ESTEBAN SÁNCHEZ MALAGÓN- OCTUBRE MES DEL ROSARIO

Recuerdo cuando mi padre en el balcón del segundo piso de la casa ponía una manta (que mandaba hacer) con la leyenda: “OCTUBRE MES DEL ROSARIO rezad el rosario en familia todos los días”.

Al ya estar en el mes de octubre, qué está consagrado y dedicado a la Santísima Virgen del Rosario (León XIII), se desea presentar una brevísima síntesis del pensamiento pontificio sobre el rezo del mismo. Otra cosa sería imposible.

Ya el Episcopado Portugués en el 50º aniversario de las apariciones de Fátima decía: “El Rosario cuenta en su historia por lo menos 44 Sumos Pontífices que lo alabaron y recomendaron en más de 200 documentos”.

Los Vicarios de Cristo son constelación en elogiarlo e invitar a su rezo. Sí, ellos lo piden en voz del cielo. ¿Por qué no se la escucha? Recemos todos los días los 15 misterios.

¡PADRES DE FAMILIA DIRIJAMOS EL REZO DEL SANTO ROSARIO EN FAMILIA!

PENSAMIENTO PONTIFICIO SOBRE EL ROSARIO

PÍO IX

“Cuantas veces y con más fervor se digan las preces del Rosario, tanto más seguro será el patrocinio de la virgen en favor del pueblo cristiano” (Proditum est, 8 de febrero 1875)

LEÓN XIII

Son conocidos sus numerosos documentos, que anualmente publicaba, con motivo del mes de octubre, sobre el rezo del Rosario.

“Respecto de las fórmulas y las maneras de agasajar a la divina Madre, puesto que han de ser preferidas las que conozcamos que en sí mismas son mejores y a Ella más gratas. Nos complace señalar expresamente el Rosario e inculcarlo encarecidamente. (Optime quidem spei, 21 junio 1891)

“Se puede afirmar que no hay temor a que la ignorancia o los envenenados errores destruyan la fe en las personas, en las familias o entre los pueblos en que se conserva hoy, como en otro tiempo la práctica del Rosario” (Magne Dei Matris, 8 septiembre 1892)

“Nos estamos íntimamente persuadidos de que la devoción del Rosario, practicada de tal suerte que procure a los fieles toda la fuerza y toda la virtud que en ella existen, será manantial de numerosos bienes, no sólo para los individuos, sino también para todos los estados” (Laetitiae sancte, 8 septiembre 1893)

BENEDICTO XV

“Así, pues, la Iglesia, por medio principalmente del Rosario, siempre ha encontrado en Ella a la Madre de la gracia y a la Madre de la Misericordia, precisamente tal cual ha tenido costumbre de saludarla; por lo cual los Romanos Pontífices no dejaron pasar jamás ocasión alguna hasta el presente de ensalzar con las mayores alabanzas el Rosario mariano”. (Fausto apetente, 29 junio 1921)

PÍO XI

“Ningún cristiano ignora que, entre las diversas y muy útiles plegarias que dirigimos a la Madre de Dios, obtiene especial y principalísimo lugar el santo Rosario”. (Ingravescentibus malis, 29 septiembre 1937)

Y en la misma encíclica dice a los Obispos: “Os encargo que pongáis sumo empeño en propagar más y más cada día esta fructuosa práctica de oración, que procuréis que todos la tengan en gran estima y que aumente con ella la piedad de todos los cristianos; por vosotros mismos o por los que os ayudan al gobierno de la grey cristiana, propagad las excelencias y utilidades del Rosario”.

El mismo Papa en un Breve Apostólico de 20 de junio de 1925, escribe estas profundas y emotivas palabras: “¡Corona del Rosario de mi Madre! Te aprieto contra mi pecho y te beso con veneración. Tú eres el camino para alcanzar toda virtud, el tesoro de méritos para el Paraíso, la prenda de mi predestinación, la cadena fuerte que tiene a raya al enemigo, fuente de paz para quien te honra en vida, auspicio de victoria para quien te besa en la muerte. En aquella hora extrema, Te aguardo, ¡oh Madre!, tu aparición será la señal de mi salvación: tu Rosario me abrirá las puertas del cielo”.

PÍO XII

Tiene documentos enteros dedicados al Rosario. Se seleccionan algunos pasajes.

