Padre Ceriani: El Obispo de Kent y el N.O.M.

¿ADÓNDE APUNTA?

Hemos publicado los Comentarios Eleison 436 – 437 – 438 del Obispo de Kent.

Ver aquí:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/12/13/padre-ceriani-el-obispo-de-kent-y-el-n-o-m//

Ya escribí unas primeras apostillas sobre los mismos.

Ver aquí:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/12/14/padre-ceriani-el-obispo-de-kent-y-el-n-o-m-2/

Allí podemos ver que el esquema o guía del Obispo de Kent es el siguiente:

1º) Se habrían producido milagros eucarísticos en el contexto del Novus Ordo Missæ.

2º) Dichos milagros probarían:

a) Que no todas las Misas Novus Ordo son inválidas.
b) Que no todas las Consagraciones Episcopales con el nuevo rito son inválidas.

c) Que no todas las Ordenaciones Sacerdotales con el nuevo rito son inválidas.
d) Que hay verdaderos Sacramentos en el Novus Ordo.
e) Que no hay obligación de negar que haya siquiera algo católico que quede en el Novus Ordo.

f) Que es posible mantener la Fe en el Novus Ordo Missæ.

3º) Por lo cual, la Tradición necesita todavía aislamiento, pero con un espíritu generoso y no aislacionista.

+++

Al simple análisis, queda claro el vaivén kentiano respecto de los supuestos milagros:

Va: Concerniente al Nuevo Orden de la Misa hay algunos hechos obstinados.

Viene: Los hechos son obstinados – siempre y cuando sean hechos.

Va: En Sokółka, Polonia, todo un centro de peregrinación ha surgido alrededor de un milagro eucarístico en el 2008.

Viene: Si los milagros eucarísticos son genuinos…

Va: Los Católicos adheridos a la Tradición tienen una especial necesidad de resolver lo que Dios quiso significar con esos milagros.

Viene: Estos milagros – siempre y cuando son auténticos – …

columpioEl vaivén del columpio de Kent

+++

También es clara la falacia en que incurre el señor Obispo de Kent: para él, los supuestos milagros eucarísticos Novus Ordo prueban la autenticidad y la legitimidad de los obispos conciliares; pero son estos mismos obispos conciliares los que han designado a los peritos, controlado sus procederes y examinado sus informes…

Lo mismo ha sucedido respecto de las supuestas apariciones marianas en Akita. En su Conferencia de abril de 2014, en Bogotá, el Obispo de Kent expresó:

“Nuestra Señora habló de este castigo en apariciones aprobadas por la Iglesia, aprobadas por la Iglesia”.

Pero, ¿cuál es la “iglesia” que ha aprobado unas supuestas apariciones que tuvieron lugar en 1973, ocho años después de concluido el Concilio Vaticano II y cuatro años más tarde de la irrupción sacrílega de la Nueva Misa?

Pues bien, la supuesta “Aprobación Eclesiástica”, que tanto subraya el señor Obispo, fue dada en 1984 por Monseñor Ito… y en junio de 1988 por el Cardenal Ratzinger…

Por eso terminaba mi anterior entrega diciendo que el Obispo kentiano está en deuda.

Él debe probar que Jorge Mario es obispo católico. Una vez que lo haya hecho, le permitiremos que lo introduzca en el caso de la hostia encontrada en la Parroquia Santa María de Buenos Aires.

De todos modos, tal vez suceda como con el sacerdote Cícero, recientemente misericordiado por Decimejorge.

¿El Padre Cícero? Sí; el mismo que en el año 1889, durante una Misa celebrada por él, al distribuir la comunión, la hostia dada a la religiosa María de Araujo se convirtió en sangre en la boca de la hermanita. Según los informes, este fenómeno se repitió varias veces durante unos dos años…

Pero, más tarde se probó que era una superchería…; como otras tantas a lo largo de la historia de la Iglesia.

El sacerdote en cuestión fue más tarde excomulgado.

En 1973 fue “canonizado” por la iglesia católica apostólica brasileña.

Y el 13 de diciembre de 2015… reconciliado por Decimejorge…

¡Claro! No hay que tener espíritu sectario, y menos farisaico…

¡Misericordia! ¡Misericordia! ¡Misericordia!

+++

Sigamos adelante en el análisis de esos tres Comentarios Eleison.

