OSKO: EN EL MUNDO POST-KATÉJON

EN EL COMBATE DE RESISTENCIA

LA VERDAD ACORRALADA POR LOS CUATRO COSTADOS

Dos ELEISON centrados en la verdad histórica y en la realidad actual; confrontados con las aviesas ideas del «cardenal» Sarah acerca del «gueto tradicional», y con la «repercusión mundial» de la llamada «Correctio Filialis» hecha a Bergoglio por una cierta cantidad de intelectuales y clérigos trasnochados o despistados, o vaya uno a saber qué…

Por nuestra parte, en cambio, decimos que:

«Hoy es necesaria una buena cuota de rebeldía» (dicho de un cura criterioso…)

Cuatro enlaces:

Comentario-eleison 531

Comentario-eleison 532

Sarah: Si aun no habéis abandonado

Impacto a nivel mundial de la correctio filialis

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Ya he avisado que aquello que la Escritura denomina KATÉJON, para mí consta como de dos aspectos o partes, que podrían suponerse como MURALLAS.

Esas murallas debían ser quitadas, suprimidas o aniquiladas, para que toda la ingenierización social, que ya estaba pensada e inclusive comenzada y que era necesario coagular en forma definitiva e irreversible (en plazo de tiempo perentorio), diera paso a una eficaz y eficiente construcción social, que hoy vemos erigirse delante de nosotros de manera ominosa, clara e indudable.

El llamado NOVUS ORDO SECLORUM, o Nuevo Orden Mundial, edificado por los agentes de la Élite judía, judaica, judaizadora e inicua, se encuentra, en cuanto a su constitución mundial, en una de las etapas finales y es totalmente irreversible.

Tan irreversibles como son, o han llegado a ser, las llamadas «reformas conciliares», tal y como lo ha anunciado últimamente el actual inquilino de la casa Santa Marta y ocupante fraudulento de un Trono que no le corresponde por diversas razones; en especial por una: su completa falta de Amor por la Verdad, tema este que ocupa principal protagonismo en estos tiempos, y que Mons. Williamson destaca en los ELEISON 531 y 532, que no vamos a transcribir porque alargarían innecesariamente este artículo (ahí están los enlaces para que puedan leerlos quienes no lo hayan hecho todavía) pero de los cuales diremos unas cuantas cosas.

Tales dos IRREVERSIVILIDADES en los dos planos mencionados (el secular e histórico y el religioso y sagrado) son consecuencia de la REMOCIÓN o destrucción de las correspondientes dos MURALLAS o aspectos del Katéjon.

Respecto de lo que pueda entenderse o aceptarse por el Katéjon, remito a lo que no hace mucho nos dijo el Padre Ceriani en su sermón del séptimo domingo de Pentecostés, por escrito y oralmente: Aquí y Aquí

Más allá de que uno esté o no de acuerdo con la identificación del Katéjon, es indudable de que tuvo lugar la remoción de algo que obstaculizaba.

Es recomendable además tener presente el siguiente pensamiento: Existe todo un desplazamiento, una deriva hacía la iniquidad; hay quienes hablarían de «corrimiento hacia la izquierda» por obra y gracia de la inundación ideológica que no deja estamento sin corroer, consecuencia de la omnipresencia de un pensamiento disolvente; podríamos denominarlo –como muchos otros hacen– «marxismo cultural», y estaríamos en lo cierto.

Pero va más allá de éso incluso; se trata de una refinadísima manera o forma de malicia intelectual e ideológica difícil de rotular porque procede del inframundo. Ese desplazamiento provoca que quienes hace treinta años ostentaban una posición radicalizadamente revolucionaria, hoy no lo parezcan tanto, aunque conservan exactamente esas mismas posturas.

