EL CRISTIANISMO EN LOS CANTARES POPULARES

CONTEMPLATIVOS EN LA ACCIÓN

Esta poesía popular viene de la España del Siglo de Oro; y en esa tradición hispano-católica encontramos el fondo mismo del alma nacional, que muy poco debe al barbarismo precolombino, tan reivindicado por los revolucionarios.

Los Cantares son trasunto del alma española de la época colonial; todos ellos revelan una tradición poética nacida al arrullo del romance clásico, que los soldados y misioneros de la España grande de los siglos XVI y XVII trajeron al Nuevo Mundo.

El deber de la hora actual es salvar esa cultura y reanudarla.

Por esta razón, entregamos al pensamiento católico estos florilegios, con el deseo de que muchos jóvenes recojan este tesoro poético, y reanuden la honrosa tradición de cultura bruscamente interrumpida por la irrupción de una civilización tan brutalmente material que ha olvidado el significado esencial de la vida cristiana, e incluso ya de la simplemente humana.

AL RELOJ DEL GOLPE FIEL

35-Matthieu (4, 21-23) - Jésus prêchant devant la foule

AI reloj del golpe fiel
las horas le contarás,
y en la última de aquél
atento contemplarás.

De este reloj la valida
desde su centro rotundo
nos enseña de este mundo
la entrada de la otra vida.

Hora 1a
Una hora muy del caso
la campana fiel me advierte,
y es la hora de la muerte
que tan olvidado paso.
¡Oh, qué terrible fracaso
Morir y dar cuenta a Dios!
Pues alma, acordémonos
que la vida es como el viento
Y puede faltar su aliento
Antes de tocar las Dos.

Hora 2a
Considera pues y advierte
alma que en el cuerpo moras,
que tenemos ya dos horas
contadas hacia la muerte.
Mira, mira el trance fuerte
del morir, despierta pues
malo o bueno, el puerto es
a dónde vas a parar;
y puede ser el llegar
antes de tocar las Tres.           

  Hora 3a
Aquella lengua tan dura.
del reloj me está diciendo,
que de hora en hora muriendo
me voy a la sepultura;
no malogre mi locura
la ocasión que de barato
me da Dios en este rato
de vida sin merecerla,
Y puede ser el perderla
antes de tocar las Cuatro.

 Hora 4a

¡ Ay mi Dios!, que muy a prisa
sin detenerse un instante
el reloj en su volante,
que viene la muerte, avisa,
tras mi vida tan remisa
cual galgo con veloz brinco,
corre con mortal ahínco
para ejecutar su lance.
y pueda ser que me alcance
antes de tocar las Cinco.

 Hora 5a
¡Oh, necio y loco al fin soy!
pues que las horas contando,
sin saber cómo ni cuándo
malgastándolas estoy.
Muy dormidos hasta hoy
alma los ojos tenéis,
ya es hora los despertéis
para empezar a llorar
porque se pueden cerrar
antes de tocar las Seis

 Hora 6a
Claramente y muy distinto
con uno y con otro golpe,
me dice el reloj que rompe
el tiempo a mi ser sucinto.
En un estrecho recinto
tosca casa y vil retreta.
sea capilla o bonete,
rico o pobre ha de caber.
y esto puede suceder
antes de tocar las Siete

 Hora 7a
Sólo vale el buen vivir
en mi vida larga o corta,
y esto es lo que más importa
ya que es forzoso morir,
y que al fin ha de servir
a un ceniciento escamocho,
a un gusano de bizcocho,
y de esta final tragedia,
puede empezar la comedia
antes de tocar las Ocho

 Hora 8a
Al fin feneciendo va
mi vida de toque en toque,
pues que cada hora es un choque
que el tiempo a mi cuerpo da.
Presto me derribará
casa soy de barro leve
que de día y de noche llueve
el tiempo con su gotera,
y puede ser la postrera
antes de tocar las Nueve

 Hora 9 a

Tente loca fantasía
de estos vanos pensamientos
pues ya ves que por momentos
se nos va llegando el día.
Muriendo tan a porfía
la juventud y vejez
y en funesta palidez
avisos me dan bastantes,
de que puedo morir antes
de que toquen a las Diez

 Hora 10a
Ya me parece al oído
dice el reloj, cada hora,
hombre levántate y llora,
el pecado en que has vivido.
Confieso mi Dios que he sido
digo contrito ya entonces,
estatua fría de bronce,
y no lloro al acordarme
de que puedo condenarme
antes de tocar las Once.

 Hora 11a
Jesús, mi bien, qué fatales
voces a cada hora escucho,
que dicen me acerco mucho
del sepulcro a los umbrales.
Todas son señas fatales,
y aunque el amor las rebose,
mi ser caduco conoce
que a su principio camina,
y que puede ser su ruina
Antes de tocar las Doce.

 Hora 12a
Lo más seguro y más cierto
es, sin que pueda fallir,
que en una hora he de morir,
cual sea, y cómo es incierto.
Peligro en todas advierto,
mas no pues, sin duda alguna,
no viviendo mal ninguna
es preciso que la acierte
y cuando venga la muerte
moriré bien en la Una.

Extraído del libro “Antiguos cantos populares Argentinos cancionero de Catamarca”   -Págs. 59-60