No sólo falta la certeza de que se trate de verdaderos milagros; no sólo hay dudas sobre la validez y legitimidad de los obispos conciliares; hay otros interrogantes y cuestiones importantes.

Entre otros, aquí van algunos:

¿Cuál es la procedencia de la hostia encontrada en la Parroquia Santa María de Buenos Aires?

Incluso, si la hostia en cuestión proviniese de una misa nueva, y si el milagro fuese cierto, a lo sumo se probaría la Presencia Real, pero no se probaría, necesariamente, la validez de la Nueva Misa.

Hay que distinguir, pues, entre Presencia Real y Sacrificio Eucarístico.

Es necesario recordar que, si bien la esencia del Santo Sacrificio de la Misa radica en la doble Consagración, el Ofertorio, la Consagración y la Comunión son las partes integrantes de la Misa.

La duda prevalece sobre la certeza, y en cuestión de Sacramentos hay que ser tucioristas.

De ser ciertos, ¿con qué finalidad obraría Dios estos milagros?

+++

Comencemos por plantear la cuestión desde el principio: ¿cuál es la procedencia de la hostia encontrada en la Parroquia Santa María de Buenos Aires?

Para el Obispo de Kent no hay dudas; él comienza esta historia de este modo:

“Los hechos son cosas obstinadas, y cualesquiera sean nuestros deseos, nuestras inclinaciones o los dictados de nuestra pasión, no pueden alterar el estado de los hechos y la evidencia”. Concerniente al Nuevo Orden de la Misa, hay algunos hechos obstinados aptos para perturbar los “deseos e inclinaciones” de los Católicos adheridos a la Tradición católica.

El 18 de Agosto de 1996 en la Iglesia Parroquial de Santa María en el centro de Buenos Aires, Argentina, el Padre Alejandro Pezet terminaba de distribuir la comunión (de una Misa nueva, seguro), cuando una mujer le dijo que había una hostia descartada en la salida de la Iglesia. Se le debe haber caído al salir de la Iglesia a un parroquiano que recibió la comunión en la mano y la abandonó en el suelo por no estar más apta para ser consumida.

El señor Obispo no aporta ninguna prueba para asegurar que la hostia encontrada proviniese de una ceremonia del Novus Ordo.

Lo que gratuitamente se afirma, gratuitamente se niega.

Usted, lector, podrá preguntarse: ¿y de dónde provendría esa hostia, si no es de una nueva misa?

Se puede responder que de la sacristía (sin haber sido consagrada)…, o de una “misa negra”…, o de una Misa Tradicional, sea en virtud del Motu proprio, sea de un Priorato de la NeoF$$PX, en ambos casos robada sacrílegamente…

¿Que yo tengo mucha imaginación?

Puede ser…; pero convengamos en que no tanta como el Obispo de Kent.

Pero, entonces, en esos supuestos casos, ¿Dios obraría milagros con una hostia sin consagrar, o con una…? ¿Y para qué los obraría?

Si usted quiere una respuesta, encargue el Obispo de Kent tres o cuatro Comentarios Eleison sobre estas cuestiones… Él estará contentísimo de tener de qué escribir…; así evita escribir sobre lo esencial y oportuno…, como hace habitualmente, pero tendría un pretexto: responderle a usted…

+++

Incluso, concediendo que la hostia en cuestión provenga de una misa nueva, y concediendo que el milagro es cierto, a lo sumo se probaría la Presencia Real, pero no se probaría, necesariamente, la validez de la nueva misa.

El Obispo de Kent escribe:

¿Cómo puede el Dios Bueno haber realizado milagros eucarísticos con y por esta nueva Misa?

¿Cómo puede Dios realizar milagros eucarísticos con este rito, tal como el que ha hecho de Sokółka un centro nacional de peregrinación para toda Polonia?

La Consagración puede todavía ser válida.

El señor Obispo olvida que la Consagración es doble, como doble es la materia y doble la forma.

Las palabras de la Consagración se pronuncian separadamente, sobre el pan y sobre el vino.

Una vez terminada la Consagración del pan, ya hay Presencia Real. Nuestro Señor Jesucristo está presente en Cuerpo, Alma, Sangre y Divinidad.

Ahora bien, el señor Obispo conoce muy bien que las dificultades que plantea la nueva forma de la Consagración del Cáliz son mayores que las planteadas por la nueva forma de la Consagración del pan.