Es decir, los revolucionarios de ayer, tan progresistas entonces, hoy, aun en medio de sus recalcitrantes posiciones, parecen devenir en «conservadores» entre sus pares partidarios de la Revolución…

Creo que se entiende perfectamente que entonces esto procede del mismo movimiento revolucionario acaecido por medio de la «dialéctica revolucionaria».

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Así las cosas, esto es visible inclusive dentro de ámbitos intelectuales eclesiásticos o cercanos a ellos.

Es por éso que desconfiamos de los que se plantan en las posiciones que llamamos “conservadoras” y/o «restauracionistas».

Y, por lo mismo, debemos reiterar que la situación actual es POST-KATÉJON, es decir que corren los días después de lograda su eliminación.

Quede claro entonces que el OBSTÁCULO (en sus dos versiones, ambas necesarias y relacionadas entre sí) HA SIDO QUITADO VIOLENTA Y DEFINITIVAMENTE; y éso… escatológicamente no admite marcha atrás; un retroceso no está contemplado ni establecido en ninguna parte; carece de sustento escriturístico.

Por esa razón es que hablamos de una situación completamente IRREVERSIBLE.

Aquí encuadramos la posición de los que ponen sus esperanzas en la llamada Correctio Filialis, respecto de la cual hemos agregado al comienzo el enlace pertinente, para que los lectores lean y se empapen contextualmente respecto de su significado y de las expectativas (falsas) que toda esa situación genera; todo lo cual no puede, de suyo, traer nada bueno.

Se trata de anhelos tan “restauracionistas” como los de quienes esperan la muy manoseada “consagración” de Rusia y sus ya míticas consecuencias.

Se trata del “restauracionismo” por mano humana, que sufre de contradicciones insalvables y choca de frente con la realidad casi constantemente.

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Y para completar la (digámoslo así) «visión de conjunto», proporcionamos también otro enlace hacia un artículo que muestra a un pseudo-cardenal Sarah, que hace lo suyo «invitando» a los «católicos tradicionalistas» a salir de sus guetos… ¡Vaya! Quién sabe qué clase de cosa propone…

¿Acaso estará invitando a los fieles tradis a abandonar las misas ofrecidas en las capillas más o menos precarias y domésticas de garages y casas de familia, y a los sacerdotes (muchos de ellos valientes y despojados) donde y con quienes se sostuvo la Fe en centros de misas distribuidos y librados por «La Mano de Dios» en el desierto en que se han convertido actualmente las ciudades, los pueblos y el entero mundo…?

Y, si es así (como evidentemente parece)…, ¿para qué? ¿Por qué lo hace? ¿Con qué propósito? ¿Para que se integren dónde y con quiénes?

¿Pero es que acaso el «cardenal » Sarah, y otros que piensan como él, han declarado, o están a punto de hacerlo, que el Concilio Vaticano II debe ser denunciado como HERÉTICO, además de ambiguo y confuso, y que por lo tanto será borrado de la faz de la tierra?

¿Acaso es esperable esto?

Por supuesto que no es esperable, ni remotamente.

Otro gran absurdo gestionado y lamentablemente trasmitido por los sectores CONSERVADORES (NO CATÓLICOS; porque la inmensa mayoría de los conservadores de HOY, son los revolucionarios de AYER). En fin… de éso se trata, cuando nos referíamos a ciertos «desplazamientos».

En todos estos casos es mejor proponer a los amigos lectores que «huyan de ellos, y de sus ideas y propuestas, como si de la peste se tratase».

De ellos; es decir, de los pseudo-cardenales como Sarah y sus “extrañas” propuestas; de los académicos e intelectuales y «clérigos» que (como Fellay) firman esa extraña reconvención al pseudo-papa actual, pero soslayan que algo de similares características podría haberse hecho (es más, DEBIÓ HABERSE HECHO) con RONCALLI, MONTINI, WOJTYLA Y RATZINGER…

¿Quién convocó Asís 1986? ¿Bergoglio? NO. WOJTYLA; y RATZINGER acompañaba.

