MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA
Hoy nos encomendamos a:
San Guidon, confesor
Este santo es llamado por los franceses «san Güi». En vida fue conocido por el pobre de Anderlech, y había nacido en un pueblo cerca de Bruselas, de padres pobres pero virtuosos, que le instruyeron en el conocimiento de la religión, repitiéndole con frecuencia aquel as palabras de Tobías: a Nosotros serémos bastante ricos, si tememos al Señor.»
Aun era Güi no mas que un niño de muy pocos años, y ya era un modelo de todas las virtudes. Enamorado de la bajeza y humildad de su condición, se contemplaba feliz en ella, por ser así mas semejante a Jesucristo. Era el consuelo de los pobres, con las reflexiones que les hacia para que en su miseria glorificasen a Dios, que había hecho a su Hijo semejante a ellos, y los animaba con su ejemplo, pues no solo amaba la pobreza, sino que buscaba las penalidades y privaciones que le son consiguientes. Su caridad con el prójimo, igualaba a su amor por la mortificación y la penitencia, visitaba a los enfermos y encarcelados, y les llevaba el alivio que sus facultades le permitían. Después de una juventud empleada en estas obras de caridad, entró el santo de sacristán en la iglesia de Nuestra Señora de Laken, donde se le vio ejercer sus funciones con santa alegría, y pasar las noches enteras postrado a los pies de los altares. Su compunción, su piedad, y su amor a los pobres llegaron a un alto grado de perfección, y los milagros que obró le atrajeron la admiración de todos.
Entonces, para huir el aplauso de sus admiradores, se fue a Roma y a Jerusalén a visitar los lugares santos, y de vuelta a su patria, murió de una enfermedad epidémica, el día 12 de setiembre del año 1012.
Sus restos fueron enterrados en Anderlech, donde poco después se edificó una iglesia bajo su invocación.
Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

