MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
SAN DIDIER, OBISPO Y CONFESOR
Los franceses le llaman san Gery.
Nació de padres nobles, en el territorio de Albi, el año 580. Educóse en la corte de Clotario II; hizo rápidos progresos en la carrera de las ciencias y se hizo notable por su elocuencia.
Obtuvo empleos distinguidos en la corte; pero siempre vivió en ella como un religioso en su claustro. El tiempo que le dejaban libre los asuntos de su destino lo empleaba en la meditación de la ley de Dios, en el estudio de los libros santos y en la oración.
Procuraba imitar en todo a los santos y mantener su corazón inmaculado. Mereció la confianza de los reyes y príncipes de su nación. Es notable la carta que dirigió el rey Dagoberto al clero de la diócesis de Cahors, cuando propuso a Didier para obispo de aquella iglesia.
En ella se pintan los méritos del siervo de Dios, y refiere el rey los motivos que le han decidido a la elección con colores tan naturales y tan verdaderos, que al consagrarle el metropolitano todo el pueblo prorumpió en demostraciones espontáneas de alegría.
Encargado ya Didier de las augustas funciones de su dignidad trabajó principalmente para hacer brillar la religión y extirpar el vicio en su diócesis.
Los pobres fueron el primer objeto de su solicitud; y su crédito en la corte, que conservó toda la vida. lo empleó en inclinar el ánimo del rey y el de los poderosos a fundar en Francia varios monasterios y muchos establecimientos de beneficencia. Llegó a una
edad muy avanzada, y cumulado de méritos murió en el Señor el día 15 de noviembre de 654, en el territorio de Albi, después de haber gobernado largo tiempo con gloria la diócesis de Cahors.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