¿Quién llenó la iglesia de masones? ¿Bergoglio? Tampoco. RONCALLI y MONTINI… (y, además, de homosexuales o sodomitas… el último de los mencionados).

¿Desde cuándo los pseudo-papas visitan sinagogas?

¿Cuál fue el primer disfrazado de blanco que besó un Corán?

Bien.

Vale la pena hechar un vistazo por Aquí

El enlace que precede, conduce a un artículo aparecido hace horas en INFOCATÓLICA, blog conservador y español; lo escribe Antonio Livi, (uno de los firmantes de la “Correctio Filialis”) un personaje del que uno acaba por enterarse que es «sacerdote»… como al rato de estar leyendo. Antes uno se informa que se trata de un profesor emérito de Filosofía del conocimiento en la Universidad Lateranense de Roma, entre otras diversas cosas y de que (y he aquí lo principal) se trata de un PAPÓLATRA que afirma que, si la «Correctio Filialis» hubiese planteado acusar a Bergoglio de herejía, él no la hubiese firmado. En definitiva estamos ante un conciliar, un liberal conservador y modernista; uno más entre miles, o cientos de miles.

Todo esto nos adelanta un poco lo que puede esperarse de toda esta movida que paulatinamente, a medida que trascurren las horas, va adquiriendo ribetes grotescos tanto como mediáticos. Porque de algo no quedan dudas…, alcanzará magnitud y categoría de escándalo…

Pero no porque haya de verse una enfervorizada y heroica defensa de la Verdad en quienes mantienen (a pesar de todo y de todas las evidencias que han dado los frutos del concilio) una adhesión irreversible al mencionado, nefasto y judaizante Concilio Vaticano II.

El escándalo será el resultado, que apaciguará algunos ánimos, satisfará algunos reclamos, reformulará algunas de las herejías a las que los miembros de las estructuras eclesiásticas conciliares están acostumbrados y lógicamente el pueblo también. Reformulará algunas de las herejías que pululan por el orbe entero, sólo eso; no las combatirá ni mucho menos las condenará, porque condenar personas o ideas, aunque sean blasfemas herejías, es demasiado impopular como para llegar a esas instancias. Solamente es esperable un maquillaje; una mitigación y nada más.

Además; ninguno de todos los firmantes se bancaría la ráfaga de acusaciones que la “progresía” que controla los medios dispararía contra ellos, para el caso de que la cuestión pasase a mayores.

Inclusive la estructura de la iglesia conciliar no podría soportar la presión que se seguiría a una hipotética toma de posición que significase un “retroceso” en ninguna de las cuestiones ya avanzadas, no sólo por y desde Bergoglio, sino desde antes de Montini.

Los tradis especialmente querrían llegar a ver la caída y execración de Bergoglio; acaso creen posible que la cosa pase a mayores y ocurran cosas imposibles. Como, por ejemplo, que algunos “cardenales” acusen públicamente a Bergoglio de herejía. O, en el colmo de su ensoñación, quizás crean posible que sea depuesto…, o que se produzca un cisma… y se divida la iglesia conciliar. Lo que en definitiva solo sería una pelea entre orcos. Un bando muy modernista contra otro un poco más modernista.

Muchos de los que impugnan a Bergoglio y sus secuaces se llenan la boca con “san Juampa”…, otros suspiran y secretamente suponen que si Bergoglio llegase a ser depuesto o si lo “renunciaran”, en una de esas se podría desempolvar al Emérito (debe estar un poco más viejito por supuesto, pero vivito y coleando todavía).

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Y dejamos lo mejor para el final.

Mons. Williamson ha avanzado con el asunto de la «Verdad Histórica» y en sus dos últimos ELEISON (531 y 532) dice cosas interesantes.

Por supuesto que no vamos a repetir ahora lo que ya hemos dicho en la serie de artículos de «De Anticristos, Bestias, Mujeres y Otras Yerbas», y que tiene relación con los dos últimos ELEISON, porque sería cansador e interminable, por lo que debemos insistir en su relectura.

