CONTEMPLATIVOS EN ACCION

Es la abominación desoladora
sembrada donde menos se debiera:
en templos convertidos en establos
y en profanos altares vueltos mesas;
en púlpitos bañados de herejías,
en ecos que propagan la blasfemia,
en parodias sacrílegas de misas
y en lobos pastoreando en sus dehesas.
Es la abominación desoladora
que pudre, que contagia y que despeña
las almas seducidas de los fieles
por un desfiladero de anatemas;
es el rechazo a la Verdad y al dogma,
a la revelación y a la realeza
de Cristo como el único Rey digno
de hacer su voluntad sobre la tierra;
es un barniz de luz tras el que bulle
el odio por lo sacro, que contempla
lo falso como cierto y que rechaza
la tradición por inmutable y férrea.
Es el rebelde ataque del Maligno
que arrastra con su cola las estrellas
y engulle en sus tinieblas sulfurosas
a quienes enaltecen sus vilezas.
Es la abominación desoladora
que, haciéndose pasar hoy por Iglesia
católica, abraza al Anticristo
y se rinde al poder de las tinieblas.
