MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
San Crescencio, martir.
Era un niño de pocos años, hijo de san Eutimio, tambien mártir.
En tiempo del emperador Diocleciano para escapar a su cruel persecución, los padres de este niño huyeron con él y se refugiaron en Perugia.
Vivieron algún tiempo en esta cuidad ocultos de los perseguidores; pero al fin Eutimio fue descubierto y llevado a la cárcel, y confesando a Jesucristo, perdió la vida en manos del verdugo. El niño Crescencio, que no quería separarse de su padre en los eternos gozos, dio sepultura al cuerpo del autor de sus días, y después se presentó al juez Turpilio. En su presencia hizo el santo joven su generosa confesión de fe, acabada la cual, fue llevado al tormento, y últimamente lo degollaron en Roma, en la vía Salaría, por orden del mismo juez.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