Las cosas interesantes que dice Mons. Williamson reafirman nuestra convicción respecto de lo que afirmamos en referencia al KATÉJON u Obstáculo.

El Obstáculo constaría, a nuestro modo de ver, de dos elementos o aspectos de injerencia distinta; como si de dos planos diferentes se tratase (pero relacionados), o de dos MURALLAS de contención en diversos lados de una misma cosa.

Como ya se ha dicho, una de las facetas del Obstáculo sería «secular» y la otra, pertenecería al ámbito de lo «religioso».

Es importante lo que dice Monseñor Williamson respecto de estos dos órdenes distintos. Por lo tanto, pensar que la escena política moderna llena de mentiras no es un problema religioso porque la política y la religión no tienen nada que ver una con otra, es tener una visión muy defectuosa de la religión.

Coincidimos. Sabemos que hay quienes no opinan de este mismo modo. Pero también conocemos la famosa respuesta dada por Donoso Cortés a Proudhon:

Al filósofo político y revolucionario francés, que le dijera: “Es sorprendente que en el fondo de nuestra política encontremos siempre la teología”, el marqués de Valdegamas, el gran apologista, filósofo, parlamentario, y diplomático español le respondió: “Lo sorprendente, Proudhon, es que usted se sorprenda”.

El primero de los «obstáculos», o mejor dicho, uno de los dos aspectos del KATÉJON, cayó con la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Insisto, es obvio que se trató de un asunto político, pero… de implicancias religiosas.

El segundo «obstáculo», o su aspecto o parte no secular, sino religiosa, cayó con el Concilio Vaticano II. Insisto, se trató de un aspecto netamente vinculado con lo religioso, pero… de innegables implicancias políticas.

Se entiende, ¿no es cierto, Proudhon?

Y así como la Primera Guerra Mundial funge como de «necesidad de medio» para que la Élite Judía pudiera llegar a obtener sus objetivos (religiosos) de aniquilar ese primer «obstáculo»; pensamos que, del mismo y similar modo, hubo un acontecimiento donde ocurrió algo que fue de «necesidad de medio» para que posteriormente la misma judiada consiguiera IMPONER lo hecho en el Concilio Vaticano II y acabar con el «segundo obstáculo» (que, por el hecho de ser «segundo», no es menos importante, se entiende).

Y ese acontecimiento tuvo que ser el Concilio Vaticano I (me explico más abajo).

Entre tanto, así como (tal vez) el más importante fruto del Concilio (Nostra Aetate) se constituyó como la carta de rendición incondicional de la Cristiandad y del pensamiento cristiano frente al invasor y destructor judío que finalmente terminará alcanzando después sus objetivos (políticos), todo el estamento eclesiástico (estructura y recursos humanos) POST-CONCILIAR se abocó inmediatamente, y prosigue hasta el día de hoy, a colaborar en la construcción del Nuevo Orden Mundial.

Por eso se explica la declaración de Montini (alias Pablo VI) en el cierre del concilio al afirmar el nuevo humanismo de la pseudo-iglesia, manifestando textualmente que “también nosotros, tenemos el culto del hombre”. Digno corolario para el giro copernicano impuesto por el proceso judaizador a toda la Cristiandad.

¿Por qué hablamos tan insistentemente de JUDAIZACIÓN? Sencillamente porque la vemos plasmada por todos lados, y como siempre la historia viene en auxilio de nuestra tesis…

Hemos señalado antes (Aquí) la notable cuestión de que los aparatos bélicos de los “Aliados” portaban en su gran mayoría estrellas (de cinco puntas) mientras que los “malos” (según la OFFICIAL HISTORY), los ejércitos del IIIer. Reich, llevaban en sus tanques, acorazados navales, aviones, etc., y en los uniformes de sus soldados, sendas cruces y leyendas tales como “Dios con nosotros”.

