EN HONOR A LA VERDAD

¿Se deben omitir algunas veces las obras espirituales, para que el prójimo no se escandalice?
SI
¿Por qué?
RESPUESTA DOCTRINAL
Como hay dos clases de escándalo, a saber: el activo y el pasivo, huelga plantearse esta cuestión respecto al escándalo activo.
En efecto, dado que el escándalo activo es un dicho o un hecho menos recto, jamás deberá hacerse nada con este escándalo.
La cuestión, empero, tiene razón de ser respecto al escándalo pasivo.
Se debe, pues, considerar qué hay que dejar para que otro no se escandalice.
Pues bien, entre los bienes espirituales hay que distinguir.
Algunos son necesarios para la salvación, y éstos no se pueden omitir sin pecado mortal, ya que es evidente que nadie puede pecar mortalmente para impedir el pecado de otro, porque el orden de la caridad exige que la salud espiritual propia prevalezca sobre la ajena.
Por lo mismo, lo necesario para la salvación no debe omitirse a efectos de evitar el escándalo.
En cuanto a los bienes espirituales no necesarios para la salvación se impone, a su vez, establecer una distinción.
En efecto, el escándalo a que dan lugar proviene, a veces, de la malicia; tal es el caso de quien quiere impedir ese tipo de bienes espirituales provocando escándalo. Ese era el escándalo de los fariseos, que se escandalizaban de la doctrina del Señor.
Ese tipo de escándalo debe desdeñarse, como enseña el Señor (Mt 15, 14).
Pero el escándalo proviene a veces de la debilidad y de la ignorancia; es el escándalo de los pusilánimes.
En ese caso se deben ocultar, y a veces incluso diferir, las obras espirituales, si puede hacerse sin inminente peligro, hasta que, explicado el tema, se desvanezca el escándalo.
Pero, si una vez explicado el tema, continúa el escándalo, parece que éste proviene entonces de la malicia, en cuyo caso no hay razón para omitir las obras espirituales a causa de él.
Fuente:
Suma Teológica, IIa-IIae,
cuestión 43, artículo 7
De un total de votos 134 Votos
28 contestaron SI (20,9%)
105 contestaron NO (78,36%)
1 Contestó OTROS (0,74%)
Según esta estadística la mayoría contestó erróneamente
Insistimos en la importancia de conocer la doctrina de nuestra Iglesia para conservar intacta nuestra fe como nos ha sido mandado por Nuestro Señor y, de esta manera, no correr el riesgo de ser engañados por los errores, que pueden llevarnos a una eternidad sin Dios.
