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Ya son los últimos años,
por las señales que vemos;
pero no las conocemos,
porque ciegos caminamos.
Qué mudados van los tiempos,
qué cambiados sus semblantes;
todos los sosiegos de antes
hoy son grandes movimientos.
Ya no hay estado en su asiento,
ni respeto a los ancianos;
el padre, el hijo, el hermano
van en distintos partidos,
porque del presente siglo,
ya son los últimos años.
Ya no se encuentra en la tierra
criaturas inocentes,
porque la malicia ardiente
nos va avivando la guerra.
Toda la máquina entera
se haya en un crecido remo;
aquí mato y allá muero,
ya no hay cosa reservada;
sin duda el mundo se acaba,
por las señales que vemos.
Ya ni la muerte es temida,
ni el infierno es espantable,
ya ni Dios es respetable
ni su justicia temida,
ni su pasión es creída:
toda cosa va sin freno,
ya de esto el mundo está lleno,
de las cosas tan terribles,
dando señales visibles,
pero no las conocemos.
Finalmente, ya camina
el mundo a la sepultura,
la que el Dios de las alturas
ha tenido prometida.
¡Oh, qué cuenta tan pulida
daremos al Soberano!
El infiel como el cristiano
toda la cuenta daremos;
ninguno la acertaremos,
porque ciegos caminamos.
Extraído del libro “El Cristianismo en los cantares populares” de Juan Alfonso Carrizo -Pags. 69-70. Ediciones Dictio Vol. 15 Sección letras Año 1978