Pues bien, leamos el siguiente párrafo:

“… Y COHAN escribía en “EL COMUNISTA”, de abril de 1919: «Puede decirse sin exageración que la gran revuelta social rusa fue realizada SOLO POR MANOS JUDÍAS. El símbolo del judaísmo, que durante siglos luchó contra el capitalismo, se ha convertido también en el símbolo del proletariado ruso, como resulta de la aceptación de la estrella roja de cinco puntas que como es sabido fue antiguamente el símbolo del sionismo y del judaísmo en general»“ (Derrota Mundial, 1961 décima edición. Salvador Borrego).

Que se diga, entonces, si lo religioso y lo político no tienen nada que ver, y que se intente vanamente negar la absoluta preeminencia de la “cuestión judía” en lo relacionado con la existencia del MISTERIO DE INIQUIDAD y su aumento y desarrollo.

Y por más que berreen y zapateen los ignaros de siempre, que están anclados en sus posiciones por el solo interés de preservar sus particulares estatus o posiciones, o por el mísero de mantener cautivo a su puñado de fieles… seguidores, un punto muy particular vino a arruinarlo todo: LA INNECESARIA DECLARACIÓN del DOGMA DE LA INFALIBILIDAD PONTIFICIA, hecha durante el Concilio Vaticano I.

El Padre Le Floch alguna vez dijo que de ese asunto se aprovecharían algún día los enemigos de la Iglesia; y no se equivocó.

Allí nace la actual PAPOLATRÍA. Y de dicha PAPOLATRÍA, la inmensa mayor parte del poder con el cual el enemigo ha destruido todo de modo irrevocable.

Confrontemos entonces, las trasnochadas y desviadas ideas de conservadores y modernistas mitigados (que eso son, créase o no) con las ideas expuestas por Monseñor Williamson en sus dos últimos ELEISON, en los cuales le está haciendo un adecuado aporte a la Verdad (salvo en alguna que otra pequeña concesión que hace a la modernidad, de las cuales también diremos algo).

Monseñor Williamson parte de un presupuesto escriturístico que dice que es «el amor de la Verdad» lo que preserva al hombre de toda herejía y al mundo de las calamidades. Y que por no haber aceptado los hombres el «amor de la Verdad» es que Dios los castiga permitiendo la seducción de la mentira para que crean en la mentira y se pierdan, ya que se complacen en la injusticia.

Además, Mons. Williamson, de repente bastante apocalíptico por cierto, afirma que hay que incluir al Siglo XXI en el tiempo cercano al Fin del Mundo. Claro que hay que decir que él se come íntegro el Milenio, ya que NO CREE en dicho tiempo anunciado nada menos que SEIS VECES de modo explícito, concreto, literal y definitivo, en el capítulo 20 del Apocalipsis.

En fin. Perdonado por ahora, ya que estamos intentando ver lo mucho de bueno que hay en estos últimos ELEISON.

Menciona al «malvado anticristo»…; claro que se ve que cree y espera, en tal sentido, la llegada de un individuo que encarne tal figura. Hemos expresado ya nuestro convencimiento de que el anticristo es un Cuerpo Moral; un colectivo… judaico y judaizante.

Habla también Monseñor Williamson de los agentes del Poder de Iniquidad, que ejercen seducción en todo el mundo. Y destaca que no se trata del RECHAZO DE LA VERDAD, sino del RECHAZO DEL AMOR POR LA VERDAD, como aquello que señala y significa cabal y esencialmente a los obradores de iniquidad.

En esos AGENTES del Poder de Iniquidad es que vamos a detenernos para traspolarnos hacia el artículo del pseudo-cardenal Sarah.

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Sarah (tan respetado en los cenáculos y circuitos tradis y conservadores) es un Agente de Iniquidad, toda vez que, SEDUCTORAMENTE pero con disfraz de piadoso reclamo, invita a los católicos tradicionales, que permanecen en sus garages o capillitas, a abandonarlas. ¿Para integrarse en dónde? Pues… en la apostata iglesia conciliar.

