Doble mayor- Ornamentos blancos
El hecho prodigioso de la conversión de San Pablo, referido por los Hechos de los Apóstoles y por él mismo, es el objeto de esta festividad; pues se trata de un acontecimiento que tuvo extraordinaria importancia en la historia de la Iglesia y su relato sirve de profundo consuelo y orientación para las almas. El gran perseguidor se convierte en vaso de elección, para llevar el nombre de Dios a los gentiles, y llegó a tanto, merced al aprecio y uso santo que hizo de la divina gracias.
SAULO EN EL CAMINO DE DAMASCO.
Saulo que todavía respiraba amenaza y muerte contra los discípulos del Señor, fue al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para Damasco, a las sinagogas, con el fin de traer presos a Jerusalén a cuantos hallase de esta religión, hombres y mujeres. Yendo por el camino, ya cerca de Damasco, de repente una luz del cielo resplandeció a su rededor; y caído en tierra oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Respondió él: “¿Quién eres, Señor?” Díjole Éste: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. Mas levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que has de hacer”. Los hombres que con él viajaban se habían parados atónitos, oyendo, por cierto, la voz, pero no viendo a nadie. Levantóse, entonces, Saulo de la tierra, mas al abrir sus ojos no veía nada. Por lo tanto lo tomaron de la mano y lo condujeron a Damasco. Tres días estuvo privado de la vista, y no comió ni bebió.
CONVERSIÓN Y BAUTISMO DE SAULO.
Vivía en Damasco cierto discípulo, por nombre Ananías, al cual el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”, y él respondió: “Aquí me tienes. Señor”. Díjole entonces el Señor: “Levántate y ve a la calle llamada «la Recta», y pregunta en casa de Judas por un hombre llamado Saulo de Tarso, porque él está en oración”; y (Saulo) vio a un hombre llamado Ananías, cómo entraba y le imponía las manos para que recobrase la vista. A lo cual respondió Ananías: “Señor, he oído de muchos respecto a este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén. y aquí está con poderes de los sumos sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre”. Mas el Señor le replicó: “Anda, porque un instrumento escogido es para mí ese mismo, a fin de llevar mi nombre delante de naciones y reyes e hijos de Israel; porque Yo le mostraré cuánto tendrá que sufrir por mi nombre”. Fuése, pues, Ananías, entró en la casa y le impuso las manos, diciendo: “Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas y recobró la vista; luego se levantó y fue bautizado. Tomó después alimento y se fortaleció.
SAULO PREDICA EN DAMASCO.
Apenas estuvo algunos días con los discípulos que se hallaban en Damasco, cuando empezó a predicar en las sinagogas a Jesús, como que Éste es el Hijo de Dios. Y todos los que le oían, estaban pasmados y decían: “¿No es éste aquel que destrozaba en Jerusalén a los que invocan este nombre, y aquí había venido con el propósito de llevarlos atados ante los sumos sacerdotes?” Saulo, empero, fortalecíase cada día más y confundía a los judíos que vivían en Damasco, afirmando que Éste es el Cristo.
Hecho de los Apótoles 9, 1-22

