SAN NILO

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

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San Nilo, abad.

Fue descendiente de una familia griega, y nació en la Calabria, en el año 910. Llamóse en el bautismo Nicolás, cuyo nombre cambió después por el de Nilo. Hizo rápidos progresos en el estudio de las letras divinas y humanas, y contrajo matrimonio. En sus primeros años practicó todas las virtudes; pero poco a poco fue debilitándose su piedad, y llegó hasta a darse a los hábitos viciosos. A la muerte de su esposa, se sintió Nilo tocado de la gracia de Dios, y a fin de escapar a las tentaciones y peligros del mundo, se retiró a un monasterio, teniendo a la sazón treinta años de edad.

Consagróse solemnemente al Señor, y llevó a tan alto grado de perfección la obediencia, la humildad, la mortificación de los sentidos, y la contemplación de las cosas celestiales, que sus hermanos le consideraban como otro san Pablo. Pasados algunos años, sus superiores le concedieron el permiso que pedía para irse a vivir en un bosque vecino, y fijar su residencia junto a una pequeña capilla de San Miguel.

Muy pronto se hizo célebre san Nilo por sus profecías y milagros: la reputación de su extraordinaria santidad corrió por todo el país, y de todas partes se llegaban a consultarle. Los obispos, los príncipes, y hasta los mismos papas buscaron sus consejos e instrucciones. Con ocasión de visitarle, muchos, enamorados de su santidad, se quedaron a vivir junto a su celda, formándose así una especie de comunidad cuyos individuos vivían en cabañas separadas y se reunían para los ejercicios de piedad bajo la dirección del santo, al cual habían nombrado su abad, sin que pudiesen conseguir que tomase nunca este título.

Las incursiones de los sarracenos echaron después de allí a aquellos
solitarios. Nilo se fue al monte Casino; después pasó diez años en el monasterio de Serperi, situado junto al mar, y al fin se fijó con sus discípulos en Tusculum, donde fundó el monasterio de Gotaferrata, donde murió el día 26 de setiembre del año 1003, a la edad de noventa y cinco años.

Leyenda de oro

R. Dr. José Palau

 

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