OSKO: La Regla Masónica

EL «IMPERATIVO CATEGÓRICO» DE BERGOGLIO

Algunos blogs se empecinan en reproducir todas las palabras pronunciadas por Bergoglio durante su gira por Cuba y los EEUU; así como todas las imágenes del individuo en pose, o bien recibiendo aplausos y ovaciones en el Capitolio, o en la O.N.U. o cuando interactúa con el otro negro, el Presidente Barak Obama (¡cuántas risitas entre ellos!).

No es un error eso de «el otro negro». Bergoglio es negro, o hace “teología para negros”, como ya se ha visto y veremos también aquí; su prédica es aduladora como aduladores solían ser los negros para congraciarse con los que no eran negros (otras épocas); y Bergoglio adula en varios sentidos, ya que procura agradar a los poderosos, a los no tan poderosos y a los que no son nada poderosos; Bergoglio es quintaesencialmente un demagogo.

Bergoglio ADULA AL MUNDO, y EL MUNDO APLAUDE A BERGOGLIO, pero no hay que quedarse en la figura de Bergoglio solamente, como hacen muchos. Porque el mundo se alegra por la iglesia conciliar, y no sólo por Bergoglio.

Decía que casi todos los blogs que se ocupan de las mismas cosas que nos ocupamos nosotros, han dado profusión de artículos y todo lo relacionado con la gira del señor Bergoglio.

Yo quiero solamente hacer mención de una cosa.

Hay un párrafo, pequeño, poco espectacular y del que hasta donde pude ver, nadie ha dicho absolutamente nada.

Ese párrafo es este:

«Recordemos la regla de oro: «Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes» (Mt 7,12). Esta regla nos da un parámetro de acción bien preciso: tratemos a los demás con la misma pasión y compasión con la que queremos ser tratados. Busquemos para los demás las mismas posibilidades que deseamos para nosotros. Acompañemos el crecimiento de los otros como queremos ser acompañados. En definitiva: queremos seguridad, demos seguridad; queremos vida, demos vida; queremos oportunidades, brindemos oportunidades. El parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros. La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo.»

¿Regla de oro?

¿Y qué es esto de la REGLA DE ORO?

¿Acaso así aparece mencionada en las SSEE?

¿La Iglesia le ha dado ese nombre, o le ha otorgado una relevancia tal que pone a esta llamada «REGLA DE ORO» en algún lugar especial, una suerte de pedestal desde el cual, tal expresión reina por sobre otras e inclusive sobre el mismísimo VERBO ENCARNADO?

La verdad es que esto de REGLA DE ORO, suena muy mal. Y miren si suena mal que se trata de una de las poquísimas cosas que liberales y masones “aprovechan” del Evangelio. Claro que la ponen en otro contexto distinto y procuran con ella llevar a todo el mundo en dirección opuesta a la del Evangelio.

Pero… ¿de dónde viene lo de REGLA DE ORO?

Las palabras «REGLA DE ORO» no se encuentran en las Escrituras.

La frase «Regla de Oro» fue atribuida a este pasaje de la Escritura durante los siglos XVI y XVII.

Es importante tener esto en cuenta, porque incorrectamente se atribuyen esas palabras como pronunciadas por Nuestro Señor.

Se procura difundir que se trata de un pensamiento de características ÉTICAS que se encuentra en casi todas las culturas, expresado de distintas maneras o formas pero que en casi todos los casos significa lo mismo.

Esto es lo que suele decirse de las dos maneras de presentar esta Regla de Oro; trata a los demás como querrías que te trataran a ti (en su forma positiva) o no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti (en su forma negativa; esta forma es también conocida como Regla de Plata).

Pero ¿quién le puso ese nombre? ¿Quién o quiénes inventaron esto de la Regla de Oro?

Para empezar, el mundo de la modernidad, el mundo que propone una humanidad indiferente a LA VERDAD TRASCENDENTE, entiende la Regla de Oro de un modo completamente naturalista; para ese mundo no se trata de otra cosa más que de «La justicia como reciprocidad entre individuos (Epicureista) frente a la justicia como finalidad común (Aristotélica)»

Tenemos entonces el profundo antagonismo entre el pensamiento TRADICIONAL, esencialmente trascendente, y el pensamiento MODERNO, esencialmente inmanente y plasmado en la comprensión y aplicación de la llamada Regla de Oro.

En efecto; según Kant, toda la moral del ser humano debe poder reducirse a un solo mandamiento fundamental, nacido de la razón, y no de la autoridad divina, a partir del cual se puedan deducir todas las demás obligaciones humanas. Definió el concepto de «imperativo» como «cualquier proposición que declara a una acción (o inacción) como necesaria». En su opinión, las máximas morales anteriores se basaban en imperativos hipotéticos, por lo cual no eran de obligado cumplimiento en cualquier situación y desde cualquier planteamiento moral, religioso o ideológico.

Según Kant, del imperativo categórico existen tres formulaciones:

«Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal».

«Obra como si, por medio de tus máximas, fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines».

«Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio»

A través de la poderosa herencia ideológica kantiana, la regla de oro está presente en las tradiciones intelectuales del liberalismo y el iusnaturalismo racionalista.

