SAN AGAPITO

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

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Hoy nos encomendamos a:

San Agapito, papa y confesor. 

Nació en Roma, estudió con mucho aprovechamiento las ciencias eclesiásticas, y habiendo entrado en el clero de la misma ciudad, fue destinado al servicio de la iglesia de San Juan y San Pedro. Su eminente santidad le granjeó el respeto y estimación de cuantos le conocían. Muerto el papa Juan II, el año 535, fue Agapito elegido sumo pontífice, y desde luego se manifestó de un carácter vigoroso e inflexible, y muy penetrado de la importancia de los deberes que le imponía su nueva dignidad.

Inauguró su pontificado condenando el cisma del antipapa Dióscoro y el de los acometas y nestorianos. Hizo un viaje a Constantinopla, tanto por complacer a Teodato, rey de los godos, que temía que el emperador le declarase la guerra, como para oponerse fuertemente a las exigencias de los herejes, a quienes protegía Justiniano.

Este príncipe, que había dado en la manía de querer decidir en materias teológicas, recibió al papa con grandes manifestaciones de estimación y de respeto, pero muy pronto cambiaron las cosas, por que, habiéndose empezado las negociaciones sobre los asuntos eclesiásticos, y habiéndose mostrado el pontífice resuelto a hacer valer los derechos de la Iglesía, el emperador le amenazó con el destierro si no cedía a sus mandatos. La firmeza del pontífice arredró sin embargo al emperador y a los eutiquianos, y Antimo, elegido patriarca de Constantinopla por las intrigas de la emperatriz Teodora, se vio obligado a volverse a su obispado de Trebisonda. A pesar de esto, el papa le declaró excomulgado, a menos que probase su catolicismo, suscribiendo al concilio de Calcedonia.

Semejante conducta por parte de Agapito, excitó contra él el odio y furor de los eutiquíanos y de la emperatriz que los favorecía , pero la constancia del pontífice triunfó al fin de todos los esfuerzos de los herejes, pues Mennas, tan recomendable por su sabiduría como por su piedad, fue definitivamente elegido patriarca de Constantinopla, y el mismo papa lo consagró.

Preparábase para dejar de una vez arreglados todos los asuntos eclesiásticos de Oriente, cuando cayó enfermo de gravedad, muriendo en Constantinopla el día 17 de abril del año 536, después de un pontificado de once meses y veinte y un días. Su cuerpo fue trasladado a Roma y enterrado en la iglesia de San Pedro el día 20 de setiembre del mismo año.

Agapito brilló con todas las virtudes, principalmente por el amor que profesó a los pobres, pues cuenta la historia que fue preciso empeñar los vasos sagrados de la iglesia de San Pedro, para atender a los gastos do su viaje a Constantinopla.

Leyenda de oro

R. Dr. José Palau

 

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