MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
San Eleázaro, confesor.
Nació el año 1285 en la diócesis de Apt, de la familia de los ilustres condes de Arian, en la Provenza. Apenas salió a luz, su madre a quien llamaban «la buena condesa» le tomó en sus brazos, y le ofreció a Dios, suplicándole que antes le sacase de este mundo, que permitir que aquel hijo que la daba perdiese por la culpa la gracia del bautismo. El niño Eleázaro se mostró desde luego lleno de todos los dones con que previene el Señor a sus elegidos.
Apenas había salido de la infancia, fue entregado a su tío el abad del monasterio de San Víctor, en Marsella, quien cuidó de su educación. A la edad de diez años era ya un modelo cabal de penitencia, llegando al extremo de que su tío tuviese que mitigar los rigores con que se castigaba. A imitación del rey Carlos II, Eleázaro contrajo matrimonio con Delfina de Glandeves, rica y virtuosa, y ambos esposos se obligaron a guardar perpetua castidad.
Las austeridades a que ambos se entregaban para mortificarse , casi excedían a las de los antiguos padres del desierto. A la edad de veinte y tres años quedó Eleázaro único heredero del condado y de la inmensa fortuna de su familia, y todos estos bienes los miró siempre como otros tantos medios para socorrer las necesidades del prójimo y promover la gloria de Dios. Su alma estuvo constantemente unida con Dios, y fue admirable en la resignación y paciencia con que sufrió todas las persecuciones de sus enemigos.
En medio de las grandezas y los honores de la tierra vivió como un anacoreta, y para asegurar mejor su eterna salvación, dejó el mundo para tomar el hábito en la tercera orden de San Francisco, ejemplo que imitó su santa esposa, y después de haber nombrado a los pobres, herederos suyos universales, murió Eleázaro en París, el dia 27 de setiembre del año 1323.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

