VILLANCICO DE CALENDA Y PRIMERO DE MAITINES

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Ubi est mors victoria tua? Ubi est mors stimulus tuus. (I Cor. 15, 55)

 

El hombre que fue criado

Por el Supremo Hacedor

Con los dotes más preciosos

Y en el mayor esplendor;

Con la caída en el pecado

Se hizo enemigo de Dios,

Digno de eterno suplicio

Si no hubiese un Redentor.

Clamemos pues al Cielo,

Clamemos a una voz,

Ven Salvador nuestro,

Ven gran Libertador;

Y pues por el pecado

El infernal Dragón,

Nos hizo presa suya,

Haz nuestra salvación.

Más haiga regocijos,

Alégrese Sion,

El Verbo se hizo carne

Para su redención.

Llenemos pues los Templos

De sonora canción,

Salgan gratos suspiros

De nuestro corazón.

Pues apartó el Dios Santo

De nos la maldición

Dando al género humano

Su dulce bendición.