Si a ello le agregamos el tema del tono narrativo…, y para ambas Consagraciones…

Quien quiera profundizar estos puntos, puede leer y escuchar los Especiales del 26 de agosto pasado:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/09/02/especiales-del-p-juan-carlos-ceriani-26-de-agosto-de-2015/

+++

Es muy importante, pues, distinguir Presencia Real y Sacrificio Eucarístico.

El Obispo kentiano escribe:

La lección más obvia es que no todas Misas Novus Ordo son inválidas.

Si su historia fuese cierta, es decir, si la hostia en cuestión proviniese de una misa nueva y el milagro fuese genuino, a lo sumo estaría probando la Consagración del pan y la Presencia Real bajo las apariencias del mismo.

Pero de ninguna manera puede probar que haya habido Sacrificio Eucarístico, con la doble Consagración, del pan y del vino.

Lo más que podría haber dicho es lo siguiente: La lección más obvia es que no todas las consagraciones del pan Novus Ordo son inválidas.

Pero estas disquisiciones están más allá de un teólogo que medita lo escrito por María Valtorta, se divierte leyendo a Thomas Stearns Eliot o escuchando a Wilhelm Richard Wagner y pierde su tiempo organizando “ráfagas sobre la música de Beethoven”…

Eliot
Valtorta
Wagner

 

 

 

 

En conexión con esta cuestión, es necesario recordar que, si bien la esencia del Santo Sacrificio de la Misa radica en la doble Consagración, el Ofertorio, la Consagración y la Comunión son las partes integrantes de la misma. Para que haya Misa entera es necesario que haya Ofertorio, doble Consagración y Comunión, al menos del sacerdote.

¿Por qué recordar algo tan conocido?

Porque el Obispo de Kent escribió:

¿No es que tiene sentido que en castigo por su mundanidad moderna estas ovejas ampliamente perderían el verdadero rito de la Misa, mientras que en recompensa por su deseo todavía de la Misa ellas no perderían una Misa válida?

Al tema de la validez, hay que agregarle el de la integridad.

Con la misa nueva, no sólo se plantea la cuestión de si hay verdadero Sacrificio Eucarístico, sino también de si hay Misa entera, íntegra.

Y no hay Misa entera, no sólo si falta la Consagración del Cáliz, sino también si falta el Ofertorio o la Comunión.

Ahora bien, en la misa nueva el Ofertorio ha sido substancialmente modificado…

Luego…

El nuevo “ofertorio”, tanto en sus dos textos como en su contenido, representa una verdadera revolución. Ya no aparece como el antecedente del Sacrificio sino, solamente, como una preparación de los dones, con sentido evidentemente humanizado.

Es suficiente hacer la comparación:

Ofertorio de la Misa Católica

Recibe, oh Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, esta Hostia inmaculada, que yo indigno siervo tuyo ofrezco a Ti, que eres mi Dios vivo y verdadero, por mis innumerables pecados, ofensas y negligencias, y por todos los que están presentes; y también por todos los fieles cristianos vivos y difuntos; para que a mí y a ellos sea de provecho para la salvación y para la vida eterna. Amén.

Te ofrecemos, Señor, el Cáliz de la salud, implorando tu clemencia: para que suba con suave fragancia hasta la presencia de tu divina Majestad, por nuestra salvación y por la del mundo entero. Amén.

Presentación en el rito bastardo

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora Te presentamos: él será para nosotros pan de vida.

 

 

 

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora Te presentamos: él será para nosotros bebida de salvación.

Como para respirar un poco de aire fresco, recordemos lo expresado por el Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missæ:

Vayamos ahora a los fines de la Misa.

1) FIN ÚLTIMO. El fin último del sacrificio de la Misa es la alabanza que debe tributarse a la Santísima Trinidad, según la explícita intención de Jesucristo en el mismo misterio de su Encarnación: «Al entrar al mundo dice: ‘No quisiste hostia ni ofrenda: en cambio a mí me preparaste un cuerpo’ » (Heb. 10, 5; cfr. Ps. 39, 7-9).

Por cierto, este fin buscado ha desaparecido completamente en el Novus Ordo: desapareció ciertamente del Ofertorio, pues la plegaria «Recibe, oh Trinidad Santa» ha sido eliminada; desapareció de la conclusión de la Misa, ya no se dirá más «Séate agradable, oh Trinidad Santa»; también fue suprimida del Prefacio, ya que el Prefacio de la Santísima Trinidad, que hasta ahora se recitaba oportunísimamente todos los domingos, ahora en el Novus Ordo sólo se dirá en la fiesta de la Santísima Trinidad, y por lo tanto solamente una vez al año.

