OSKO: Acerca del llamado «Año Jubilar de la Misericordia»

LA NO TAN «CONTUNDENTE RESPUESTA DE LOS DOMINICOS DE AVRILLÉ»

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La fea imagen oficial del Año Jubilar de la “Misericordina” bergogliana y la sugestiva del famoso anticristo de Luca Signorelli, obra que se encuentra en la catedral de Orvietto, Italia. Ambas tienen “un no se qué”, que hizo que al ver la primera, de inmediato recordase la segunda.

 

Enlaces relacionados con este artículo, que el lector debería consultar:

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2015/11/contundente-respuesta-de-los-dominicos.html

http://lahondadedavid.blogspot.mx/2015/11/contundente-respuesta-los-dominicos-de.html

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2015/11/sobre-un-intento-de-respuesta-los.html

 

Como siempre hay que salir a decir todo entero lo que la Falsa Resistencia dice a medias, agregando que en esta cuestión, como en otras de similar importancia, es peor decir medias verdades que no decir nada. Es mejor no opinar que plantarse en una posición que se pretende contraria, y que en realidad no lo es.

Pero además, por estos días, se ensaya alguna que otra defensa de la posición de la F$$PX, como la que puede leerse en el enlace correspondiente que se encuentra más arriba.

Desde ambos sectores (a los que podemos llamar “moderados”, dadas sus respectivas posiciones) alimentan la polémica. Cruzan acusaciones y demás. Ambos fomentan la confusión.

Se promueve la confusión cuando se dicen las cosas a medias y cuando, para colmo, se usan declaraciones y/o conductas que otros mantuvieron en una época distante y ante circunstancias que inevitablemente eran muy distintas de las actuales, y con todo ello se pretende proseguir con una o varias conductas parecidas a aquellas.

Se promueve a la confusión cuando se soslaya la friolera de cuarenta años transcurridos (lo que hace entendibles postulados, posiciones y respuestas, como las de Mons. Lefebvre) y de acontecimientos tremendos y determinantes que modifican la situación tan dramáticamente, que resultan ser incomparables aquellos años con la actualidad.

Parece que se trata de una cuestión que se repite, y seguirá haciéndose en adelante.

Si lo que los Dominicos de Avrillè citan es verdad, y así lo dijo Mons. Lefebvre, solamente se puede sacar una conclusión, que a primera vista no parece distanciarse de las conclusiones a que llegan ellos; pero que, sin embargo, ellos mismos indican que debe hacerse una lectura mucho más profunda, que deja conclusiones que no se pueden ni se deben silenciar.

Citan los Dominicos de Avrillè a Mons. Lefebvre (y parece ser este el argumento concluyente para ellos):

Este jubileo está organizado por la Iglesia conciliar; pero Mons. Lefebvre escribió en su «testamento» espiritual [Itinerario Espiritual siguiendo a Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica, 1990]:

«Todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta Iglesia conciliar, mientras ella no recupere la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica. […] Tal vez alguien me diga: ¡Usted exagera! Cada vez hay más obispos buenos que rezan, que tienen fe, que son edificantes… Aunque fuesen santos, desde el momento en que aceptan la falsa libertad religiosa, y por consiguiente el Estado laico, el falso ecumenismo (y con ello la existencia de varias vías de salvación), la reforma litúrgica (y con ello la negación práctica del sacrificio de la Misa), los nuevos catecismos con todos sus errores y herejías, contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción.»

Primeramente, lo extraño es la redacción, que dice:Este jubileo está organizado por la Iglesia conciliar; pero Mons. Lefebvre escribió en su «testamento» espiritual [Itinerario Espiritual siguiendo a Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica, 1990]»

¿Cómo PERO? A ver si consigo explicar bien esto.

Está claro que la iglesia conciliar es el enemigo; eso parece ser que es así hasta para los dominicos y Non Possumus; por lo tanto en vez de un PERO, lo lógico hubiera sido encontrar un POR ESO, o un POR LO TANTO…

Sin embargo hay un PERO. A mi juicio, no se trata de un error fortuito sino de una consecuencia que se sigue a la sistemática y permanente identificación que hacen los blogs de la Falsa Resistencia entre iglesia conciliar e Iglesia Católica.

Como para ellos ambas cosas son LO MISMO, visibles son las consecuencias, que se traducen en una inevitable y constante conducta cismática (subjetiva) que se les va haciendo costumbre.

