Nada más glorioso y honorífico para un cristiano, que el llevar el nombre sublime de hijo de Dios, de hermano de Jesucristo. Pero, al propio tiempo, nada más infame que avergonzarse de ostentarlo cada vez que se presenta ocasión para ello.
ESCUCHAR AHORA
DESCARGAR AUDIO MP3
https://ar.ivoox.com/es/player_ej_12089584_4_1.html?c1=ff6600

