SANTA MARÍA

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

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SANTA MARÍA, MÁRTIR.

Era esclava de un tal Tertulio, senador romano. Desde su infancia era cristiana, siendo la única en la casa que conocía el Evangelio. Los días que consagraban los paganos a sus fiestas los Santificaba principalmente con el ayuno.

Sus prácticas devotas le acarrearon la aversión de su señora; pero su exactitud y fidelidad en cumplir con sus deberes hicieron que su dueña la defendiese y la quisiese. La persecución de Diocleciano estaba entonces en todo su auge. Tertulio procuró por medios suaves hacer conocer a María el peligro que corría si no obedecía el mandato de adorar a los dioses, y viendo que nada adelantaba con sus amenazas la hizo azotar cruelmente para ver si de este modo se evitaba que su esclava fuese delatada al prefecto y perdida. Después de esto la hizo encerrar en una oscura cárcel, donde permaneció treinta días sin tomar mas alimento que el preciso para no morir de hambre.

Entre tanto llegó a noticia del juez esta ocurrencia, y llamó a su tribunal a María. En el interrogatorio contestó la santa con modestia, pero con entereza; y el pueblo que se hallaba presente pidió su sangre. El juez mandó entonces que fuese entregada a los verdugos, los cuales la atormentaron tan inhumanamente que el mismo pueblo, que poco antes exigía su muerte, no pudo contemplar aquel horrible espectáculo, y pidió a grandes gritos que se le pusiese término.

Suspendióse la tortura, y María quedó bajo la custodia de un soldado; pero alarmada luego su pureza con aquel peligro procuró escaparse, y fue a esconderse entre unas rocas, donde después acabó la vida el año 302.

Leyenda de oro

R. Dr. José Palau

 

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