2) FIN ORDINARIO. El fin ordinario del Sacrificio es el propiciatorio. En cambio, en el Novus Ordo, este fin se aparta de su verdadera senda, pues ya no se pone más el acento en la remisión de los pecados, sea de los vivos, sea de los difuntos, sino en la nutrición y santificación de los presentes. Por cierto, Cristo instituyó el sacramento de la Eucaristía en la última Cena y se puso a Sí mismo en estado de víctima para unirnos a Él, a ese estado victimal; pero este fin antecede a la misma manducación y tiene un pleno valor redentor antecedente, que se deriva de la inmolación cruenta de Cristo; de allí que el pueblo asistente a Misa no esté obligado de suyo a recibir la comunión sacramental.

3) FIN INMANENTE. Cualquiera sea la naturaleza del sacrificio, pertenece a la esencia de la finalidad de la Misa el que sea agradable a Dios, aceptable y aceptado por Él. Por lo tanto, en la condición de los hombres que estaban inficionados por la mancha original, ningún sacrificio hubiera sido aceptable a Dios; el único sacrificio aceptado ahora con derecho por Dios es el Sacrificio de Cristo. Por el contrario, en el Novus Ordo la naturaleza misma de la oblación es deformada en un mero intercambio de dones entre Dios y el hombre: el hombre ofrece el pan que Dios transmuta en «pan de vida»; el hombre lleva el vino que Dios transmuta en «bebida espiritual»: «Bendito eres, Señor Dios del universo, porque de tu largueza recibimos el pan (o: el vino) que te ofrecemos, fruto de la tierra (o: de la vid) y de la obra de las manos de los hombres, del cual se hará para nosotros el pan de vida (o: la bebida espiritual)».

Superfluo es advertir cuán totalmente vagas e indefinidas son estas dos fórmulas «pan de vida» y «bebida espiritual», que, de por sí, pueden significar cualquier cosa. Hallamos aquí el mismo equívoco capital que examinamos en la definición de la Misa: allí Cristo se hace presente entre los suyos únicamente de un modo espiritual; aquí se dan el pan y el vino, que son cambiados «espiritualmente» (¡pero no substancialmente!).

Igualmente, en la preparación de las ofrendas se descubre idéntico juego de equívocos, pues se suprimen las dos maravillosas plegarias de la antigua Misa. La oración: «Oh, Dios, que admirablemente formaste la dignidad de la naturaleza humana y que más admirablemente aún la reformaste» recordaba a la vez la primitiva condición de inocencia del hombre y su presente condición de restauración, en la que fue redimido por la Sangre de Cristo. Era, por lo tanto, una verdadera, sabia y rápida recapitulación de toda la Economía del Sacrificio, desde Adán hasta la historia presente. En la otra plegaria, la oblación propiciatoria del cáliz para que subiera «con olor de suavidad» a la vista de la Divina Majestad, cuya clemencia se imploraba, repetía con suma sabiduría esta Economía de la salvación. Mientras que suprimida esta continua elevación hacia Dios por medio de la plegaria eucarística, no queda ya ninguna distinción entre sacrificio divino y humano.

Eliminado el eje cardinal, se inventan vacilantes estructuras; echados a pique los verdaderos fines de la Misa, se mendigan fines ficticios. De aquí que aparecen los gestos que en la nueva Misa deberían expresar la unión entre el sacerdote y los fieles, o entre los mismos fieles; aparecen las oblaciones por los pobres y por la Iglesia que ocupan el lugar de la Hostia que debe ser inmolada. Todo esto pronto caerá en el ridículo, hasta que el sentido primigenio de la oblación de la Única Hostia caiga poco a poco completamente en el olvido; así también las reuniones que se hacen para celebrar la inmolación de la Hostia se convertirán en conventículos de filántropos y en banquetes de beneficencia.