Más allá de eso, corresponde analizar esa declaración del Arzobispo con cuidado y minuciosamente y perdónesenos el atrevimiento o lo que muchos juzgarán como tal, pero las posibles anomalías deben ser señaladas; y sobre todo señalar cómo es que de esas anomalías, incongruencias y contradicciones, se sigue que en la actualidad muchos asuman o den por buena una conducta que irremisiblemente conduce al error y al extravío.

«Todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta iglesia conciliar, mientras ella no recupere la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica.»

¿Que significa el término SEPARARSE?

Significa terminar una unión preexistente o anterior. Significa evitar algo o a alguien. Puede ser física la separación propuesta, como por ejemplo la “separación de cuerpos“; también puede ser ideológica; o moral, etc.

Pero sin ninguna posibilidad de error, para el que se SEPARA, eso significará desde el preciso momento en que lo hace, no tener parte con aquello de lo cual se separa.

NULLAM PARTEM HABEMUS, fueron precisamente las palabras otrora utilizadas para expresar con claridad todo un importante asunto en referencia a la iglesia conciliar. Claro que después, muchos de quienes las pronunciaron y rubricaron, se olvidaron.

Queda claro lo qué significa SEPARARSE, ¿o acaso debemos entender que significa otra cosa distinta?

Queda claro que en las cuestiones que nos ocupan se trata de HUIR de la comunión con los herejes o apóstatas (tal lo que proponen con valor preceptual, entiendo yo). Porque si no… ¿a qué pudiera estarse refiriendo?

Obsérvese la siguiente parte del texto:

«Aunque fuesen santos, desde el momento en que aceptan la falsa libertad religiosa, y por consiguiente el Estado laico, el falso ecumenismo (y con ello la existencia de varias vías de salvación), la reforma litúrgica (y con ello la negación práctica del sacrificio de la Misa), los nuevos catecismos con todos sus errores y herejías, contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción.»

Es innecesario precisar que todos los miembros de la iglesia conciliar aceptan la falsa libertad religiosa, etc. Por lo tanto, objetivamente hablando, todos ellos públicamente la aceptan y ninguno de ellos plantea públicamente la menor objeción al respecto.

Una pregunta para los Dominicos de Avrillé y su método:

Si los miembros de la iglesia nueva y falsa, la iglesia conciliar, aceptan la libertad religiosa, y por consiguiente el estado laico, el falso ecumenismo, la reforma litúrgica, los nuevos catecismos con sus errores y HEREJÍAS (Mons. Lefebvre dixit) y por lo tanto contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción, ¿se puede mantener una MÍNIMA relación con ellos, por pequeña que sea?

Si la respuesta es positiva…, ¿hasta dónde se puede llegar en esa relación? ¿Es lícito concurrir a sus ceremonias? ¿y… participar, aunque sea a la distancia, por medio de una communio in sacris, estipulada en las rúbricas?

¿Dónde está LA MEDIDA de esa relación? ¿Quién determina hasta cuándo es prudente mantenerla y hasta qué límites?

Porque me pregunto si, por ejemplo, ¿será permitido, acaso, a los católicos participar en los ritos anglicanos, o en las ceremonias mal llamadas evangélicas, así como ciertos tradicionalistas se permiten participar de las ceremonias modernistas de la iglesia conciliar?

Daré otro ejemplo. ¿Qué diríamos de un sacerdote que durante la celebración de la Misa, se expresase de tal modo que quedase claro que él se encuentra en comunión con el Primado del Patriarcado Ortodoxo Ruso? (como se sabe los ortodoxos profesan una fe que no es católica).

Pues bien. ¿Y que pasa con quienes se manifiestan en comunión con el Jefe de la iglesia conciliar? ¿Acaso no sabemos que se trata de un modernista? ¿No es cierto que sobran evidencias, testimonios y pruebas al respecto?

Se dirá, «pero no es lo mismo». A lo que queda responder ¿por qué no?. Aunque es cierto que bastante mejor sería la mucho mejor respuesta de «No, claro, no es lo mismo; es PEOR.»

Y que es mucho peor lo dijo solemnemente hace mucho San Pío X; y lo dijo de manera contundente, irrefutable y oportuna, con ocasión de sus condenas contra el modernismo.

De modo que en ese antiguo texto de Mons. Lefebvre existen contradicciones que, a mi juicio, son entendibles y disculpables por tratarse de declaraciones hechas hace muchos años, cuando todavía Mons. Lefebvre creía que iba a ocurrir una suerte de reversión; una reconquista de las estructuras eclesiásticas porque la Tradición recuperaría su preeminente lugar. Por eso, dichas por él en aquel entonces, eran aceptables. Hoy ya no.