Pero es necesario decir que la Regla de Oro es enseñada por la masonería como piedra angular de su ética (al menos de aquella ética de la cual pueden hablar públicamente, que no es precisamente la que practican); es la ética que difunden. Es la ÉTICA para el NOVUS ORDO SECLORUM.

En realidad, lo que propone el Evangelio no es igual a lo que propone ningún otro sistema religioso o filosófico. La indicado por Nuestro Señor, en San Mateo 7: 12, no es la «ética de la reciprocidad», comúnmente propugnada por moralistas no cristianos, por liberales y por la masonería.

Frecuentemente, liberales y humanistas intentan explicar la Regla de Oro como una ética común compartida por todas las religiones, entre las que incluyen a la Fe Católica.

Eso es falso. Cuando nuestro Señor habla en San Mateo 7: 12, lo hace de un modo radicalmente diferente de todas las falsas religiones. La diferencia podrá parecer sutil, pero es muy importante. Se trata de un mandato positivo para mostrar un amor activo.

Una referencia rápida de las filosofías y religiones orientales expondrá esta inversión común, algunas de las cuales se han descrito como la «regla de plata» debido a su orden invertido:

* El Confucianismo: «No hagas a otros lo que no deseas que te hagan a ti» Analectas 15: 23.

* El Hinduismo: «Esto es la suma del deber: no hagas a otros lo que causaría dolor si te hiciera a ti” Mahabharata 5: 1517.

* El Budismo: «No dañes a otros de maneras que encontrarías hiriente.” Udana-Varga 5: 18

Lo enseñado por Nuestro Señor es radicalmente diferente, ya que es un mandato activo y positivo de hacer el bien a los demás, a diferencia del mandato negativo y pasivo de no lastimar a otros. El mandamiento de LA CARIDAD es lo que separa la ética cristiana de la ética de todos los otros sistemas. De hecho, en las SSEE es tan radical el mandamiento de amar activamente que los cristianos son mandados a amar incluso a sus enemigos, algo no contemplado en otras religiones (San Mateo 5: 43-44; Cfr. Éxodo 23: 4-5).

Pero Bergoglio, que NO CREE en aquel mandato enseñado por Cristo, SÍ CREE en la REGLA DE ORO. De hecho eso es lo que predica.

El acto en la O.N.U. continuó. Luego del discurso de Bergoglio (que no reproduciré aquí), en lo que fue algo así como un cierre, pudo verse a la cantante-bailarina SHAKIRA interpretando la canción IMAGINE de John Lennon.

Esta vez, la cantante ha preferido no ofrecer a los presentes y televidentes una nueva muestra de sus increíbles habilidades en lo referente a bamboleos de caderas y movimientos ventrales y pélvicos, lo cual no sé si es mejor…, ya que de haber redundado en sus mencionadas habilidades hubiera conseguido sin dudas acaparar la atención de los presentes (sobre todo masculinos, quiero suponer…) y estos hubieran prestado menos atención a la letra y el espíritu de la mencionada canción, lo cual hubiese sido deseable, dado lo nefasto del mensaje que trasmite esa canción abominable, que va muy bien con el espíritu bergogliano de la Regla de Oro.

Un comentarista anónimo de un Blog conservador, decía al respecto que:

Esto es un signo clarísimo de para dónde va la «iglesia» de Francisco http://www.infobae.com/2015/09/25/1757972-video-shakira-canto-imagine-la-asamblea-la-onu-el-discurso-del-papa-francisco

Mis valijas ya están hechas.

Debo decir que este comentario sencillo me produjo una gran alegría. Y representa a muchos que, de a poco, también «van haciendo sus valijas», preparándose para reconocer (silenciosamente en la mayoría de los casos) la tremenda realidad.

Hacer las valijas no significa otra cosa que HUIR, en cumplimiento del antiguo mandato, también REGLA DE ORO: «Salid de ella, pueblo mío».

La iglesia de Bergoglio, en realidad, la iglesia conciliar y oficial, la misma a la que pretende ser admitido Mons. Fellay, encabezando a la NEO-F$$PX; la Iglesia de Bergoglio, de la que Mons. Williamson pretende que proviene toda jurisdicción y hasta espera que llegue la “restauración”, esa iglesia transita, irremediablemente, el largo camino, sin retorno, de la Apostasía, iniciado hace siete siglos.

La falsa iglesia de los falsos papas conciliares, o antipapas, es en realidad la mujer sentada sobre la bestia bermeja. La otra Mujer, ya está fuera del alcance del Anticristo.

De todas maneras, lo importante de todo esto es que uno puede ver hacia dónde marcha la iglesia conciliar y oficial; y esto no es para llenarse de satisfacción, pero sí para hacerse más Fortis in Fide, ya que vemos plasmado ante nuestras miradas aquello que vislumbramos desde hace mucho tiempo.

Pero, además, porque toda la presente iniquidad no anuncia más que la proximidad del SOL DE JUSTICIA.

Queda una pregunta por hacer, y es a los blogs de la Falsa Resistencia…: ¿alguna vez se atreverán a pensar en que tal vez sea conveniente empezar a considerar la posibilidad de quitarle el polvo a sus valijas?

Por las dudas, digo…; para que no les resulte tan apresurado y no queden tan en evidencia cuando tengan que dar el inevitable e indispensable salto…

Ya les pasó en el 2012 con la NEO-F$$PX…