Ministros

Contra lo que afirma el Obispo de Kent, las personas que asisten al Novus Ordo, a lo menos no asisten a misa entera…, y está por verse si asisten a misa…

Puede ser que el señor Obispo califique al Breve Examen de “espíritu sectario y aún farisaico, desconectado de la realidad”…

Ya volveremos sobre este puntito…

BugniniAnnibale Bugnini

Por lo tanto, la duda prevalece sobre la certeza, y sabemos que en cuestión de Sacramentos hay que ser tucioristas, conectados a la realidad…

En su Comentario Eleison 356, Ordenaciones nuevas I, del 10 de mayo de 2014, el Obispo kentiano había expresado:

Si fuera Papa, pienso que requeriría que todos los sacerdotes u obispos ordenados o consagrados con los ritos “renovados” deberían ser condicionalmente re-ordenados o re-consagrados, no porque creyera que ninguno de ellos fueran verdaderos obispos o sacerdotes, por el contrario, sino porque cuando de sacramentos se trata, toda seria duda debe ser removida, y esa sería la manera más simple de remover toda posible duda. La podredumbre de los sacramentos de la Neo-Iglesia no puede dejarse merodeando.

El 10 de mayo de 2014, puso el guiño a la derecha… ¡Claro!, para quien lo conoce, todo indicaba que iba a girar a la izquierda…, es decir, dejar merodear la podredumbre de los “sacramentos” de la Neo-Iglesia…

¡Qué poder tienen los “milagritos” decimejorgescos!

+++

Y volviendo sobre ellos, de ser ciertos, ¿con qué finalidad obraría Dios estos milagros?

El Obispo de Kent escribe:

La lección más obvia es que no todas Misas Novus Ordo son inválidas, ni todas Consagraciones episcopales ni todas Ordenaciones sacerdotales, como los “Tradicionalistas” pueden estar tentados de pensar. Esto es seguramente porque si bien desde los 1960 una masa de la grey católica ha devenido demasiado mundana para merecer mantener el verdadero rito de la Misa, las ovejas han sin embargo amado suficientemente la Misa todavía como para no perderla del todo. El NOM puede haber sido permitido por Dios para hacer más fácil a los Católicos abandonar la Fe si ellos lo querían, pero no imposible de mantenerla, siempre que lo querían.

(…) Hay verdaderos sacramentos en el Novus Ordo y verdaderos Católicos, a los cuales Dios cuida.

Todo el párrafo es tan alucinante como tierno, pero de manera especial las últimas cuatro líneas…

¿Así que Dios permitió el Novus Ordo Missæ (y ya que estamos también el Concilio Vaticano II por el mismo precio) para hacer posible el mantener la Fe?

Los cismáticos ortodoxos tienen Sacramentos ciertamente válidos…

Muchos herejes, también los tienen…

¿Para qué habrá permitido Dios cismas, herejías y la cloaca recolectora de todas ellas?

Ahora se comprende lo escrito por el señor Obispo en su Comentario Eleison 439:

Sería apenas una exageración decir que si un hombre no tiene en él la música de su religión, tendrá en él la religión de su música, por ejemplo la del Diablo.

Ya había adelantado que no es una exageración decir que, si un hombre no tiene en él la liturgia de la religión católica, tiene en él la religión herética de su liturgia, la del demonio, bajo cualquiera de sus versiones.

El milagro debe confirmar la fe en la Iglesia Católica y no en la secta conciliar…

+++

La conclusión a que llega el Obispo de Kent es espectacular, disonante, como un acorde de …:

Por consiguiente, el NOM y la Iglesia Novus Ordo como un todo son peligrosos para la Fe, y los Católicos están en lo correcto que han adherido a la Tradición para evitar el peligro. Pero como han tenido que poner distancia entre ellos y la corriente principal de la Iglesia, así ellos se han expuesto al peligro opuesto de un aislamiento conducente a un espíritu sectario y aún farisaico, desconectado de la realidad. Hay verdaderos sacramentos en el Novus Ordo y verdaderos Católicos, a los cuales Dios cuida, y los “Tradicionalistas” deberían estar contentos que los hay. Que su aislamiento no los haga sentir que están obligados a negar que haya siquiera algo católico que quede en el Novus Ordo. Eso es irreal y el péndulo de la realidad oscilará de vuelta, como con el liderazgo de la FSPX, que no ve más suficientemente la necesidad de aislarse de la Iglesia neo-mosernista. No. La Tradición necesita todavía aislamiento, pero con un espíritu generoso y no aislacionista.

Ante todo, un llamado de atención sobre la frase: Pero como [los tradicionalistas] han tenido que poner distancia entre ellos y la corriente principal de la Iglesia.

