Las iglesias Novus Ordo están cada día más vacías, las vocaciones sacerdotales cada día son menos, y las ministras eucarísticas cada día más frecuentes.
Estas tres tristes consecuencias son resultados necesarios de la «nueva primavera» del Vaticano II. Se planearon? Creemos que sí.
Si añadimos a esta ecuación el cierre de iglesias, la fusión / reducción de las parroquias y de la cada vez mayor inmersión de la Iglesia en cuestiones sociales y ecológicas, no es difícil imaginar que los arquitectos de la Revolución Conciliar querían destruir por completo las características de lo que fue la Una, Santa, Católica, Apostólica y romana.
Los restos serán dirigidos por sacerdotes homosexuales y mujeres diaconisas … hasta que finalmente ellos se hundan y desaparezcan en el barro.
Fuente:
http://www.traditioninaction.org/RevolutionPhotos/A697-Eucharist.htm
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