OSKO: Sobre tradis que esperan lo que anuncia y prepara la élite.

APOCALÍPTICOS SEGÚN EL MUNDO

El diablo es la mona de Dios…

Si al son de un organillo el monito bailaba su horrible danza por unas pocas monedas, en cambio la mona de Dios siempre exigió y exige una paga leonina. Mal negocio.

Al precio del alma, la mona danza y hace danzar.

Porque todo en el mundo, y el mundo también, baila la música del organillo del diablo.

Cuando digo todos es TODOS.Muy pocos consiguen sustraerse, tan pocos que casi no cuentan. Mejor si no cuentan. Mejor para ellos y para la Fe, que nunca tuvo en alto rango el ostentar el falso brillo que dan las mayorías, más allá de vicisitudes históricas más o menos favorables.

Muchos tradicionalistas inconscientemente, muchas veces, le hacen el juego a la mona, y al mundo… y a las mayorías. Es el caso de los que decimos que son anti-apocalípticos.

Aunque en realidad no es que sean anti-apocalípticos. Son apocalípticos, pero según el mundo que danza con la música del diablo, ese viejo astuto que conoce perfectamente la naturaleza humana y sabe qué darle a cada quien.

Muy piadosamente, incluso, se puede estar danzando al ritmo de la música del diablo.

Así son los apocalípticos según el mundo; los hay en casi todos lados; nos toca de cerca que los haya tanto en la FSSPX, como entre los conservadores de toda laya, así como en los grupos en que se divide y subdivide la espasmódica Resistencia Falsa.

Son contrarios al Apocalipsis en razón de que, de un modo u otro, ellos disipan o mejor dicho diluyen el contenido y sustancia del libro de la Revelación de Jesucristo para los Últimos Tiempos.

¡Vaya..! Releyendo el comienzo del Libro que corrientemente denominamos Apocalipsis se ve con mayor claridad lo de TEMERARIO que tiene minusvalorarlo, tergiversarlo o, peor…, ignorarlo.

“Revelación de Jesucristo, que Dios para manifestar a sus siervos las cosas que pronto deben suceder, anunció y explicó por medio de su Ángel, a su siervo Juan…”

Pero los popes de los grupos tradis y conservadores lo hacen. Hacen alguna de las tres cosas porque se suman a alguna de las tantas variantes de interpretación del Apocalipsis que el mundo tolera y que al diablo le vienen muy bien.

Es particularmente alarmante lo que provocan los Obispos de la Tradición como Fellay o Williamson, que interpretan y se planifican en función de esas interpretaciones, apoyados en sugestiones privadas provenientes de fuentes más que dudosas; es increíble que puedan desconocer las claras advertencias existentes al respecto de ese tipo de conductas.

“Yo advierto al que oye las palabras de la profecía de este Libro: Si alguien añade a estas cosas, le añadirá Dios las plagas escritas en este libro; y si alguien quita de las palabras del libro de esta profecía, le quitará Dios su parte del Libro de la Vida y de la Ciudad Santa, que están descritos en este libro.”

Nadie se pone a la tarea (sería groserísimo y evidente) de agregar o quitar del texto mismo, eso está claro, pero ¿acaso no se puede aplicar el concepto del texto precedente a quienes hacen cualquiera de las cosas siguientes: soslayar el texto joánico; reemplazarlo por interpretaciones de “videntes”; intentar interpretaciones ajenas e inclusive opuestas al sentido literal; ensayar derivaciones opuestas a la Tradición y al espíritu de las SSEE?

Es lo que se hace cuando se escucha a pseudo-videntes o mensajeros y se abonan los propios criterios con esas cosas, en procura de bendecir la búsqueda de un acuerdo con la Roma Apóstata, o intentando encontrar una especie de «atajo» que permita prorrogar la situación actual el tiempo suficiente para que ocurran ciertos eventos «profetizados» en el modo y orden cronológico que se pretende.