Las versiones oficiales de los Comentarios Eleison, no dicen todas lo mismo. Así tenemos:

But as they have had to put a distance between themselves and the mainstream Church.

Pero como han tenido que poner distancia entre ellos y la corriente principal de la Iglesia.

Ma nel prendere le distanze dalla struttura della Chiesa.

Mais comme ils ont eu à mettre une distance entre eux et l’Église officielle.

Als sie aber einen Abstand zwischen sich und der Amtskirche geschaffen haben.

«Mainstream«, como ya hemos indicado en otra oportunidad, significa “corriente dominante”, y es un neologismo estadounidense utilizado por los protestantes.

En los sitios y foros anglosajones, sólo es utilizado por el Obispo de Kent.

En castellano han traducido «corriente principal«, lo cual da el sentido del original.

Para el italiano, se trata de la “estructura de la Iglesia”, lo cual es muy comprometedor, puesto que significa que los tradicionalistas han tomado distancia de… ¡vaya usted a saber de qué!

En alemán, “Kirche” significa Iglesia; y “Amt” se refiere a función, cargo, jurisdicción.

Pero la versión francesa es para la “gilada” gala de la falsa resistencia, pues traduce por “l’Église officielle”.

Todo indica que el original complica al traductor.

El Obispo podría simplemente escribir «Official Church«. Y uno se pregunta, ¿por qué no lo hace?

Todo indica que él no quiere aislarse…

Lo que sigue, ya prometido más arriba, es de antología: aislamiento conducente a un espíritu sectario y aún farisaico, desconectado de la realidad…

¡Vaya! ¡Vaya! Esto es el eco de estas otras palabras:

La esperanza en la misericordia de Dios abre los horizontes y nos hace libres, mientras la rigidez clerical cierra los corazones y hace mucho mal.

En el Evangelio se habla de los jefes de los sacerdotes que preguntan a Jesús con qué autoridad actúa: No tienen horizontes… son hombres cerrados en sus cálculos, esclavos de las propias rigideces. Y los cálculos humanos cierran el corazón, cierran la libertad, mientras la esperanza nos vuelve ligeros.

¡Qué hermosa es la libertad, la magnanimidad, la esperanza de un hombre y una mujer de Iglesia! En cambio, ¡qué fea y cuánto mal hace la rigidez de una mujer y de un hombre de Iglesia!, la rigidez clerical, que no tiene esperanza.

Usted me pregunta, ¿cuándo y dónde dijo esto el Obispo de Kent?

No! No son palabras suyas. Son los conceptos que expresó Decimejorge en su sermón del lunes 14 de diciembre de 2015 en la Capilla de la Casa de Santa Marta.

Rigidez condenada por el Vaticano…, aislamiento sectario y farisaico denunciado por Kent.

¿Habrá el Obispo británico abierto el año de la misericordia de la resistencia fláccida?

Su Comentario Eleison 438 data del 5 de diciembre de 2015…

Ahora se entienden sus versitos eliot-wagnerianos del comienzo:

Católicos, ¡sean generosos! La meta de Dios en acción es salvar a muchas almas fuera de la “Tradición”.

¡Claro! ¡Claro! Todavía queda algo de católico en el Novus Ordo…

¡Vaya! ¡No está nada mal! Lástima que nos recuerda al documento conciliar Unitatis redintegratio, que dice:

De entre el conjunto de elementos o bienes con que la Iglesia se edifica y vive, algunos, o mejor, muchísimos y muy importantes pueden encontrarse fuera del recinto visible de la Iglesia católica: la Palabra de Dios escrita, la vida de la gracia, la fe, la esperanza y la caridad, y algunos dones interiores del Espíritu Santo y elementos visibles; todo esto, que proviene de Cristo y a Él conduce, pertenece por derecho a la única Iglesia de Cristo.

Los hermanos separados practican no pocos actos de culto de la religión cristiana, los cuales, de varias formas, según la diversa condición de cada Iglesia o comunidad, pueden, sin duda alguna, producir la vida de la gracia, y hay que confesar que son aptos para dejar abierto el acceso a la comunión de la salvación.

Por consiguiente, aunque creamos que las Iglesias y comunidades separadas tienen sus defectos, no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de la gracia y de la verdad que se confió a la Iglesia.

Claramente, la música y la literatura del Obispo de Kent pertenecen al romanticismo y al modernismo anglosajón…

Otro tanto hay que decir de su teología…

Padre Juan Carlos Ceriani