San Lorenzo, diácono de la Iglesia de Roma, viendo al Papa San Sixto marchar a la muerte, le dijo con tristeza: “Oh padre mío, ¿adónde vas sin tu hijo?” “No te abandono –respondiole el pontífice–, me seguirás dentro de tres días”. En efecto, Lorenzo fue prendido; y como le pidiesen los tesoros de la Iglesia, llevó ante el tirano a los pobres a quienes se los había distribuido, diciendo: “He aquí los tesoros de la Iglesia”. Fue colocado sobre una parrilla ardiente, y, poco después, dijo al perseguidor: “Dadme vuelta, estoy bastante cocido de este lado”. Lo dieron vuelta, y añadió poco después: “Está bastante cocido; podéis comer”. Murió en el año 258, bajo Valeriano, dando gracias a Dios por la merced que le concedía de poder sufrir por Él.
MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SAN LORENZO
***
HIMNO A SAN LORENZO
Glorioso mártir, señor San Lorenzo, ruega por nosotros, al poder inmenso.
Tú, de los tiranos, Valeriano Y Decio., triunfas victorioso como el fiel Guerrero.
Oh glorioso santo, mira a tus devotos que tu auxilio imploran en este destierro.
A tí no te aterra ni el dolor ni el miedo; luces con estrellas, rayos como el sol.
Tú, que fuiste fiel, a tu fe cristiana, amaste a Cristo, en medio de las llamas.
Estando en la cárcel, hiciste milagros no te importo el odio de aquellos tiranos.
Cuando ya quemado, miraste al tirano y así lo animabas a comer lo humano.
Entrando en el Cielo recibiste el premio; palma y corona, como fiel guerrero.
Que no nos desampares, ni nos dejes solos; pide por nosotros al Padre Eterno.
Tú, que allá en Cielo vives ya glorioso, ruega por nosotros que somos tu pueblo.
FUENTE :
http://vuelvecristo.blogspot.com.ar/2016/08/martirologio-romano-10-de-agosto.html#more