Y es alarmante porque arrastran a unos cuantos. No digamos a muchos, pero si a unos cuantos que podrían muy bien ser parte de aquellos que se apropian de las Bienaventuranzas contenidas en el Libro de las Revelaciones, pero que se las pierden por seguir obispos desviados.

“Estas palabras son seguras y fieles; y el Señor, el Dios del espíritu de los Profetas, ha enviado a su Ángel para mostrar a sus siervos las cosas que han de verificarse en breve. Y mirad que vengo pronto. Bienaventurado el que guarda las palabras de la Profecía de este Libro”

En referencia a la cuestión de los Obispos de la FSSPX y su actual derrotero, es necesario decir que en última instancia muchos tradis hacen lo que hacen los conservadores conciliares; estos NECESITAN tener un Papa; no importa quien, ni cual, ni lo que sea, pero que SENSIBLEMENTE aparezca como Papa.

Los tradis andan en las mismas; y además de una apariencia de Papa, necesitan Obispos, sean como sean y digan lo que dijeren, pero que por lo menos SENSIBLEMENTE parezcan ser obispos.

No es que esté diciendo que Fellay, Williamson etc. etc, no sean obispos. No. De ninguna manera. Ellos se diferencian en este aspecto de los llamados Papas Conciliares; en especial de Bergoglio, que ni cura es, menos obispo y claramente jamás fue ni podría ser un Papa verdadero, ¿por la falta de esas cosas? pues, no solamente por eso. Su condición de apóstata, es mucho más determinante.

Entonces, quedamos en que no se trata de que sean anti-apocalípticos. Son apocalípticos, pero al modo en que lo dicta el mundo.

Un caso elocuentísimo de los últimos días fue el del Obispo de la Rosa. Él ha publicado un ELEISON COMMENT (421) bajo el título COMIDA, AGUA en el que se hace eco de las palabras de un exfuncionario del Estado Norteamericano, según dice, multipremiado (supongo que lo habrá sido por su eficiencia a favor del Estado Norteamericano) que espera una especie de colapso mundial provocado en el que faltarán los alimentos y el agua.

Bueno…, ese evento se asimilaría perfectamente al Caballo Negro del Apocalipsis que representa el HAMBRE (generalmente se interpreta de ese modo), si no fuera porque me parece que el asunto del hambre pasa antes que nada por algo que excede en mucho la mera cuestión fisiológica, aunque tampoco la excluya.

El hambre de que hace mención tiene o parece tener mucho más que ver con cierto hambre de la Palabra de Dios que será ocultada, o eclipsada en aquellos momentos. Mejor dicho, en estos momentos, porque creo que eso es lo que está ocurriendo ahora mismo; claro que ¿cómo podría verlo aquel que piensa que Bergoglio es un Papa católico de la verdadera Iglesia de Jesucristo?

Es un poco lo que hemos dicho de diferentes maneras muchas veces ya. Si los llamados Papas Conciliares son indudablemente Papas, quiero decir, si por un prurito legalista, leguleyo, celo canónico o lo que sea, alguien dice y predica insistentemente (como hace este obispo hasta hartarnos a todos) que es IMPOSIBLE determinar que no hay Papa en Roma, pues, entonces es mejor que ya deje de hablar del «ECLIPSE de la Iglesia».

Porque no se ve cómo el tal eclipse u ocultamiento de la Iglesia puede convivir con la existencia de la Cátedra de la Verdad que encarna todo aquel que se calza las «Sandalias del Pescador”. Vaya esto para los papólatras incorregibles.

En fin. Que la lucha es y será espiritual, lo cual por supuesto no excluye tribulaciones en el orden material, incluso persecución y muerte, como CONSECUENCIA de mantenerse firme en la lucha espiritual.

Y que poco o nada debiera importarnos la cuestión de los alimentos y del agua a tenor de las sempiternas palabras del Divino Maestro respecto de las aves del cielo, se aplica perfectamente para cuando esas cosas ocurran.

Más bien se trataría, si nuestra posición no falla, en antes que nada procurarse el sustento que sólo puede brindarnos LA VERDAD, puesto que todo lo demás «os será dado por añadidura», dicen las SSEE…, y es mejor no olvidarlo.

