ESPECIALES DEL P. JUAN CARLOS CERIANI – 23 JULIO 2015 – 2° PARTE

P.Ceriani---Radio

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ANÁLISIS Y APLICACIÓN DE LA LISTA

DE LOS HECHOS Y DECLARACIONES

ELABORADA POR EL M.J.C.F.

(Continuación)

En los Especiales de hoy, jueves 23 de julio, vamos a considerar primero tres de los Items del M.J.C.F. = los referentes a la Liturgia, a la Nueva Misa y al Motu proprio de 2007.

LITURGIA

Proposiciones polémicas: “¿Qué piensa usted de la proposición del cardenal Sarah de introducir el ofertorio tradicional en la nueva misa?

Esta idea no es nueva, hace ya unos diez años que circula en Roma. Estoy feliz que sea retomada” Mons. Fellay, Présent, 27/06/2015.

“No obstante, si la creación de una liturgia “artificial”, de una liturgia “in vitro” fuera de ser una imprudencia, el signo de un profundo irrealismo, esta liturgia, de todas formas podría ser conforme a la ortodoxia”.

“Una liturgia nueva pero católica, ciertamente no podría suprimir la liturgia enraizada en la Tradición. Pero podría coexistir con ella […] podría adquirir poco a poco la pátina de la Tradición” (P.  Celier, Olivier Pichon, Benoît XVI et les traditionalistes, 2007).

 

Respuesta: «Pero, ciertamente, al retirar a todas las iglesias antes mencionadas el uso de sus misales propios y dejarlos totalmente, determinamos que a este Misal justamente ahora publicado por Nos, nada se le añada, quite o cambie en ningún momento y en esta forma, Nos lo decretamos y Nos lo ordenamos a PERPETUIDAD, bajo pena de nuestra indignación, en virtud de nuestra constitución, Nos hemos decidido para el conjunto y para cada una de las iglesias enumeradas arriba.» San Pio V, Bula Quo primum tempore, 1570.

LA NUEVA MISA

Proposición polémica: “Nosotros declaramos reconocer la validez del sacrificio de la Misa y de los Sacramentos celebrados con la intención de hacer lo que hace la Iglesia según los ritos indicados en las ediciones típicas del Misal romano y de los Rituales de los Sacramentos legítimamente promulgados por los papas Paulo VI y Juan Pablo II”  (Mons. Fellay, Declaración Doctrinal del 15 de abril de 2012).

Respuesta: “Los sacerdotes que en un futuro próximo no hubieran recibido la formación tradicional, y que se fiaran en el Nuevo Ordo de la Misa y en su ‘Institutio generalis’ para hacer lo que hace la Iglesia, ¿consagrarán válidamente? Es legítimo dudarlo.” (Mons. Lefebvre, Conferencia Ecône, 16/01/1979).

EL MOTU PROPRIO SUMMORUM PONTIFICUM

Proposición polémica: “Es, en efecto, un día histórico. Nosotros expresamos a Benedicto XVI nuestra profunda gratitud. Este documento es un don de la Gracia. No es un paso, es un salto en la buena dirección […] una extraordinaria ayuda sobrenatural” (Mons Fellay, Corriere della Serra, 08/07/2007.)

Respuesta: “Está perfectamente claro que el nuevo rito y el rito tradicional no son un solo rito […] Si el nuevo rito fuera el ordinario, ya no habría ningún orden, ninguna regla ni ninguna autoridad. La Iglesia se destruiría. Entonces, no aceptemos ni por un segundo la oferta de que la Misa tradicional se convierta en la forma tradicional del rito único. La Misa tridentina es el único rito Romano» P. Scott, Superior del Seminario de la FSSPX en Australia, denunciando por anticipación, 15/06/2007.

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APLICACIONES AL OBISPO DE KENT

1º) Sobre el Indulto de 1984

En una respuesta de la entrevista de Los Impotentes, enero de 2013, Monseñor Williamson nos reveló un dato muy importante del pasado, desconocido hasta ese momento:

Cierto. Yo en el 84, por ejemplo, saludé un paso aparentemente importante de Roma a favor de la buena Misa, el indulto, porque, honestamente, no veía una trampa. Y quería ver el bien; y, si Roma hacía algo bien, quería saludar el bien y no buscaba siempre criticar, criticar, criticar a Roma. Entonces, hubo de lado mío un cierto sentimiento tal vez de querer aprobar algo de Roma, una benevolencia hacia Roma.

