FRUTOS DEL MARXISMO EN EL CATOLICO POSCONCILIAR

Después del concilio no parecía ser un problema el concepto “la Iglesia de los pobres”.

Hoy no hay “problema” que tenga más defensores que éste; y han surgido de todas las latitudes del planeta.

Ha llegado a tal grado esta insólita preocupación que los famosamente llamados progresistas, sacerdotes del movimiento del tercer mundo, de la teología de la liberación etc. etc., desviando la atención de los problemas verdaderamente importantes, se quedan en esta utopía.

Yo creo que la iglesia de los pobres es un problema al que verbalmente se le da exagerada importancia, SIEMPRE la Iglesia ha sido la Iglesia de los pobres.

El católico posconciliar y el marxista practican una explotación similar, muy embaucadora, de las necesidades humanas; y si ello es indigno en el plano político, aún lo es más en el religioso.

Pregonan abrirse al mundo, aceptarlo y consagrarse a él en una sociedad de producción y de consumo con una mentalidad completamente materialista, que es la esencia del comunismo, pero al mismo tiempo las riquezas son de algunos pocos. Solía decir Chesterton que los herejes son cristianos que se habían vuelto locos. Los nuevos católicos, y tristemente los que llevan mitra en su cabeza, están justificando tal pensamiento.

No cabe duda, que esta nueva espiritualidad, que juega para su provecho (o para el que lo capitalice), con las necesidades del prójimo, defiende la pobreza de Judas y no la de Cristo.

Pero lo más grave de este monstruoso engaño apostólico, es que ello condujo también al empobrecimiento del culto, de la fe y de las prácticas religiosas.

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El reloj de este tiempo revolucionario marca el tic en la “Domus Sanctae Marthae” y tac en la demoniocracia marxista. En la América latina ya consiguieron el tic, tac, el camino que ofrecen para librarse de la pobreza conduce a su propia multiplicación, con cuyo éxito sólo sus seductores gozarán de comodidades y bienestar. La tristeza de las ciudades socialistas donde sólo unos pocos viven bien, certifica este infortunio.

FRUTOS DEL MARXISMO EN EL CATÓLICO TRADICIONALISTA POSCONCILIAR

CUANDO MÁS URGE LA UNION en las filas de la tradición, con sorpresa y hasta con verdadera angustia vemos que cunde cada vez más la división entre los tradicionalistas. Nos sucede muy semejante a lo que le sucedió a Judas Macabeo cuando urgiendo ya la batalla, alarmado su ejército a la vista de los veintidósmil hombres de sus enemigos Báquides y Alcimo, de tres mil que eran los judíos sólo quedaron ochocientos combatientes, se le desplomó totalmente el ánimo.

Ahora en que el progreso, el tecnicismo, la cibernética, con su pasmo de tantas cosas nuevas, nos alucina, nos fascina, nos encanta, se desvanece, se enerva y se desmorona cada vez más el buen combate por conservar intacta nuestra fe católica.

Ahora en que las falanges de los enemigos de la tradición han cerrado más y más sus filas y presentan un bloque progresivamente inexpugnable…

Ahora en que, por el destierro de la ética cristiana, se aflojaron todas las amarras de la genuina responsabilidad individual y social, dejando al católico tradicionalista en un DEÍSMO MASÓNICO: (“deístico” de deísmo. La página 299 del Webster’s New Collegiate Dictionary 1977 dice: deísmo: movimiento o sistema del pensamiento que aboga la religión natural basada en la razón humana más bien que en la revelación, acentuando la ética. Ya en el S. XVIII. Se negaba la interferencia de Dios, creador de todas las cosas con las leyes del universo, esto es el fundamento principal de la ONU para la creación del documento “CARTA DE LA TIERRA INTERNACIONAL”)…

Ahora en que, a consecuencia de ese mismo colapso de la moral, no se le encuentra remedio; por el contrario, nos encontramos ante una temible amenaza de un sínodo que pretende colapsar definitivamente lo poco que queda de moral cristiana…

Ahora en que, no aceptándose con dignidad y respeto un pasado de la Iglesia cubierto de glorias, se quiere romper con todo su legado histórico y con todo aquello que signifique un estorbo para un libertinaje absurdo, loco, desenfrenado…

Vemos, consternados, el DESCONOCIMIENTO DE LA AUTORIDAD DE MONSEÑOR LEFEVBRE AUN POR PARTE DE SUS HIJOS EN EL EPISCOPADO…

Vemos, con espanto, resquebrajarse la unidad entre los Obispos, sacerdotes y fieles tradicionalistas…

Vemos a muchos “teólogos” que, creyéndose con más carismas que el Espíritu Santo, interpretan a su modo los dogmas fundamentales de la Iglesia…

Vemos disgregarse la gran Obra AUREA de la Tradición, la fsspx, apartándose del espíritu con que culminó su gran labor el mismo fundador, “nullam partem habemus”, lanzándose a peligrosas experiencias que claramente dividen, aflojan, y desvanecen esas mismas bases y cimientos de la congregación, ADHIRIÉNDOLA AL PLOMO CONCILIAR.

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No se atreven a proponer, oportuna y debidamente, algunas formas de vivir cristianamente, pero, también, escatológicamente, sino que se les constituye en tribunal que juzga y condena, no sólo a los simples fieles, sino a los mismos sacerdotes.

ESTEBAN P. SANCHEZ MALAGON