“Cardenal” Robert Sarah

Sin cortapisas ni medias palabras, sin tonos grises y sin componedora fraseología…, digamos, lisa y llanamente, que se trata de un viejo zorro. O peor; Sarah incentiva a la imaginación para que vea la mucho más real versión de un viejo lobo merodeando un rebaño con intenciones non sanctas. Un anticristo.

Habla el obispo inglés de un mundo (el nuestro) que rebosa en mentiras e injusticias. Se trata de un estadio evidente y eminentemente institucionalizado; es decir, oficializado. Y de esto, por supuesto, no queda excluida la religión conciliar y la iglesia que la contiene. Y como demostración de lo que dice nos ofrece, el obispo, un correctísimo y paradigmático caso testigo y ejemplar que merece ser meditado cuidadosamente.

No vamos a abundar en esto para no alargarnos, como ya dijimos; bastará que digamos que Bernard Jouanneau y la poderosa e influyente Liga judía (LICRA) a la que pertenecía y representaba, son una palmaria muestra de la estricta y estrecha intimidad existente entre «el judío» y el Misterio de Iniquidad; y destacaremos estas palabras de Jouanneau:

Si las cámaras de gas existieron, entonces la barbarie de los Nazis fue inigualable. Si no existieron, entonces los judíos han mentido y el antisemitismo estaría justificado. Esto es lo que está en juego en el debate de las cámaras de gas.

Sin embargo, miente. Es decir, no se siguen las cosas tal y como las relata este agente y servidor del poder judío. Lo que SÍ se sigue es que sabemos que los judíos han mentido y se han inventado todo ese asunto de las cámaras de gas y de la SHOA, y que lo hicieron porque tienen una motivación secreta, una muy bien guardada intención. Y que antes de éso hubo una determinación diabólica y anterior a la guerra; una decisión: LA DE SACRIFICAR A TODO UN PUEBLO Y DESTRUIR UNA IDEA, PARA ACABAR CON TODA POSIBILIDAD DE RESISTENCIA.

El asunto del gaseamiento, y de una orden, por parte de los nazis, para el extermino de los judíos, son una pavorosa mentira, y si bien eso no justificaría el «antisemitismo» (absurda y muy judaica manera de presentar el asunto), hace perfectamente entendible nuestro antijudaísmo y nuestro antisionismo viceral y nuestra reivindicación de muchos entre aquellos que lucharon contra ese poder de iniquidad.

Particularmente interesante es esto:

«…que lo que está en juego es mucho más que solo la política, porque la Holocaustiandad es lo más cercano a una religión que muchas almas tienen hoy. Auschwitz reemplaza al Calvario, las cámaras de gas sirven de Cruz, y los Seis Millones de judíos toman el lugar del Redentor, en otras palabras son Dios. Además esta Holocaustiandad es lo más cercano a una religión de Estado para muchos Estados modernos de Occidente.»

Sí. Ya habíamos hablado de esto, Y ES UNA CUESTIÓN CLAVE, CENTRAL. Se trata, en efecto, de una religión nueva y en muchos casos es la ÚNICA que tienen muchísimas personas. Más aun… se trata de una última y definitiva forma de religión. Holocaustianidad la llama Mons. Williamson, creo que irónicamente. Más fácil es reconocerla por su verdadero nombre: judaísmo.

Es (y será peor con el tiempo) la Religión del Estado Mundial ya más o menos vigente.

La judaización de los pueblos del mundo implica necesariamente una religiosidad, unas doctrinas que deben ser aceptadas, y por tanto una religión estructurada. Alguien dijo que «satanás será adorado algún día»; ya es adorado de modo subrepticio y tal vez llegue a ser más explícitamente por medio, o a través de las ridículas ceremonias judías y sus supersticiones y magia, todo lo asimilado en sus años de exilios babilonios y asirios y llevado al paroxismo de la superstición y superchería por el talmúdico rabinato.

