MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
SANTA MAMELTA, MÁRTIR.
Era natural de Persia y vivió en este país entregada a las supersticiones del paganismo. Sin embargo, su vida arreglada y las bellas disposiciones de su corazón hacían que ya antes de conocer la religión cristiana perteneciese su espíritu al cristianismo a causa de la inclinación que profesaba a la verdad y a las doctrinas sanas. Efectivamente, Dios quiso para sí aquella alma tan buena, y enviándola cierto día un ángel la iluminó con la divina revelación, y por medio del mensajero la hizo decir que dejase el culto de los ídolos y abrazase el del Dios verdadero. Gozosa entonces Mamelta y fiel al celestial mandato se convirtió a la fe de Jesucristo, recibió el agua santa del bautismo y empezó a practicar públicamente la ley de Dios.
Los paganos y gentiles se mofaron al principio de ella, luego empezaron a maquinar contra su vida, y al fin la apedrearon y la arrojaron a un profundo lago, en el cual entregó alegre su espíritu al Señor y consiguió la corona del martirio.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

