SAN EUSEBIO

MODELOS DE VIDA Y ESPERANZA EN LA GLORIA

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Por la fe hicieron los Santos maravillas, sufrieron persecuciones, practicaron virtudes excelentes, y padecieron con heróica constancia todo género de adversidades. Y bien, ¿no tenemos nosotros la misma fe? ¿no profesamos La misma religión? Pues, ¿en qué consiste que seamos tan poco parecidos a ellos? ¿en qué consiste que imitemos tan poco sus ejemplos? Siguiendo un camino enteramente opuesto al que los Santos siguieron, ¿nos podemos racionalmente lisonjear de que llegaremos al mismo término? Una de dos, o los Santos hicieron demasiado, o nosotros no hacemos lo bastante para ser lo que ellos fueron. ¿Nos atreveremos a decir que los Santos hicieron demasiado para conseguir el cielo, para merecer la gloria, y para lograr la eterna felicidad que están gozando? Muy de otra manera discurrían ellos de lo que nosotros discurrimos; en la hora de la muerte, en aquel momento decisivo en que se miran las cosas como son, y en que de todas se hace el juicio que se debe, ninguno se arrepintió de haber hecho mucho, todos quisieran haber hecho mas, y no pocos temieron no haber hecho lo bastante.

Hoy nos encomendamos a:

San Eusebio,
presbítero y confesor (f.357)

14-San Eusebio Roma-14

 

En tiempo del emperador Constancio se embraveció en Roma la herejía de los arrianos, por el favor y fuerzas que él les dio, y a esta causa se levantó una gravísima y terrible tempestad contra los católicos, y muchos obispos y santos sacerdotes fueron desterrados y afligidos, y muertos por la fe católica. Entre ellos fue uno Eusebio, romano, presbítero y santísimo confesor : el cual, por defender constantísimamente la fe y verdadera religión, con mas libertad y ánimo que quisiera, Constancio, le mandó encerrar y como emparedar en un aposento de su misma casa, tan estrecho y angosto, que apenas cabía en él, ni se podía extender ni volver a una parte ni otra. Allí estuvo el santo varón siete meses, y haciendo perpetuamente oración al Señor, y suplicándole que le diese fortaleza y constancia para morir por él: y diósela tan cumplida, que al cabo de los siete meses murió, y dio su espíritu al que le había criado , en aquella como sepultura, en que había estado.

Su cuerpo recogieron Gregorio y Orosio, sacerdotes, y le enterraron en una cueva del cementerio de Calixto, junto al cuerpo de san Sixto, papa, y pusiéronle un título que decía. «Aquí yace Eusebio, varón de Dios.» Cuando Constancio supo la muerte de Eusebio, y como Gregorio y Orosio habían enterrado su cuerpo , enojóse sobre manera, y mandólos prender. Hubo a las manos a Gregorio e hízolo como enterrar vivo en la
misma cueva, donde estaba el cuerpo de san Eusebio.  Orosio, que se había escapado, lo supo, y de noche se fue a él; y aunque le halló vivo, estaba ya tan debilitado, que murió allí en sus manos: y así le dejó sepultado en aquel mismo lugar.

Celebra la Iglesia la muerte de san Eusebio el 14 del mes de agosto, y fue el año del Señor de 357, imperando Constancio. En Roma hay una iglesia de San Eusebio, muy antigua y de gran devoción, en la cual está su santo cuerpo, y los de Orosio y Paulino, y otras muchas reliquias de santos mártires: y san Zacarías, papa, la mandó reparar y adornar.

Leyenda de oro
R. Dr. José Palau

 

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