¡LA CONFUSIÓN UNIVERSAL!
Estábamos por comenzar este artículo diciendo que el Obispo de Kent no deja de sorprendernos con cada uno de sus comentarios eleison. Pero reflexionando un poco más desde el título que le ha querido adjudicar el Irretractable a sus apostillas (¡ten piedad!, exclamación que surge espontáneamente al leerlas), caímos en la cuenta de que ya nada nos sorprende si viene desde el sureste de Londres.
Así como la apostasía universal en desarrollo permanente ya no nos escandaliza tanto, dejándonos el alma dispuesta para el combate de resistencia en la trinchera inhospitalaria, lo que procede del Obispo-Que-No-Se-Desdice no causa mayor sorpresa sino que va confirmando, publicación a publicación de la “Iniciativa de San Marcelo”, el laberinto sin salida a que conducen esas gacetillas, lo cual también nos deja serenos ante los galimatías episcopalianos referidos.
Ricardo, Hijo de Guillermo, comienza el mes de agosto, dedicado al Inmaculado Corazón de María —nada menos— con una crónica que, además de revelar su sintonía con el arraigado titular de la Neo-F$$PX, muestra irrefutablemente sus métodos de transmisión de la debacle de su pensamiento.
Comienza la crónica semanal del Indesdecible aludiendo a la cojera o renguera de la autoridad (Autoridad renga, lleva por título), y como primera demostración de su desorientación (que llega hasta lo anatómico), deja a un lado las piernas a las que refiere en el título, para hablar, en todo el artículo…, desde la coplilla inicial…, ¡de la cabeza… ! ¿Quién es el que está invertido, Su Eminencia?
Luego reconoce el Obispo kentiano que no cree (¡vaya novedad!) que el Trono de San Pedro está vacante.
Enseguida nos da una novedosa lección de teología: la aceptación universal de los apóstatas de la iglesia conciliar, convalida el carácter de papa de alguien que fue elegido, al menos dudosamente, si es que no lo fue inválidamente.
Se trataría de algo así como un “anti sensus fidei”. Es imposible, a esta altura de los acontecimientos, entender cómo se han podido conducir los Padres y Doctores de la Iglesia sin contar, en su tiempo, con un epíscopo de este calibre.
Para reforzar esa aserción, nos da otra condición: nadie otro es papa (¡bien, monseñor, atinó!) ni nadie otro puede serlo… A ver, detengámonos un poco aquí: ¿por qué, Su Eminencia Elsincienia, nadie otro puede ser papa? ¿Cuáles son las posibilidades?
1) Porque Bergoglio lo es. Esto sería una simple tautología.
2) Porque, si Bergoglio no lo es, no habría posibilidad de otra elección válida. Esto equivaldría al reconocimiento de la ausencia de electores y elegibles legítimos.
3) Porque ya no va a haber otro papa. Esto denotaría un sesgo apocalíptico precario, incompleto y fallido.
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La frase con que comienza el tercer párrafo es de antología:
“Por consiguiente, a menos que este Papa fuera a darme autoridad para dirigir a la “Resistencia”, lo cual es obviamente inconcebible, nunca tendré autoridad católica oficial para estar a la cabeza de los resistentes.”
Monseñor; ¿Por qué no mira hacia el sur y consulta con el Policardenal polimodernista argentino? Debe haber en Gran Bretaña algo parecido a una Secretaría de Culto; busque por allí, que seguramente Bergoglio ha de instruir a algún prelado inglés para que le dé “la tan preciada regularización”, que Su Eminencia Deficiencia reconoce necesitar para la fláccida. Realmente un dechado de coherencia: nadie mejor que un Decimejorge para regularizar a “sus” resistentes.
Y que no vengan nuevamente algunos a decir que el Obispo de Kent hace uso de su fina ironía inglesa…
Luego el Obispo-ya-no-sorprendente hace un análisis económico de la autoridad, sometiéndola a las leyes de la oferta y la demanda, y sosteniendo fláccidamente que la autoridad supletoria sólo se ofrece a quienes la demanden; esto, además de ser —para el caso que desarrolla— un desmadre hacia lo crematístico, se contradice con sus dichos iniciales:
“Regularmente buenas almas me desean “tomar el toro por las astas” y asumir una posición de autoridad a la cabeza del movimiento de “Resistencia” de hoy en día.”
¡Ahí tiene su demanda, monseñor! ¡Ponga su autoridad en oferta; si ya está rebajada!
También conviene aquí hacer un alto y señalar que el Obispo de Kent mezcla, sin vergüenza, dos cuestiones completamente distintas:
a) La autoridad que se debería requerir —en una situación normal de la jerarquía eclesiástica— de la sede diocesana o pontificia, para la erección o conducción de una institución religiosa católica. Sobre esto gira la esencia del comentario semanal.
b) La jurisdicción sacramental de los clérigos en general, la cual puede ser ejercida a solicitud del receptor del sacramento, bajo ciertas condiciones y en determinados casos. Esto corresponde a lo que ejemplifica con el caso de un penitente, para lo que él llama “autoridad supletoria”; mala comparación, nada tiene que ver esto con lo anterior.
Por otra parte, ¿cuál fue la demanda «desde abajo» que justificó la consagración de Monseñor Faure?; por favor, monseñor, explique esto con fundamento, así las buenas almas que lo tienen como guía no quedarán desorientadas, ni desoccidentadas, ni deseptentrionadas, ni desmeridionadas.
