¿Eliot Ness o… Maxwell Smart?

Cana bueno – cana malo

Nuevamente trayéndonos precisiones acerca de personajes de estas últimas décadas, el Obispo de Kent nos obsequió el sábado 22 con un Eleison (Nº 423), donde explica el método policial de ablande y complicidad que emplean en ciertas oportunidades algunos agentes del orden para conseguir confesiones de los delincuentes.

El Padre Juan Carlos Ceriani ya puso de manifiesto aspectos importantísimos del accionar del Obispo irretractable, en relación con este último comentario Eleison:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/08/24/padre-ceriani-complicidad-del-obispo-de-kent/

Nosotros queremos agregar algo más, precisamente teniendo en cuenta las múltiples agachadas del autor de los Eleison que enumera el Padre Ceriani en su artículo, y que ya habían sido puestas de manifiesto oportunamente, para cada uno de los deslices púrpuras. «Agachadas», decimos, y con un motivo específico: este término, tal como figura en el Diccionario de la Real Academia Española —»U. m. en pl. U. m. en Argentina»; o sea, «Usado más en plural. Usado  más en Argentina», ver aquí— trae la siguiente definición para este uso mayoritario en nuestra Patria: «Disimulo, subterfugio, rodeo, pretexto.» Cada lector puede elegir cualquiera de estas atribuciones al vocablo «agachada(s)» y verá que todas y cada una cuadran, alguna vez, con los dichos y hechos de Ricardo, Hijo de Guillermo, al menos en los últimos años.

Hay un elemento de este Eleison Nº 423, que demuestra que el Obispo que no se retracta se ha llevado de la Argentina algún acervo lingüístico, que oportunamente emplea ahora cuando quiere acercarse (en avión) a cierto connacional nuestro: el uso del término «cana». El mismo diccionario al que acudimos, dice sobre esta palabra, en la tercera acepción de la tercera variante: «com. coloq. Arg. Miembro del cuerpo de Policía.»; o sea: «común coloquial Argentina. Miembro del cuerpo de Policía».

La denominación coloquial «cana» para un agente de policía, es exclusiva de nuestro País, y el Elesionista la ha utilizado en la versión en español del Nº 423, para darla a conocer a todo el mundo de habla castellana… ¿curioso?; ¡cuando menos! Efectivamente, el Obispo de Kent muestra una «argentinización» que le ha de venir muy bien cuando desembarque en Fiumicino, porque, ¿quién es, ampliando el espectro, el «cana bueno» en este juego que se descubre en los eventos protagonizados por el del sudeste de Inglaterra? Pues… ¡él mismo!

Encabezando la resistencia fláccida, el Obispo de Kent parece oponerse a las componendas de Roma y Metzingen, cuyas cabezas ya sabemos (él también lo sabe) que son los «canas malos», aunque en un juego dialéctico ahora los divida en buenos y malos. Esto para tratar de ocultar, con disimulos, subterfugios, rodeos y pretextos, que el verdadero «cana bueno», el que llega a los católicos tradicionales con la aparente intención de enfrentar a Bergoglio, a Fellay y a todos sus secuaces, es el propio prelado británico, que tras todos los acontecimientos que recordara el Padre Ceriani, últimamente también se destacó sosteniendo el subjetivismo idealista y… ¡la misa novus ordo!… en algunos casos, claro, y de acuerdo al criterio de cada uno, no seamos tan estrictos…:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/08/19/padre-ceriani-el-obispo-de-kent-y-la-alquimia/#more-39468

Entonces, Monseñor; ¿es Usted Eliot Ness o Maxwell Smart? ¿Es Usted el agente inteligente que persigue a los traficantes, o el simplón que triunfa por el absurdo?

Traduzcamos: «Smart» quiere decir astuto, y es un apellido puesto al Superagente 86 con carácter irónico, porque no era precisamente su inteligencia lo que lo distinguía.

«Ness», en inglés, es un complemento que se emplea usualmente en nombres de lugares geográficos, y significa cabo o promontorio; no le correspondía a don Eliot por ironía, sino porque era su verdadero apellido y el de su padre, que fue un inmigrante noruego (idioma en el cual no tiene traducción).

En consecuencia, y estando en presencia del Maestro Púrpura de la Ironía, podemos afirmar que es tanto el uno como el otro; lo mismo Maxwell que Eliot, porque conduce «smartly» la resistencia fláccida, y su accionar, su figura, aparece como la de la segunda acepción de «promontorio»: Cosa que hace demasiado bulto y causa gran estorbo (D.R.A.E.).