Aunque los Cristianos debemos estar preparados cada día para pasar a la eternidad, a veces nos sorprende un repentino adiós. A un año de la partida de nuestro querido amigo Fabián, quien supo hacer conocer la verdad de una manera única e irreemplazable, hago llegar a sus familiares mis oraciones por su eterno descanso y el consuelo de sus corazones.
Patricia

