MISTERIOS DE INIQUIDAD
SEGUNDA MUERTE DUBIOSA
(Bueno… tenía sus años, después de todo)
Si el 50 % de un determinado grupo de personas, que ha asumido una posición que los enfrentaba con una autoridad determinada, se muere en el lapso de unas pocas semanas… ¿No es por lo menos sospechoso?
Si yo fuese uno de los «cardenales» sobrevivientes, a esta hora estaría consultando en una buen agencia de viajes, cuál es el destino más lejano posible de cierto ensotanado de blanco que por estos días pasea su “grácil” y blanca figura por país sudamericano que manifiesta mayor preocupación por las posibilidades de su seleccionado de futbol con vistas al mundial, que por los discursetes y malabares verborrágicos infectados de mundialismo y «misericordiaciones» del susodicho personaje argento.
Dicho de modo más sencillo (aunque para nosotros menos divertido) los pseudo-cardenales que firmaron las famosas e inofensivas DUBIA (dudas) fueron CUATRO.
Le deseo larga vida…
Ya hay dos que partieron al Oriente Eterno, Joachim MEISNER y Carlo CAFFARRA…; dicho sea de paso, como venimos muy metidos con el asunto de la judaización de los pueblos del mundo y todo éso, estamos un poco sensibles a ciertas «voces» y ciertos nombres…, a ver, MEISNER, ¿no suena sospechosamente judío?
Es que después de aquel famoso judío que terminó siendo también «cardenal» LUSTIGER, uno queda sensible.
Por ahí que MEISNER no lo sea. Pero…
De todos modos, uno a veces se sorprende. Por ejemplo hay que asumir que quizás el tal MEISNER no fuese un judío, aunque su apellido pareciese serlo, y resulta que, por ejemplo, nos enteramos que el apellido CONCEPCIÓN, o SANTO DOMINGO, son apellidos judíos. Así que hay que andarse con un cuidado que… ¡Mamma mía!
Funeral de Meisner. Murió misericordiado…
El asunto es que el 19 de septiembre de 2016, Carlo CAFFARRA entregó, junto a los “cardenales” Walter Brandmüller, Raymond L. Burke y Joachim Meisner, cinco “dubia” al “Papa” Francisco, pidiéndole que disipara las incertezas (¡glup!..,. de heterodoxia ni hablar) y clarificara algunos puntos de la exhortación apostólica post-sinodal “Amoris Laetitia”.
El señor Bergoglio (alias Francisco) decidió no responder, y los «buenazos» de los «cardenales» interpretaron esa decisión como una invitación a continuar la reflexión y la discusión serena y respetuosamente (situación que continúa hasta hoy, para dos de ellos, los que todavía no se han muerto).
Después de la tan extraña interpretación que hicieron los «cardenales» respecto de una actitud que más bien rayó en el desprecio, ellos se tomaron la libertad de dar a publicidad la carta…, y las dubia.
Esto de hacer pública la famosa CARTA, con las no menos famosas DUBIA, parece ser por lo menos dañoso para la salud (de los dubiosos cardenales, claro está…).
Varios meses después de hacerse públicas las “dubia”, al seguir sin obtener respuesta, el «cardenal» Caffarra escribió una carta a Don Corleone…, perdón, al pseudo-papa, en la que, en nombre de los cuatro «cardenales dubiosos», solicitaba una audiencia.
“¿Una audiencia…? ¡NIENTE!” Dicen que fue el grito que sonó en Santa Marta, el día que llegó la carta.
Este miércoles 6 de septiembre el cardenal Caffarra ha muerto esperando esa audiencia; como quien dice, «murió esperando la carroza».
En suma, se murieron DOS.
Quedan DOS.
¡Qué susto!


