JORGE DORÉ: POESÍA

CONTEMPLATIVOS EN ACCIÓNJorge Dore (1)

Jesús, que por tu sangre divina y redentora
purifiques mi alma, me preserves del mal
y vistas de inocencia mi alma pecadora
dejándola tan limpia como un puro cristal.

Jesús, que por los huecos de tus piadosas manos
logren las mías, torpes, dispensar solo bien;
que busquen el consuelo de todos mis hermanos
y lleven tu perfume dondequiera que estén.

Jesús, que por las hondas lesiones de tu frente
puedan mis pensamientos mundanos descansar
y abrirme a los divinos tal como la corriente
de un río cuando acepta la inmensidad del mar.

Jesús, que por los huecos de tus pies desgarrados
dirijas tú mis pasos y seas mi sostén.
Perdona el extravío de los míos, mal dados
cada vez que he olvidado ser un hombre de bien.

Jesús, que por las llagas de tu carne maltrecha
por el negro flagelo, viva mi carne en paz;
que marche puro y santo hacia tu puerta estrecha
no obsceno y voluptuoso, no impúdico y procaz.

Y por último Cristo, si no es mucho pedirte…
a pesar de mi débil y humana condición
haz que jamás me canse de amarte y de seguirte.
¡Por la entrañable herida de tu fiel corazón!