Para aquellos que creen que quien esto escribe es una suerte de salvaje que dispara furibundos ataques a diestra y siniestra, haré la siguiente interrogación:

¿Que significa tener «el estricto deber de separarse de la iglesia conciliar»?

Como la respuesta seguramente nunca llegará, hay que hacer el trabajo y para eso usaremos precisiones semánticas. Recordemos, de paso, que la semántica se ocupa de los aspectos relacionados con el significado, sentido e interpretación de los signos lingüísticos y también del valor simbólico de los mismos; el SIGNIFICATA TERMINORUM indispensable, del que hablaba San Buenaventura.

Estricto: Que no admite excepciones o diferentes interpretaciones o se aplica de una forma única y precisa.

Pero, ¿cual será entonces la forma única y precisa? Y ¿qué, o quien, la determina?

Pues, en la Tradición hay muchos elocuentes ejemplos.

El mismo ejemplo mencionado en alguna parte en relación con esta problemática: San Hermenegildo, a quien por haber optado por la única manera clara e indubitable de SEPARARSE (DEBER ESTRICTO), le separaron la cabeza del cuerpo, porque cuando se trata de cuestiones de doctrina que afectan LA FE, no existen medias tintas, ni mecanismos diplomáticos, ni subterfugios, ni cuellos intocables.

Porque de ser mejores los subterfugios, medias tintas u otros mecanismos más diplomáticos, miríadas de Mártires no lo hubieran sido nunca. En efecto, no hubiesen llegado al sacrificio de sus vidas; no hubiese sido necesario exponer sus vidas e inclusive arriesgarse temerariamente a una claudicación al estar frente a terribles sufrimientos y la muerte, todo lo cual hubiese sido más bien un flaco testimonio en favor de la Verdad.

Bueno; no estamos exigiendo, (a los Dominicos de Avrillé o a quienes se identifican con la Falsa Resistencia) ni sugerimos (por el momento al menos) en vista de una inmediata llegada de tan extremosa situación, que sea necesario prepararnos al martirio; esas no son las circunstancias, de modo que resulta incluso mucho más fácil todo esto.

Sigamos con los términos utilizados.

DEBER: Estar obligado a hacer algo.

La cosa es muy clara. Por lo que ESTRICTO DEBER no debería traernos tantos problemas de interpretación ya que solamente puede entenderse de un único modo.

Pero… ¿acaso en la palabra SEPARARSE, encontremos el atajo que ayude a nuestros contrincantes Dominicos y falsos resistentes?

Hay varias definiciones. Van las que se aplican a esta problemática que tratamos.

SEPARARSE: Establecer distancia o aumentarla entre algo o alguien. Distinguirse, reconocerse como distinto. Tomar caminos distintos. Abandonar una creencia o una opinión.

Parece que se aplican todas… ¿verdad que sí? La última, «abandonar una creencia o una opinión» es muy apropiada, porque precisamente de eso se trata, de poner distancia con EL ERROR, un error (el modernista) que va al corazón mismo de la Fe.

Pero veamos los alcances de SEPARARSE en esta materia.

De lo que hablaba Mons. Marcel Lefebvre era de «… el estricto deber de separarse de la iglesia conciliar…»

Ocurre que existe una sola manera de separarse de algo tan monstruoso como es esa «criatura» que procura reemplazar a la original y verdadera ocasionándole la muerte; eso es lo que hace la iglesia conciliar con la Fe Verdadera, procurando de ese modo aniquilar la Iglesia Católica.

Y esa sola manera es separarse total y completamente de la iglesia conciliar, de modo absoluto para no tener parte alguna en ella. Como ya se ha dicho (aunque luego no lo llevaran a la práctica muchos de los que lo dijeron), NULLAM PARTEM HABEMUS.

Poner distancia, distinguirse, separarse, llega a entenderse mucho mejor, diría que con exactitud propiamente evangélica si se analiza el siguiente término:

EVITAR: Apartar algún peligro; precaver, impedir que suceda algo pernicioso. Intentar evadirse o escaparse de alguna situación.

Como puede verse, el sencillo y cotidiano uso del diccionario muchas veces proporciona las respuestas que personas muy doctas no quieren darnos por razones que a veces se nos escapan.

No tengo ninguna clase de dudas al respecto de lo que eso significa. Se trata de la conducta de Lot cuando fuera intimado a salir de Sodoma.