Responded, queridos nuevos esposos, a estas invitaciones de vuestra Madre celestial, conservando a su Rosario un puesto de honor en las oraciones de vuestras familias” (Discurso de 8 de octubre de 1941).

En su Radiomensaje Benedicite Deum, a los reunidos en Fátima el 31 de octubre de 1942 dice que: “Difundan en torno de sí, a lo ancho y a lo largo, el perfume de Cristo, y con la oración asidua, particularmente con el Rosario cotidiano…”

En la exhortación apostólica Menti nostrae, de 23 de septiembre de 1950, pide a los sacerdotes que “procuren rezar el Rosario mariano; pues, ciertamente, con su rezo se nos proponen también a la consideración de los misterios del divino Redentor y somos guiados a Jesús por María”. Y que este rezo lo hagan “Diariamente”.

En 15 de septiembre de 1951, ante las tremendas angustias de la situación mundial, publica su encíclica “Ingruentium malorum”; y en ella pide, cómo uno de los remedios fundamentales, el recurso a la Virgen María; y aunque este puede realizarse de mil formas, el Papa dice: “la cual, aunque pueda conseguirse de diversas maneras de orar, sin embargo, estimamos que el santo Rosario es el medio más conveniente y eficaz”.

Por lo cual pide a los Obispos: “Trabajad, pues, con solicitud, para que los fieles puedan cumplir este oficio con la mayor diligencia con ocasión del próximo mes de octubre, y el santo Rosario sea por ellos convenientemente estimado y profusamente practicado.

En su Radiomensaje “Magnificat anima” del 12 de octubre de 1951 y en su discurso de 13 de diciembre de 1953, pide explícitamente en varias ocasiones el rezo del Rosario para la santificación de la familia.

VIRGEN FATIMA

CONSIDERACIÓN DE PÍO XI SOBRE EL REZO DEL ROSARIO

De todo lo expuesto se sigue que la desestima culpable o el ataque a esta devoción tiene consecuencias graves, las cuales señal abiertamente S.S. el Papa Pío XI en su encíclica “Ingravescentibus malis”, encíclica que trata, precisamente, del valor del rezo del Rosario en aquella (y en esta) época de APOSTASÍA Y GRAN CALAMIDAD.

Dice el Papa: “¡Que lejos del camino de la verdad andan aquellos que desprecian como fastidiosa esta plegaria, por la constante repetición de las mismas preces, y que por esto creen que es práctica sólo adecuada a niños y mujeres! A esto hay que hacer notar, en primer lugar, que la piedad, lo mismo que el amor, no se cansa por repetir con frecuencia las mismas palabras, y el fuego de la caridad que las inflama hace que siempre contenga algo nuevo. Además, esta clase de oración nos está recordando y pidiendo la sencillez evangélica y la humildad de corazón, y el mismo Jesucristo nos asegura que, si despreciamos esta simplicidad santa, no alcanzaremos el reino celestial (Mt. 18,3)

Y aunque este siglo, henchido de soberbia, desprecie y se mofe del Santo Rosario, son, sin embargo, innumerables los hombres de todos los tiempos y condiciones que, no sólo lo tuvieron en gran aprecio y lo recitaron con suma piedad, sino que también lo emplearon como un arma muy poderosa para rechazar al demonio, para conservar la castidad e integridad de vida, para adelantar en el camino de la virtud y conseguir la paz de la humanidad. Ni faltan varones eminentes en sabiduría que, ocupados en sus lucubraciones e investigaciones, no dejaron pasar ni un solo día sin recitar, de rodillas, ante una imagen de María, el Santo Rosario. Y esto mismo acostumbraron a hacer los reyes y príncipes, entregados a tantos cuidados y trabajos;  así, pues, esta Mística Corona no sólo se encuentra en las manos de los rudos y pobres, sino que también es tenida en gran estima por los hombres de todas las clases sociales.

ROSARIO

Y no queremos omitir aquí que la misma Santísima Virgen en nuestros tiempos, quiso recomendar con insistencia esta práctica, cuando se apareció en la gruta de Lourdes y enseño a aquella inocente joven la manera de rezar el Rosario. A lo que hoy puede añadirse el “mensaje” y ruego de Fátima sobre el Rosario.