Digo que, sin dudas, tomado literalmente no parece haber alternativa alguna, es eso o negarla.

De manera que lo de los «Preppers» me parece que ronda en el más rotundo ANTIPROVIDENCIALISMO, y que esa sería una manera muy poco evangélica de preparar a los fieles para el caso de que nos encontrásemos verdaderamente muy cerca de los acontecimientos que se esperan.

Pero… ¿Tan cercanos están?

Más que cercanos. Estamos transitando por el vientre mismo del Reinado del Anticristo y por gran parte de los castigos; porque es en sí mismo un castigo que trae anejos otros castigos. De modo que distraen aquellos que predican que pronto vendrá un Gran Castigo. Sobre todo porque ese castigo que predican es meramente “físico”, “natural”, inmanente.

De todas maneras, si así se tratase de los que esperan los falsos resistentes o que se trate de los que describen las SSEE y la Tradición, de todas maneras llama la atención esta repentina y coincidente (casi UNÁNIME) premura y expectativa en todos.

Reitero que inclusive AL MUNDO le encanta la cuestión apocalíptica, y es mejor explicar las razones.

La ÉLITE mundial, quienes ingenierizan la Globalización, quienes deciden en coyunturas macro o planetarias, esos, utilizan mecanismos para hacerlo.

Uno de ellos, tal vez el más utilizado es el TERROR, o TERRORISMO, que es algo bastante más sofisticado que el mero hecho de hacer volar un cajero automático, una oficina pública o un auto oficial, por medio de un mecanismo explosivo.

El TERROR es algo que hace que la gente reaccione de modo irracional y primario basándose netamente en lo instintivo.

Es un elemento valiosísimo para hacer que sociedades enteras hagan lo que se prevé que van a hacer cuando estalla el terror, y si de paso y paralelamente se consigue desvirtuar la Verdad que está contenida en el Libro del Apocalipsis, usándolo para crear versiones tergiversadas, ¡¿qué mejor?!

Con la amenaza de una Guerra Nuclear mantuvieron atenazado al mundo entero durante décadas, o con el peligro Rojo o con los Chinos, o con Bin Laden y su Al Qaeda y el más actual Estado Islámico, etc. etc. La historia, por cierto que bizarra, de potenciales invasores alienígenas no les ha resultado desdeñable tampoco. Todo le sirve a la ÉLITE para, utilizando el TERROR, condicionar y luego direccionar a las masas.

No desconocerá el lector la ingente cantidad de films dedicados a los temas ya mencionados, a los que deben sumarse los catastróficos que narran la colisión de un asteroide contra La Tierra, o catástrofes climáticas, o furiosos terremotos masivos.

Como puede verse, el mundo, lejos de ser antiapocalíptico, es bien «apocalíptico» (en el sentido que se le suele dar a la palabra APOCALIPSIS, sinónimo de catástrofe sin connotaciones trascendentes). Les encanta difundir cosas como esas y aún peores.

Hacen pingues negocios creando historias y entretenimientos acerca del tan temido Fin del Mundo, y las masas los consumen con fruición digna de mejor causa.

¿Entonces…?

Entonces se trata de remedos diabólicos.

El APOCALIPSIS DE SAN JUAN cuenta otra cosa. Apunta a otra cosa. OPUESTA por supuesto a la que cuenta el mundo.

Lamentablemente la interpretación que muchas veces se hace de los Mensajes de la Santísima Virgen en La Sallete, Lourdes, y Fátima, suele estar asociada más al tipo de visión mundana que a una visión cristiana.

El temor por las cuestiones temporales suele prevalecer por sobre las cuestiones que verdaderamente importan y eso siempre va indefectiblemente contra la inteligencia y La Fe.

Ya hemos dicho muchas veces que la batalla que se libra actualmente es por las inteligencias.