Sobre todo esto, Monseñor Marcel Lefebvre, el 27 de abril de 1987 (dos meses antes de comunicar su decisión de consagrar obispos), envió una carta a los sacerdotes del distrito de Francia, precisando ampliamente las dos cuestiones (la institucional y la sacramental); con respecto a la FSSPX, con respecto a sus sacerdotes y en lo que incide sobre el apostolado para con los fieles.
Oportunamente daremos a conocer esa carta y se verá cómo entendía el fundador de la antigua Fraternidad todas estas situaciones.
Amén de ello, ya el Obispo que no se rectifica nos había obsequiado dos comentarios eleison que abundaban sobre la tan preciada regularización que se requeriría para el desempeño de su hipotética presidencia ¿de la Unión de Gatos Sacerdotal Marcel Lefebvre… o de los fieles que adhieren a ella?; da lo mismo. Se trata del comentario Nº 307, del 1º de junio de 2013, y del Nº 311, de fecha 29 de Junio del mismo año. Nuestro colaborador Osko comentó ampliamente el primero de estos comentarios, al día siguiente de su publicación:
https://radiocristiandad.wordpress.com/2013/06/02/osko-sobre-el-eleison-307-de-mons-williamson/
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En seguida, como nos tiene acostumbrados el Obispo de Kent, invoca a Monseñor Lefebvre, sin recordar que quien le confiriera a él el orden episcopal, demostró con su conducta posterior a la gestión ante el obispo de Friburgo, que, sin perjuicio de intentar recursos en lo que quedaba de la Iglesia, poco le importaba la “preciada regularización”; por eso continuó su combate cuando la FSSPX fue desregularizada, cuando fue suspendido a divinis y cuando fue excomulgado. Monseñor Lefebvre hubiera reaccionado al decreto de la congregación de los obispos del 21 de enero de 2009, de manera absolutamente contraria a la exhibida por el Obispo de Kent.
A renglón seguido, expone una crítica desembozada a Monseñor Fellay, por querer “… ser tanto reintegrado a la Iglesia (así, con mayúscula) oficial.”
Y Su Eminencia Insuficiencia, ¿no pertenece a la iglesia oficial?
Si es de Decimejorge que el Obispo Irrevocable dice precisar la autorización para presidir a la resistencia enclenque, es obvio que, además de reconocerlo como papa, admite que está por encima de monseñor y rige su conducta con respecto a esa presidencia… ¿o acaso, no dijo en Post Falls, Idaho, USA, el 1º de junio de 2014, lo siguiente?:
If…, if…, if… by some miracle, Pope Francis rang me up next week and said:
—You Excellency, you and I have had our divergences, but right now I am authorizing you to found a society. You go right ahead for the good of the Church.
—Holy Father, can I have that in writing? Do you mind if I come to Rome and get that with your signature?
—Yes, of course.
—Alright, then I’d be on the next plane to Rome. I’d be on the next plane to Rome!
Traducido:
Si…, si…, si… por algún milagro, el Papa Francisco me llamase la semana próxima y me dijese:
—Excelencia, usted y yo hemos tenido nuestras divergencias, pero en este momento lo autorizo a fundar una sociedad. Siga usted adelante por el bien de la Iglesia.
—Santo Padre, ¿puede, usted, poner esto por escrito? ¿Le molestaría que vaya a Roma a buscar el documento con su firma?
—Pero, por supuesto.
—Muy bien, entonces yo estaría en el próximo avión hacia Roma. ¡Yo estaría en el próximo avión hacia Roma!
Es verdad que en la misma conferencia (https://www.youtube.com/watch?v=yVxp0rl6A18#t=2964), dijo que comandar a los sacerdotes resistentes es lo mismo que intentar amaestrar gatos, y que si está destinado al fracaso, mejor no intentarlo…
Pareciera que esta es la verdadera razón por la cual no se decide a presidir la resistencia debilucha, pero luego de la referencia felina es precisamente cuando el Obispo que no se retracta insinuó la compra de un pasaje a Roma…
Sigamos, aunque cueste.
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Ya avanzando hacia el final de su eleison (¡ten piedad!), reconoce que se encuentra
“… más y más desinclinado a imponer a cualquiera incluso un juicio verdadero, porque las almas están ahora tan confundidas que la menor imposición está sujeta a aumentar más que a reducir esa confusión.”
Por esto, que ratifica por anticipado lo expresado en dos conferencias recientes, es mejor para las buenas almas no recurrir a su guía; no sólo porque la imposición haya de confundir, sino además por el contenido de la imposición, que de ningún modo ha de basarse en “juicios verdaderos”.
La interpretación apocalíptica que va cerrando el párrafo, muestra otro peregrinaje intelectual-teológico errático del Obispo mirando al Sureste: contra toda la lógica de los acontecimientos eclesiásticos, el autor “profetiza” que sólo habrá un buen papa cuando la humanidad sepa “… de nuevo valorar a un verdadero Pastor de Dios.”
Por lo dicho más arriba, preguntamos: ¿quién será?, si nadie otro que Decimejorge puede serlo…
¡Monseñor, monseñor!, de nuevo con la demanda y la oferta; y esta vez desarrollada en el obrar de Nuestro Señor Jesucristo, que sólo ha de restaurar a su Vicario, cuando encuentre buena clientela…
Es por eso que encabezamos este post con la situación intelectual del Obispo de Kent: ¡la confusión universal!
Menos mal que ya estamos perdonados anticipadamente por el Obispo Irreversible, que promete no objetar a quienes discrepamos con él; por esto, y solamente por esto, ¡gracias, Su Eminencia Indulgencia!



