LA ARMADURA DE DIOS
LAS DOCE PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN
a Santa Margarita María de Alacoque

En mayo de 1673, el Corazón de Jesús le dio a Santa Margarita María para aquellas almas devotas a su Corazón las siguientes promesas:
* Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
* Les daré paz a sus familias.
* Las consolaré en todas sus penas.
* Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
* Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
* Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
* Las almas tibias se volverán fervorosas.
* Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
* Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
* Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
* Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
* Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.
Las doce promesas del Sagrado Corazón según el Padre Mateo Crawley- Boevey
(Tomado de La Hora Santa del Mes de Agosto)
1ª. Pronto, Jesús, sí, reina presto, antes que Satán y el mundo te arrebaten las conciencias y profanen en tu ausencia todos los estados de la vida.
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
2ª. Adelántate, Jesús y triunfa en los hogares. Reina en ellos por la paz inalterable prometida a las familias que te han recibido con hosannas.
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
3ª. No demores, Maestro muy amado, porque muchos de éstos padecen aflicciones y amarguras que Tú solo prometiste remediar.
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
4ª. Ven…, porque eres fuerte, Tú, el Dios de las batallas de la vida; ven, mostrándonos tu pecho herido, como esperanza celestial, en el trance de la muerte…
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
5ª. Sé Tú el éxito prometido en nuestros trabajos; sólo Tú, la inspiración y recompensa de todas las empresas.
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
6ª. Y tus predilectos, quiero decir, los pecadores, no olvides que para ellos, sobre todo, revelaste las ternuras incansables de tu amor.
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
7ª. ¡Ay, son tantos los tibios, Maestro, tantos los indiferentes a quienes debes inflamar con esta admirable devoción!
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
8ª. “Aquí está la vida”, nos dijiste, mostrándonos tu pecho atravesado; permite, pues, que ahí bebamos el fervor, la santidad a que aspiramos.
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
9ª. Tu imagen ha sido entronizada, a pedido tuyo, en muchas casas…; en nombre de ellas te suplico sigas siendo, en todas, su amable Dueño y el sólo Soberano.
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
10ª. Pon palabras de fuego, persuasión irresistible, vencedora, en aquellos sacerdotes que te aman y te predican como Juan, tu apóstol regalado.
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
11ª. Y a cuantos propaguen esta devoción sublime, a cuantos publiquen sus inefables maravillas, resérvales, Jesús, una fibra de tu Corazón, vecina de aquélla en que tienes grabado el nombre de tu Madre.
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
12ª. Y por fin, Jesús, danos el cielo de tu Corazón a cuantos hemos compartido tu agonía en la Hora Santa… Por esta hora de consuelo y por la Comunión Reparadora de los Primeros Viernes, cumple con nosotros tu promesa infalible…, te pedimos que en la hora decisiva de la muerte…
Venga a nos el reinado de tu amante Corazón.
Apostolado del Sagrado Corazón