Los distintos «apocalipsis» de factura diabólica y/o mundana ponen toda su preocupación en acumular mermeladas y atún enlatado para meterse en refugios anti radiactivos, anti sísmicos, anti diluvios y cosas por el estilo, o como el caso del ELEISON 421, que sugiere prepararse para un colapso de tipo económico, algún tipo de crisis terrible y mucha hambre y sed.

Llegados a este punto caben algunas objeciones.

Existen dos extremos, según dicen, y uno sería ANTIPROVIDENCIALISTA y el otro PROVIDENCIALISTA, y la posición justa sería la intermedia.

Pues bien. Es una objeción ciertamente aplicable para combatir la vagancia cotidiana o cierta tendencia a la inacción. Pero no estamos hablando de eso.

No hablamos de cosas o momentos y circunstancias perfectamente normales. Nadie que se considere a sí mismo TRADICIONLISTA, y que haya llegado al actual estado de situación manteniéndose medianamente cuerdo, podrá decir que la situación actual es perfectamente NORMAL… ni siquiera medianamente lo es. Directamente NO LO ES.

La actual situación es absoluta y completamente ANORMAL.

Pues bien. En situaciones ANORMALES, no cabe la aplicación de “preceptos” NORMALES, sino que se podría hablar de los denominados «Planes de Contingencia».

La lógica dice que frente a una situación gravemente anormal, como la que vivimos, es necesario asumir una posición, actitud y tomar resoluciones drásticas respecto de casi todas las cosas.

Hay que elegir entre apoyarnos en nuestra propia capacidad de garantizar por nosotros mismos cosas contingentes, tales como nuestra propia seguridad, o bien dejar esas cosas en manos de Dios y ocuparnos en mantenernos firmes en la Verdad, porque en última instancia resulta ser idiota hacerles el juego a quienes son nuestros enemigos.

Se dirá que se pueden hacer ambas cosas. No se discute eso, en orden a las condiciones cotidianas de una vida digamos que «normal» y las necesidades básicas que resolvemos cada día.

Pero NO respecto de aquellas PREVISIONES ordenadas a superar o sobrevivir al GRAN CASTIGO o a catástrofes, o colapsos climáticos, económicos, políticos, bélicos etc. etc. etc…

De donde resulta penosísima la lectura del ELEISON 421.

Providencialismo o Antiprovidencialismo.

Esa es la cuestión. Y ante los anuncios que meten miedo, fabricados por las usinas de información de los que gobiernan este mundo globalizado, cabe solo una respuesta.

Que le vendan sus cajas de alimentos envasados a los “SIN FE”.

Que les vendan sus bolsas de agua purificada a protestantes fundamentalistas, a ex-funcionarios de sus gobiernos que se encerrarán, tal vez, como ratas en cuevas metálicas bajo toneladas de cemento, con la esperanza de sobrevivir a vaya uno a saber cuál de las amenazas que ellos mismos difunden y que hasta tal vez fabriquen.

En tanto que nosotros… abstengámonos de dar crédito alguno a las fábulas que llenan de tinieblas las cabezas de ciertos tradis desviados.

Dicho sea de paso, los obispos de la Tradición que he mencionado están desviados precisamente por escuchar demasiado AL MUNDO. Un mundo con el que querrían reconciliarse, aunque no lo reconozcan. En distintos grados y forma, por supuesto. Unos con carnet de socios y los otros sin carnet de socios.

Lo que queda de Cristiandad está tan judaizado y protestantizado que no puede pensar sino en términos judaicos o protestantes, que es casi lo mismo.

La cuestión se resolverá como debe hacerlo y Dios quiere que ocurra.

Leamos el Apocalipsis de San Juan, pero hagámoslo despojados de toda esa basura de prejuicios con que el mundo quiere llenarnos la cabeza. Sin saberlo, muchos han aceptado y creen y tienen preconceptos judaicos o protestantes y hollywoodescos, a la hora de intentar entender los misterios encerrados en el Libro escrito por San Juan.

Los Apocalipsis mundanos pongámoslos bien lejos de nosotros, y lo mismo hagamos con quienes los predican.