Resulta ser que San Pablo propone EVITAR AL HEREJE, que parece ser la mejor manera de apartar un peligro para la Fe, o para mantener la Fe, y Mons. Lefebvre señala que se trata de un ESTRICTO DEBER.

Devita Haereticum Hominem; curiosamente era el lema de… San Hermenegildo Mártir.

Evita al Hereje.

Ahora bien. ¿Es herética la iglesia conciliar? ¿Son herejes sus miembros? Hablo objetivamente y no metiéndome en los riñones de nadie.

La iglesia conciliar ¿profesa o no profesa de manera pública y constante, habitual y sistemática, entre otras, la HEREJÍA de la Libertad de Religión?

Como la respuesta es afirmativa, entonces no parece haber otra cosa que pudiera hacerse mas que SEPARARSE de ella; existe entonces tal ESTRICTO DEBER.

INCONGRUENCIAS

Mons. Lefebvre dice que podrían decirle «Usted exagera… etc etc»  Y responde: «Aunque fuesen santos»…

No puedo hacer menos que preguntarme ¿CÓMO PODRÍAN SER SANTOS SI CARECEN DE LA FE? ¿Acaso es posible alcanzar la santidad sin la Fe Católica? ¿Acaso pueden permanecer dentro de la Iglesia Católica quienes NO TIENEN LA FE? ¿Acaso existe una suerte de membresía relativa, o atenuada, o imperfecta cuando lo que se ve afectado es la prístina autenticidad de la FE?

Y, ¿cómo podría mantener la Fe Católica alguien que, AL MISMO TIEMPO, profesa una “fe” sentimentaloide, modernista, progresista, cercana a la gnosis?

Sin FE, no hay ni CARIDAD ni ESPERANZA, no hay catolicidad. Ergo…, fuera de la Iglesia.

Por último, ¿Quienes «aceptan la falsa libertad religiosa, y por consiguiente el Estado laico, el falso ecumenismo (y con ello la existencia de varias vías de salvación), la reforma litúrgica (y con ello la negación práctica del sacrificio de la Misa), los nuevos catecismos con todos sus errores y herejías, contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción», pueden ser considerados verdaderos católicos?

Seguramente Mons. Lefebvre sabía que no. Pero, en cambio, ¿los Dominicos de Avrillé, lo saben?

Antes, Mons. Lefebvre, que evidentemente comprendía estas cosas, NO CONCLUÍA y no actuaba consecuentemente puesto que se mantenía aún en comunión con los modernistas que ocupaban y todavía ocupan Roma y no había roto formalmente con ellos. Pero de eso hace ya muchos años.

Lo que sostengo es que aquí y ahora esa conducta no puede ser mantenida ni defendida, porque muchas cosas han ocurrido; muchas más sabemos y hemos visto y nuestra perspectiva histórica es ampliamente superior y nos obliga al ESTRICTO DEBER de SEPARARNOS.

Los Dominicos de Avrillè afirman que NO SE PUEDE participar (ni de lejos, agrego) del Jubileo, ya que el mismo ha sido diseñado para celebrar y festejar el maldito Concilio Vaticano II (argumento con el cual concuerdo totalmente, y lo de maldito es un agregado mío); entonces harían bien en profundizar esta cuestión conforme he intentado explicar en este artículo.

No resulta extraño que, por no hacerlo, por evitar avanzar llegar a conclusiones más profundas, de los barros de aquellas incongruencias caigan en los lodos de la confusión actual, que afecta tan peligrosamente las inteligencias de muchos tradicionalistas.

 

APÉNDICE DE IMPOSTURAS

Preguntas basadas en el texto mismo elaborado por los Dominicos de Avrillé. Estas preguntas contienen un explícito cuestionamiento a la posición llena de imposturas que ostentan esos religiosos.

Los Dominicos de Avrillé sostienen que la Iglesia Católica es LA MISMA cosa que la iglesia conciliar y por eso procuran mantenerse dentro de ella y reconocen a los papas conciliares como verdaderos pontífices; en sus Misas, los Dominicos de Avrillé se manifiestan UNA CUM dicha iglesia conciliar al preferir ciertas palabras con las que se declaran en comunión con un hereje y usurpador: Giorgius Marius.

Si la moralidad de un acto humano se juzga no sólo por su objeto, sino también por las circunstancias (I-II, q. 18, a. 3), entonces los Dominicos de Avrillé deberían tener muy en cuenta las circunstancias previas al Concilio Vaticano II, las ocurridas durante su realización y las ulteriores, que han hecho posible la existencia de esa iglesia nueva que generalmente denominamos (los Dominicos de Avrillé también lo hacen) «iglesia conciliar».

