INMACULADA DESDE EL PRIMER INSTANTE Y MOMENTO

DE LA BULA “INEFFABILIS DEUS”, DEL PAPA PÍO IX

Que trata de la definición dogmática de la

Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen

Como quiera que las cosas relacionadas con el culto están íntima y totalmente ligadas con su objeto, y no pueden permanecer firmes en su buen estado si éste queda envuelto en la vaguedad y ambigüedad, nuestros predecesores los Romanos Pontífices, que se dedicaron con todo esmero al esplendor del culto de la Concepción, pusieron también todo su empeño en esclarecer e inculcar su objeto y doctrina.


Pues con plena claridad enseñaron que se trataba de festejar la concepción de la Virgen, y proscribieron, como falsa y muy ajena a la mente de la Iglesia, la opinión de los que sostenían y afirmaban que veneraba la Iglesia, no la concepción, sino la santificación.
Ni creyeron que debían tratar con más suavidad a los que, con el fin de echar por tierra la doctrina de la Inmaculada Concepción de la Virgen, distinguiendo entre el primero y segundo instante y momento de la concepción, afirmaban que ciertamente se celebraba la concepción, mas no en el primer instante y momento.
Pues nuestros mismos predecesores juzgaron que era su deber defender y propugnar con todo celo, como verdadero objeto del culto, la festividad de la Concepción de la Santísima Virgen, y la concepción en el primer instante.
De ahí las palabras verdaderamente decisivas con que Alejandro VII, nuestro predecesor, declaró la mente clara de la Iglesia, diciendo:

Antigua por cierto es la piedad de los fieles cristianos para con la Santísima Madre Virgen María, que sienten que su alma, en el primer instante de su creación e infusión en el cuerpo, fue preservada inmune de la mancha del pecado original, por singular gracia y privilegio de Dios, en atención a los méritos de su hijo Jesucristo, redentor del género humano, y que, en este sentido, veneran y celebran con solemne ceremonia la fiesta de su Concepción.

MARIA

Para honor de la santa e indivisa Trinidad, para gloria y ornamento de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y acrecentamiento de la religión cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, y con la Nuestra, declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios, y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles.
Por lo cual, si alguno, lo que Dios no permita, presumiere sentir en su corazón de modo distinto a como por Nos ha sido definido, sepa y tenga por cierto que está condenado por su propio juicio, que ha hecho naufragio en la fe y se ha apartado de la unidad de la Iglesia, y que además, por el mismo hecho, se somete a sí mismo a las penas establecidas por el derecho, si se atreviere a manifestar de palabra o por escrito, o de cualquiera otro modo externo, lo que siente en su corazón.