EL CRISTIANISMO EN LOS CANTARES POPULARES

CONTEMPLATIVOS EN LA ACCIÓN

Esta poesía popular viene de la España del Siglo de Oro; y en esa tradición hispano-católica encontramos el fondo mismo del alma nacional, que muy poco debe al barbarismo precolombino, tan reivindicado por los revolucionarios.

Los Cantares son trasunto del alma española de la época colonial; todos ellos revelan una tradición poética nacida al arrullo del romance clásico, que los soldados y misioneros de la España grande de los siglos XVI y XVII trajeron al Nuevo Mundo.

El deber de la hora actual es salvar esa cultura y reanudarla.

Por esta razón, entregamos al pensamiento católico estos florilegios, con el deseo de que muchos jóvenes recojan este tesoro poético, y reanuden la honrosa tradición de cultura bruscamente interrumpida por la irrupción de una civilización tan brutalmente material que ha olvidado el significado esencial de la vida cristiana, e incluso ya de la simplemente humana.

AY DE MI QUE NO PENSABA

9-1 Rois (10, 23-29) - Salomon

¡Ay de mí, que no pensaba
Que al cabo había de llegar
El día en que, había de llorar
Todas mis glorias pasadas!

Así decía un condenado
en un infierno metido,
lloraba el tiempo perdido,
el no haber aprovechado,
y de tormentos rodeado,
ardiendo en tan vivas llamas,
lo que más le atormentaba
el ver su mal sin remedio,
y decía con llanto tierno:
Ay de mí, que no pensaba.

Allí maldecía a su padre
la enseñanza que le dio,
y la leche que mamó
de los pechos de la madre.
¡Ay de mí! — decía — qué, tarde,
he conocido mi mal.
¿De qué me sirve el llorar
aunque conozca mi error,
si nunca lo pensé yo
que al cabo habia de llegar.

Llega el trance de mi muerte.
¡qué confusión para mí!
donde rodeado me vi
de enemigos solamente.
¡Ay! de mí — decía — qué fuerte
es así el bien descuidar,
y sin poder remediar
este mi pecho afligido,
pero ahora lo veo conmigo
el día en que había de llorar.

Quien me vio ayer triunfar
en este mundo engañoso,
me miraba victorioso
con tanta felicidad,
y sin presumir mi mal
de las penas que esperaba
yo solo las desechaba,
tan sólo seguía mi humor,
hoy me sirven de dolor
todas mis glorias pasadas.

Extraído del libro “Antiguos cantos populares Argentinos cancionero de Salta”   -Págs. 59-60.