En tal sentido ¿cómo debemos juzgar, luego de más de 50 años de existencia, de la mencionada secta conciliar, de las múltiples evidencias de la terrible apostasía que ha derivado en la desaparición de los últimos vestigios de la cristiandad; de la completa ocupación de la antigua sede de la Iglesia Católica por modernistas, y de la evidentísima alineación de los pseudo-papas con el pensamiento único del Nuevo Orden Mundial?

¿Cómo se debe interpretar la pertinacia de los tradicionalistas que quieren mantenerse, pese a todas esas circunstancias, en comunión y bajo la autoridad de una Roma que no es otra que la de la iglesia conciliar?

Y agrego…, ¿Qué hacemos con las muy particulares circunstancias que genera Bergoglio? Esas, parece que los Dominicos de Avrillé prefieren soslayarlas.

¿Recibir la comunión de manos de un obispo herético es una «communio in sacris» con un hereje, pero mantenerse en comunión permanente con herejes, decir la Misa en comunión con herejes, compartir el mismo espacio eclesial con herejes, acaso no lo será?

¿Y no lo será tampoco el reconocerles a herejes modernistas una supuesta jurisdicción en la Iglesia Católica?

Si es cierto que «El Año Jubilar de la misericordia se ve manchado por las siguientes circunstancias: la fecha del jubileo fue elegida para celebrar los 50 años del concilio, y la «misericordia» promovida por Francisco es una misericordia laxista que impulsa al pecado», entonces cabe la siguiente pregunta: ¿Acaso no está manchada toda completa la iglesia conciliar por las tremendas circunstancias propias e inherentes al Concilio Vaticano II?

Entonces, si esa mancha impone como DEBER ESTRICTO que los que son católicos no participen del Jubileo de la Misericordina, ¿cómo puede ser que no apliquen el mismo criterio respecto de todo lo relacionado con la herética iglesia conciliar?

OBJECIÓN:

Pero sin embargo es innegable que los Dominicos de Avrillé manifiestan constantemente sus críticas, en general para con la situación actual, y en particular contra el que llaman «Papa Francisco».

RESPUESTA: Criticar no hace que dejen de:

a) Estar en comunión con Giorgius Marius a quien ellos mismos acusan por sus flagrantes herejías y por predicar una misericordia laxista.
b) Reconocer, no obstante, a Giorgius Marius como Pastor eminentísimo que detenta el oficio de Pontífice y pastor del rebaño de Cristo.

c) Continuar diciendo que la iglesia o secta conciliar es la Iglesia Católica, promoviendo de ese modo una más grande confusión.

Porque pese a manifestar que «La participación en el Jubileo no puede ignorar estas circunstancias, por lo que esa participación es inmoral», los Dominicos de Avrillé caen en una flagrante contradicción práctica, precisamente por IGNORAR lo mismo que ellos dicen que  NO SE PUEDE IGNORAR, y participan inmoralmente de la iglesia conciliar a la que confunden con la Iglesia Católica.

Confundir la iglesia conciliar con la Iglesia Católica representa la Piedra Angular del error de muchos. Las razones son las que siguen:

a) ES DE FE QUE NO PODEMOS SEPARARNOS DE LA IGLESIA CATÓLICA, puesto que permanecer en comunión con ella es indispensable para la salvación.
b) Es de ESTRICTO DEBER separarse de los herejes.
c) Si fuese cierto que la iglesia conciliar y la Iglesia Católica son la misma cosa, entonces resultaría imposible cumplir con el ESTRICTO DEBER de EVITAR a los herejes y SEPARASE de ellos, sin hacerlo al mismo tiempo del ARCA DE SALVACIÓN que es la Iglesia Católica.
d) En consecuencia los fieles estarían frente un dilema insoluble.

A la vista queda entonces dónde está el error: identificar la iglesia conciliar con la Iglesia Católica, como hacen los Dominicos de Avrillé, Mons. Williamson y su Falsa Resistencia, y Mons. Fellay con su F$$PX.

Concluyo entonces que todos los que no se separan DEBIDA Y ESTRICTAMENTE de aquellos que aceptan la falsa libertad religiosa, y por consiguiente el Estado laico, el falso ecumenismo (y con ello la existencia de varias vías de salvación), la reforma litúrgica (y con ello la negación práctica del sacrificio de la Misa), los nuevos catecismos con todos sus errores y herejías, contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción.