Mater Dolorosa- Jorge Doré

Porque pueblo rebelde es éste, y son hijos mentirosos,
hijos que no quieren escuchar la Ley de Yahvé;
que dicen a los videntes: No veáis, y a los profetas:
No nos vaticinéis cosas rectas; habladnos de cosas agradables,
profetizadnos mentiras… (Isaías 30 9:10)

DOLOROSA

Madre, vistes de luto y, tras un negro velo,
tus ojos nos contemplan con hondo desconsuelo

al penetrar a fondo nuestra miseria humana,
nuestra arcilla rebelde, nuestra soberbia vana,

nuestro desprecio a tantos llamados celestiales,
nuestra adhesión a muchos ignominiosos males

¡y aun las graves blasfemias contra tu amado Hijo
de quienes se molestan al ver un crucifijo!

Madre, vistes de luto. La humanidad caída
abjura del Camino, la Verdad y la Vida

y marcha embelesada tras cantos de sirenas
que le impondrán su cepo, su bozal, sus cadenas

porque prefiere dulces relatos al oído
a la sangre de Cristo que nos ha redimido

Hoy tu pecho se aflige con una nueva espada:
los templos de ayer hieden. Una infame cruzada

de modernismo infecta las almas de un rebaño
que en vez de venerarte, se suma a un culto extraño

cuyos jerarcas sirven a la diosa Razón,
–discípulos de Judas por su grave traición–,

y son la contra-iglesia de la masonería,
libre, igual y fraterna, apóstata y baldía.

¡Babilonia ha caído! Se ha cumplido el vil plan.
Donde habitara Cristo, hoy se reparte pan.

Pues tal como tú misma predijeras un día
vivimos la ominosa y exacta profecía:

“Roma será la sede, –lo es ya–, del anticristo”.
Nadie nos lo ha contado. Nosotros lo hemos visto.