MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
SAN FARON, OBISPO Y CONFESOR.
Fue hijo de uno de los principales empleados de la corte de Teodoberto II, rey de Austrasia, y nació en un lugar a dos leguas de Meaux. Terminada su educación entró en la corte del mismo rey, en la cual vivió más como recluso que como cortesano, y después fue también empleado en la corte de Clotario II, rey de Francia.
La vida edificante que Faron llevaba en medio del bullicio y disipación de la corte le ganaron todas las voluntades; pero él, que sólo quería agradará Dios en sus acciones, dejó al fin el mundo, y con el consentimiento de su virtuosa esposa abrazó el estado eclesiástico y se asoció a la iglesia de Meaux, de cuya ciudad fue después, en 626, nombrado obispo.
En su nueva dignidad desplegó un celo inagotable por la salvación de las almas confiadas a su cuidado; condujo por los caminos de la perfección a los que conocía ya las verdades de la fe, y a los que permanecían aun sentados en las tinieblas de la idolatría o del error los iluminó con la luz de la verdad. Asistió al concilio de Sens, celebrado en 650; fundó varios monasterios y establecimientos de beneficencia, dio a su clero sabias instrucciones y reglamentos, y después de un pontificado de cuarenta y seis años, siendo el padre de los pobres y el consuelo de todos los afligidos, Faron fue a recibir en el cielo el premio de sus altas virtudes el día 28 de octubre del año 672, el ochenta de su edad.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

