SAN PAMAQUIO

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

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Hoy nos encomendamos a:

 San Pamaquio,
confesor.

Era senador romano, y san Gerónimo, que había sido su amigo de juventud y su condiscípulo, le llama el mas ilustre ornamento de la familia de los Camilos. Los que estuvieron encargados de su educación, después de haberle enseñado los diferentes sistemas de filosofía y de literatura, le iniciaron en el conocimiento de las santas Escrituras.

Pamaquio entró en el mundo para figurar un gran papel, el año 370, cuando san Gerónimo se retiraba al desierto. Habiendo sido recibido en el senado, llegó a ser por su mérito y su virtud la gloria de aquel ilustre cuerpo. Fue después decorado con la dignidad de procónsul, y se casó con Paulina, la hija segunda de santa Paula. Fue el primero que descubrió los errores de Joviniano, y los denunció al papa, que condenó al heresiarca, el año 390.

La amistad que unía a san Pamaquio con san Gerónimo fué tan estrecha y tan intima, que el santo doctor se sirvió de las luces y consejos de su amigo para la composición de sus obras contra Joviniano. Después de tres años de matrimonio perdió Pamaquio a su esposa: hizo ofrecer el santo sacrificio por ella, y dio , según la costumbre de aquella época, un festín a todos los pobres de Roma.

San Gerónimo dice, que Pamaquio ungió los restos de su esposa con el bálsamo de la limosna y de la misericordia, que alcanza el perdón de los pecados, y que después los ciegos, los paralíticos y los pobres, fueron los herederos y coherederos de Paulina, y que nunca mas se le vio salir en público sin ir seguido de una multitud de desgraciados.

Habiendo hecho construir un hospital en el Puerto Romano, servia por sí mismo a los enfermos y a los pobres. Escribió varias veces a los arrendadores y a los súbditos que tenia en Numidia, exhortándolos a que dejasen el cisma de los donatistas, y tuvo el consuelo de verlos entrar otra vez en el seno de la Iglesia católica . Su celo por la unidad de la fe, le mereció una carta de felicitación de parte de san Agustín, y se la escribió el año 401.

San Paulino, obispo de Nola, le escribió también animándolo en sus insignes virtudes, y felicitándole por su celo y sus trabajos. Su humildad le hizo rehusar constantemente el ser iniciado en las sagradas órdenes, y después de una vida admirable murió santamente el día 30 de agosto del año 410.

Leyenda de oro

R. Dr. José Palau

 

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