No se conoce ninguna declaración de Monseñor Fellay al respecto; pero su cargo de Ecónomo General de la FSSPX y su cercanía al Superior General, Padre Schmidberger, permiten pensar que en aquel entonces tenía una posición semejante a la del Padre Williamson.

La oposición de los Superiores a ese Indulto fue posterior. Su benevolencia para con la Roma apóstata causó muchos males en aquellos años.

2º) Sobre el Motu proprio

Sin entrar en el análisis de los textos (cosa que ya ha realizado en numerosas ocasiones y está publicado en el blog) debemos considerar las declaraciones de ambos Obispos referentes a la aceptación, festejo y defensa del Motu proprio.

De Monseñor Fellay nos bastarán tres textos importantes.

Comunicado de prensa del Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, del 7 de julio 2007:

Por el Motu Proprio Summorum Pontificum, el Papa Benedicto XVI ha restablecido en sus derechos la misa tridentina, afirmando con claridad que el Misal Romano promulgado por San Pío V nunca ha sido abrogado.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X se regocija al ver a la Iglesia recuperar de este modo su Tradición litúrgica, dando a los sacerdotes y a los fieles que hasta ahora habían estado privados, la posibilidad de acceder libremente al tesoro de la misa tradicional para la gloria de Dios, el bien de la Iglesia y la salvación de las almas.

Por este gran beneficio espiritual, la Fraternidad San Pío X expresa su viva gratitud al Sumo Pontífice.

 

Carta a los fieles del Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, 7 de julio de 2007:

El Motu Proprio Summorum Pontificum, del 7 de julio 2007, restableció la misa tridentina en su derecho. Allí es claramente reconocido que ella nunca ha sido abrogada.

(…)

Más allá del restablecimiento de la misa de San Pío V en su buen derecho, es importante estudiar las medidas concretas promulgadas por el Motu Proprio y la justificación que da de ellas Benedicto XVI en su carta que lo acompaña: Las disposiciones prácticas adoptadas por el Papa deben permitir de derecho a la liturgia tradicional —no sólo la misa, sino también los sacramentos— ser celebrada normalmente.

Carta a los Amigos y Benefactores Nº 71, 1º de noviembre de 2007:

La misa tradicional nunca ha sido abrogada. ¡Qué alegría, queridos fieles, ha llenado nuestros corazones con el anuncio del Motu Proprio del Papa Benedicto XVI, el 7 de julio! Vemos allí una respuesta del Cielo a nuestra cruzada de rosarios. No sólo simplemente por el hecho de la publicación del Motu Proprio, sino principalmente debido a la extensión de la apertura respecto de la liturgia tradicional que encontramos en él. En efecto, no sólo el misal ha sido declarado ley de la Iglesia, sino también otros libros litúrgicos.

Es necesario afirmar que si la misa nunca ha sido abrogada, ella ha conservado sus derechos.

Por su parte, el Obispo de Kent tiene declaraciones que pretendieron hacer pasar ese documento como bueno.

Nos introduce él mismo en su respuesta a la entrevista de Los Impotentes, de enero de 2013:

Cierto. Yo en el 84, por ejemplo, saludé un paso aparentemente importante de Roma a favor de la buena Misa, el indulto, porque, honestamente, no veía una trampa. Y quería ver el bien; y, si Roma hacía algo bien, quería saludar el bien y no buscaba siempre criticar, criticar, criticar a Roma. Entonces, hubo de lado mío un cierto sentimiento tal vez de querer aprobar algo de Roma, una benevolencia hacia Roma.

Igual, en 2007, quería ver el bien. Y hubo un cierto bien. Si se lee exactamente lo que he escrito a favor, en pro, de Summorum Pontificum, creo que se ve que lo que aprobé no era completamente falso, no se ha mostrado falso después. Aprobé el hecho de que había sacerdotes que podrían celebrar la buena Misa.

