consagró también a la vida religiosa en un monasterio de santas mujeres.
Algún tiempo después se retiró de Lerins a otro desierto a vivir enteramente solo, y en esta soledad escribió un tratado de la vida solitaria, el cual publicó juntamente con otro tratado sobre el desprecio del mundo el año 427.
Esta obra es una de las más apreciables de la antigüedad eclesiástica, ya por la importancia de las cosas que contiene, ya también por la elegancia y riqueza de lenguaje en que está escrita. A pesar de su retiro y humildad, el año 434 fue consagrado obispo de Lyon.
Vióse en él un fiel pastor suspirando de continuo por la patria celestial, humilde de espíritu, rico en buenas obras, poderoso en palabras y ejemplos, sabio en todas las ciencias y muy superior a los más grandes obispos de su época. Asistió al primer concilio de Orange en 441; fundó varias iglesias y establecimientos piadosos; fue venerado y estimado de los más ilustres prelados de su siglo, y murió santamente en Lyon el día 16 de noviembre del año 450.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