La Verdad Histórica I concluye con que los Poderes de Engaño «nos asedian gracias a los medios de comunicación», y por esa razón Mons. Williamson hace una defensa de Internet, que de hecho, hoy es una herramienta útil para muchos que prestan un servicio a la Verdad perseguida, aunque tememos que esa situación no se prolongará por mucho tiempo.

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VERDAD HISTORICA II

Sigamos intentando relacionar las diferentes cuestiones que nos planteamos al comienzo de estas letras, es decir los hechos elocuentes de que habla Mons. Williamson con otros hechos más relacionados con la parte de la Religión.

“La Libertad es fruto de la Verdad”, repite Monseñor Williamson.

Toda la Verdad y no una parte de ella tan sólo. Es decir que vale el argumento para deplorar la alevosía y malicia con la que se cuenta la historia oficial y mediante un relato por medio del cual se “condena” socialmente y por generaciones a diversas personas perpetuando acerca de las mismas un recuerdo abyecto y demonizado. Y no vale ni es correcto pasar de largo por tal proceder cuando el mismo es el de los mayores “terroristas” y criminales de la historia humana; y cuando tales individuos (pertenecientes a una estirpe oportunamente denunciada como “raza de víboras”, raza maldita y deicida) se aprovechan del “relato oficial “ universalmente impuesto y aceptado, para llevar la corrupción hasta los niveles más altos jamás alcanzados; para oprimir a los pueblos todos de la tierra; para asegurarse SIEMPRE las más pingues ganancias producto final, casi siempre, de las incontables “crisis financieras” creadas artificialmente por ellos mismos, de los constantes conflictos bélicos planificados por ellos mismos, de las campañas a nivel mundial por medio de las cuales IMPONEN a las sociedades y naciones las “recetas” “políticamente correctas” tendientes a consolidar una sociedad humana de borregos y sometidos al “pensamiento único” universalmente aceptado como progresista, democrático y socialmente bueno, cuando en verdad va coagulando una sociedad de autómatas standarizados aptos para el consumo y obediente a los nuevos amos judíos.

Esto (lo que acabamos de describir en el párrafo precedente), aunque no lo parezca en una primera consideración, está en el plano de lo netamente RELIGIOSO.

Porque lo que han hecho, lo que están haciendo los que motorizan esa mutación en los pueblos para que terminen judaizadas, la cultura, las costumbres, la atmósfera en que se vive, y hasta la religión (independientemente de la religión que se trate) es con el objeto de crear una nueva religión que penetre por todas partes.

Como en la anécdota del tirano Mao Tse Tung. Él decía que, si bien los gatos odian la pimienta y de ningún modo la comerían, si se los encierra en un sitio donde haya pimienta por todas partes, en donde no exista un solo rincón libre de pimienta, el gato terminará asimilándola hasta por lo poros. Eso, que es aplicable a la llamada “Revolución Cultural” propugnada por Gramsci o Marcuse (entre otros) es sobre todo excelente para explicar el fenómeno de la mutación operada en los pueblos por la judaización. Es que, al cabo, todas las operaciones revolucionarias que se ensayan no son otra cosa que experimentos judíos.

En el ELEISON 532 Mons. Williamson avanza sobre la cuestión de la verdad histórica y hace mención de dos tópicos.

Uno, el 11S, el incidente relacionado con el famoso WORLD TRADE CENTER, o las Torres gemelas. Supuesto ataque terrorista que sirvió como excusa para poner en marcha diversas cuestiones queridas por la Élite. En realidad se trató un ataque de “falsa bandera” llevado a cabo desde dentro del poder real que gobierna a los EEUU.

