MEDITACIONES PARA LAS DOMÍNICAS DE ADVIENTO

DOMÍNICA SEGUNDA DE ADVIENTO

REYES

De los discípulos que San Juan envió a Cristo desde la cárcel. Matth. 11.

Habiendo oído San Juan en la cárcel las obras de Cristo, envió dos discípulos para que le preguntasen: ¿eres tú el que has de venir, o hemos de esperar a otro? Considera al mayor de los Santos del Antiguo Testamento arrojado en una cárcel, por haber predicado por la honra de Dios la verdad al rey Herodes, amancebado con Herodías mujer de su hermano Filipo; y en vez de humillarse Herodes, arrepentirse y dar las gracias al Santo Precursor, se vuelve frenético contra el médico de su alma; porque su soberbia y desenfrenada pasión no pudieron sufrir a la verdad desnuda.

¡Oh, y cuán aborrecida se ve la verdad entre los mundanos, y aun entre los que profesan la virtud! Entra ahora en ti mismo, y examina, si cuando has sido corregido, o avisado de tus faltas, te has humillado, reconociéndolas y confesándolas ingenuamente, y queriendo ser tenido por defectuoso, como lo eres; o si, por el contrario, has imitado al malvado Herodes, excusando y negando con soberbia tus defectos, por huir tu desprecio, y airándote en tu corazón, y aun quizá con la boca, contra quien te avisó. Acuérdate, que sin la verdadera humildad no puede estar bien fundado tu edificio espiritual.

Y respondiendo Jesús, les dijo: volveos, y decid a Juan las cosas que oísteis y visteis. Los ciegos ven, los cojos andan, etc. Considera, que Cristo no dio testimonio de ser el Mesías prometido con su boca, mas con las obras milagrosas que obraba. El testimonio que resulta del bien obrar, es el que más prueba la bondad de cada uno, no sólo delante de los hombres, más aún para con Dios.

Si tú eres seglar, procura arreglar tu vida según la ley de Dios y de la Iglesia, y conforme a las obligaciones de tu estado, y esto te hará un perfecto cristiano. Si eres sacerdote, añade el bien cumplir y con espíritu con la Misa, rezo, ejemplo, castidad, y demás funciones sagradas. Si eres religioso, vean todos en tu obrar practicadas las reglas mayores y menores de tu religión. Así sin necesidad de preguntas ni respuestas, dará testimonio el buen espíritu que rige a cada uno.

Idos los discípulos, dijo Cristo de Juan a las turbas: qué salisteis a ver en el desierto, etc. Considera, que Cristo dijo que Juan no era caña; esto es, inconstante en confesarle por verdadero Mesías: le había antes confesado, y sin que le hubiese sobrevenido duda alguna, envía ahora a sus discípulos para que viesen las obras milagrosas del Señor, y conociesen por sí mismos ser el Mesías deseado. Así mismo dijo, que no trataba su persona con regalo y delicadeza; sino que era profeta, y más que profeta, y que era en espíritu el Ángel del Señor.

Si tú quieres recibir el espíritu de Dios, debes quitar de ti estos dos ordinarios impedimentos de la inconstancia en los buenos propósitos, y de tratarte con delicadeza; que a tantos en el camino de la virtud, después de muchos años, los tienen sin espíritu, y sujetos a sus pasiones: pasan su vida deseando y pidiendo a Dios su santo espíritu, y nunca le reciben; porque por la falsa libertad de sus sentidos, y de vivir fuera de sí, son inconstantes en sus buenos propósitos, e infieles a las divinas inspiraciones, y yendo en busca de sus comodidades, y gustillos en su comida, bebida, vestido, y habitación , nunca acaban, ni empiezan a disponerse.

Repara bien el siguiente aviso: Si quieres ser hombre espiritual, aplícate a quitar de ti estos impedimentos; de otra suerte serás siempre el mismo.