MEDITACIÓN PARA LA FIESTA DEL PRÍNCIPE DE LOS ÁNGELES SAN MIGUEL ARCÁNGEL

san miguel

Considera lo mucho que debes a la Majestad de Dios Nuestro Señor, por haber dado a su Iglesia al Arcángel San Miguel para que sea su protector y defensor contra las astucias de Satanás, que continuamente fabrica para destruirla y aniquilarla.

Beneficio es este, que a todos los hijos de la Iglesia mueve al agradecimiento, lo cual ejecutarás procurando imitar en la pureza a este Santo Príncipe, y en el cuidado y solicitud con que procura la mayor honra y gloria de Dios, procurándola también a su imitación, con obrar siempre como conviene a un hijo de la Santa Iglesia Católica.

Nota que, siendo este Sagrado Arcángel uno de los primeros Príncipes del Cielo y tan adornado de dones de naturaleza y gracia, te le propone la Santa Iglesia por dechado de humildad; no sólo por la profundísima humildad e indecible reverencia  con que asiste y sirve al Señor de la Majestad, como dice Job (cap. 9) sino también, porque no hay cosa, por baja y humilde que sea, que este gran Príncipe no abrace y cumpla con profundísima voluntad, por obedecer a su Criador y Señor, y aprovechar y beneficiar a los hombres; todo lo cual te debe servir de grande confusión por una parte, y por otra de grande estímulo para imitarle: asistiendo en la Divina Presencia con reverencia profundísima; obedeciendo a sus divinos mandatos para honra y gloria suya, y utilidad de los prójimos, sin atender a tus prendas; pues por más que tengas, eres un vil gusanillo de la tierra.

Considera los grandes beneficios que debe toda la Iglesia a este Sagrado Príncipe de los Ángeles, San Miguel. El Cardenal Hugo entiende por aquellos cuatro ángeles que vio San Juan en los cuatro ángulos de la tierra, a la universidad de los demonios para infestarla y arruinarla; y como dice un devoto Padre, para salir con su intento, sopla los cuatro vientos, que son la inducción a la maldad.

Nota, cuán afligida se ve la Cristiandad con estos pestíferos vientos, pero te debes consolar con lo que este devoto Padre te dice: Al contrario se opone San Miguel:

 

1º) Alcanzándonos gracia, que nos conforte en tantas adversidades.

2º) Para sabernos humillar bajo la mano poderosa de Dios, tolerando con paciencia estos trabajos.

3º) Impetrándonos gracia exultante para llevar con alegría las calamidades.

4º) Inflamando nuestros corazones en el Divino amor, a sus deseos santos y piadosos.

¡Oh Príncipe Soberano! Ejecutadlo así conmigo, pues no ignoráis mi fragilidad y poco fervor.

Considera que para ser verdadero devoto de este excelso Príncipe y protector tuyo, debes imitarle en el celo de la honra de Dios y en tu humillación, en que este Santo Arcángel fue tan excelente.

Lucifer quiso exaltarse tanto, envanecido con los dones recibidos, que prendió igualarse con Dios: seré semejante al Altísimo. Y por aquí vino a perder la gracia y la gloria, y quedó hecho un abominable demonio.

Mas San Miguel se anonadó, no sólo conociendo que todo lo que tenía lo había recibido de Dios, lo que también conocía Lucifer; mas no queriendo desvanecerse ni deleitarse en estos dones, ni ser por ellos alabado y engrandecido, mas sólo queriendo que lo fuese Dios, autor y fin último de todo.

¡¿Quién como Dios?! Este ejemplo has de imitar, si quieres agradar a Dios y ser devoto de San Miguel e ir por camino seguro.

Más si quieres ser conocido, alabado, que sea tu nombre glorioso; si no quieres anonadarte, mas gloriarte y atribuirte lo que no es tuyo, sino recibido de gracia; esto es hurtar la gloria a Dios y querer que Dios no sea alabado por lo que es suyo, que es el pecado de Lucifer. Esto es ser siervos infieles, que no merecen galardón en el Cielo, pues lo reciben acá con la vanidad.

¡Oh cuánto cunde esta ceguedad!

¡Oh humilde y glorioso Patrono mío, San Miguel, alcanzadme gracia para vivir con desengaño y dar a Dios toda la gloria con mi anonadamiento!

MANUAL DE PIADOSAS MEDITACIONES
BARCELONA – 1750