Dos, Mons. Williamson menciona a Paul Craig Roberts que habla acerca de “… el ataque de Israel de 1967 contra el buque de la Armada Americana, Liberty, totalmente expuesto desde entonces por altos oficiales y funcionarios estadounidenses, pero aún oficialmente encubierto. Él cita los asesinatos políticos de John y Robert Kennedy en los años 60, ambos aún oficialmente encubiertos a pesar de la evidencia clara.”

Respecto del episodio del LIBERTY, los lectores podrán leer con fruto el siguiente enlace:

Rebelión.org

Respecto de los asesinatos de John y Robert Kennedy, todos sabemos lo que representan; las increíbles “investigaciones” en derredor de estos crímenes destinadas o no obtener más que confusión con el objeto de ocultar los verdaderos motivos de los crímenes e impedir que se llegara hasta quienes tomaron la decisión de cometerlos.

Nosotros agregaremos ahora un tercer episodio: el ataque japonés a la base naval norteamericana de Pearl Harbour, acaecida en Diciembre de 1941. Es que si lo de las Torres Gemelas fue escandalosamente evidente, “la traición de Roosevelt”, como llama Mauricio Carlavilla a la operación mediante la cual los EEUU lograron que el Alto Mando Japonés cayera en la trampa y atacara la famosa base militar (episodio que ha dado lugar a diversos filmes que cumplen con difundir el relato oficial), supera y con creces al episodio del 11S.

La necesidad de que los EEUU entrasen en beligerancia en la 2da Guerra Mundial era en 1941 desesperante. Las tropas del IIIer. Reich habían derrotado a los ejércitos de Inglaterra y de Francia, y se aprestaban a dar un golpe definitivo al Estado Comunista de la Unión Soviética; fue entonces cuando los yanquis obtuvieron lo que tanto habían buscado (y lo que tanto Hitler había procurado evitar). Por medio del ataque japonés en Pearl Harbour, los EEUU tuvieron por fin una excusa valedera para ponerse en estado de guerra con Alemania, dado que existían pactos de reciprocidad entre el estado alemán, la Italia Fascista y el Imperio Nipón.

En fin. Que el modus operandi del “enemigo del mundo” no ha cambiado. Es exactamente el mismo.

Todo esto nos viene muy bien para continuar aportando argumentos en apoyo de lo que insistentemente manifestamos desde hace muchos artículos con referencia a la judaización de los pueblos de la tierra y la construcción de una sociedad cada vez más judaizada.

Por eso, en referencia al 11S, por ejemplo, es sorprendente de que no sirva de nada invocar los argumentos, el trabajo y los estudios de expertos, especialistas de campo, que han llevado a cabo arduas investigaciones, aplicando sus conocimientos técnicos y científicos y se han apoyado inclusive en el testimonio de testigos presenciales que invalidan completamente el “relato oficial”… todos ellos son descartados, y tratados peyorativamente como “teóricos conspiracionistas”; calumniados e impedidos de hacer públicos sus trabajos, que en muchos casos sólo llegan a ser difundidos a través de sitios web.

Parece, y es, una lucha desigual.

La presión continuará aumentando y es de temer que sea imposible muy pronto difundir ideas contrarias a las de la Élite judía incluso por medio de internet. Es sabido que por medio de iniciativas legislativas en los EEUU se procura impedir la difusión de determinadas ideas en la web.

 

Para terminar; Mons. Williamson hace referencia a lo que Paul Craig Roberts denomina “La catástrofe americana” del desinterés por la verdad. Se debe hablar en realidad de “La catástrofe universal” del desinterés por la Verdad, o peor aún…, se puede hablar del “odio por la verdad”.

Y nos parece que Monseñor Williamson estará de acuerdo con nosotros en esto último.

Y nosotros con él, ya que no tenemos dudas de que se avecinan sucesos terribles, posiblemente una guerra devastadora; y en que todos pagaremos la cuenta por la culpa del “rechazo del Amor por la Verdad“.