SAN FROILAN

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

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SAN FROILAN, OBISPO y CONFESOR.

Este santo es patrón de la iglesia de León, en España. Nació en un arrabal de la ciudad de Lugo, en Galicia: sus padres cristianos y piadosos le inspiraron aun en la niñez ideas muy verdaderas de lo que es la futileza y vanidad de las cosas del mundo. Desde muy niño resplandeció el siervo de Dios en amor al retiro y a la oración, afición al estudio de las sagradas Letras y ejercicio de todas las virtudes. Antes de llegar a los diez y ocho años, resuelto a vivir vida más perfecta, dejó su casa y su patria y se retiró a un desierto para ocuparse en la contemplación de las cosas divinas, y juntamente prepararse para el ministerio de la predicación a que se sentía llamado. Cuando salió del desierto pensó andar de pueblo en pueblo enseñando el camino de la salud y la ciencia de los Santos.

Para estar más seguro de que era cierta esta vocación, inspirado de Dios, se puso unas ascuas en la lengua y en los labios, creyendo que si no le quemaban le destinaba Dios para instrumento de la salud ajena, y así fue. La primera noche que había empezado su misión vio dos palomas, una de color de fuego y otra blanca, que llegándose a él le entraron por la boca; al mismo tiempo se sintió abrasado en celo de la honra de Dios, y muy recreado con la suavidad de su espíritu. A este principio de su misión apostólica correspondieron los frutos de su predicación, convirtiéndose muchos pecadores en sus auditorios, y mejorándose muchos justos. Después de haberse ejercitado en las tareas de la vida apostólica, como tenia siempre vivo en su corazón el amor de la soledad, andaba siempre recreando su espíritu en lo más quebrado de los montes de León, donde le halló san Atilano, que deseaba tenerle por director espiritual. Allí fundó el santo un monasterio que se hizo célebre por los milagros de su venerable fundador, y por la regularidad de la vida que en él se llevaba. Llegó la fama de Froilan a 0viedo, corte entonces de los reyes de León, y don Alonso el Magno quiso conocerle y le dio amplísimo poder y gran cantidad de dinero para que, escogiendo los sitios más acomodados de su reino, fundase en ellos monasterios para refugio de los que quisiesen dejar el mundo.

Habiendo poco después vacado la silla de León, por los años de 900, don Alonso, cediendo a los clamores del pueblo y del clero, obligó a Froilan a que aceptase sobre sí aquella carga. Efectivamente fue consagrado obispo aquel mismo año, el mismo día que lo fue san Atilano para obispo de Zamora. Un antiguo escritor de la vida de Froilan dice que puesto en el candelero de la dignidad alumbró toda aquella parte de la España con el resplandor de la luz eterna, predicando por todas partes la palabra de Dios; que con la honra subió en él de punto la santidad, y recibió del cielo gracia abundantísima para adoctrinar a los fieles de todos estados. Adornóle también el Señor con dones maravillosos: poco antes de morir profetizó las enfermedades, la hambre y la mortandad con que había de castigar Dios a aquel reino, para que sus autoridades y sus habitantes tratasen de aplacar el divino enojo, preparándose para aquella calamidad con una enmienda verdadera de sus costumbres. También dijo de antemano el día en que había de morir, y a los de su clero, que había llamado al rededor de su lecho, los exhortó con gran celo y fervor a que guardasen las leyes de su estado, y a que fuesen siempre leales a su vocación, y después entregó dulcemente su alma a Dios el día 4 de Octubre del año 906.

Leyenda de oro

R. Dr. José Palau

 

Leer el Santo Evangelio del día  y catena aurea