El Comentario Eleison comenzó con dos o tres comentarios en pro de Summorum Pontificum. Es verdad que yo no vi una trampa, que yo no escribí algo sobre el mal que podría representar Summorum Pontificum. ¿He sido, en esta medida, naïf (ingenuo)? Es posible. Lo que escribí era incompleto, sí; pero falso, no, creo que no.

Pero desde aquel tiempo he leído críticas de Summorum Pontificum que son mucho más severas, y acepto que yo no vi esto en aquel momento. Quería aprobar algo de Roma para no siempre criticar, criticar, criticar. Y, de hecho, hubo algo bueno. Hubo algo bueno. Hablar sólo, principalmente, de lo bueno era incompleto, lo admito. Admito que era incompleto. Sí.

Comentario Eleison del 14 de julio de 2007:

En la Fraternidad San Pío X, un «Te Deum» fue cantado en agradecimiento por todo lo que en el documento favorece y, hasta cierto punto, libera el rito antiguo de la Misa.

Las contradicciones están ciertamente allí, porque mientras que el Papa se aferra en su corazón a la antigua liturgia de su infancia bávara de antes de la guerra, él cree con su espíritu conciliar en la reconciliación de los irreconciliables, como el Catolicismo y el mundo revolucionario que nos entorna.

Teniendo en cuenta la terrible persecución oficial del verdadero rito de la Misa desde 1969, cuando el Novus Ordo fue introducido, sin duda dos cosas, al menos, en el «Motu Proprio» valían un Te Deum.

En primer lugar, el oficial, papal, público reconocimiento de que la Misa antigua nunca fue realmente suprimida. Siempre lo supimos, pero ahora lo sabe todo Católico en la Iglesia Universal. ¡Qué cambio de percepción debe conllevar!

Y en segundo lugar, una cierta definida libertad para los sacerdotes de rito Latino para celebrar la Misa antigua, al menos en privado y, en mayor medida que antes, también en público.

¡Oremos más que nunca por el Papa, si no más, para que su corazón bávaro continúe empujando su cabeza conciliar en una dirección Católica!

Comentario Eleison del 25 de agosto 2007:

El debate sobre el reciente Motu Proprio del Papa Benedicto XVI continúa –no voy a decir a rabiar– pero ciertamente a levantar pasiones.

Lo que importa más bien, en mi opinión, es que el diablo lleva piedra, como bien dice el adagio. En muchos países vemos que muchos sacerdotes y laicos católicos –pero en general no los obispos– redescubren el verdadero rito de la Misa, compran misales, los DVD con la enseñanza de la Santa Misa, los ornamentos litúrgicos, etc…

¡Ya escucho las objeciones más duras! Por supuesto, no todo va a ser perfecto desde el primer golpe. Habrá errores de latín, las rúbricas no serán perfectas y todo eso, pero ¿por qué no darle una oportunidad a la gracia de Dios?

El Motu Proprio, que les permite volver a conectar con el verdadero rito de la Misa –al menos en privado– es un paso importante en esta preparación.

Con todo nuestro corazón, recemos por tales sacerdotes, y por el Papa.

 

Comentario Eleison del 15 de septiembre de 2007:

De este modo, la doctrina del Motu Proprio de Benedicto XVI y la Carta a los Obispos que lo acompaña no es más que una mezcla confusa y desconcertante de catolicismo y de religión del Vaticano II.

No puedo dejar de destacar los errores de este Concilio que quería reconciliar la única fe verdadera con las falacias del mundo moderno.

Pero, por otro lado, la Misa llamada «tridentina» está llena de sana doctrina católica; por lo tanto, no puedo sino alegrarme de que el Motu Proprio reconozca que ella nunca ha estado prohibida y que le acuerde una cierta libertad para celebrarla.

En el reino de los ciegos, donde incluso los tuertos son reyes, este reconocimiento y esta liberalización son, sin duda, un paso adelante.

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Como complemento, quien quiera completar la formación sobre este tema, puede ver mis Notas para entender el Motu proprio del 7 de julio de 2007, que son una refutación del Comentario Eleison 117 el Obispo de Kent.

Allí demuestro que la afirmación “la Misa Tradicional no se ha abrogado nunca como forma extraordinaria de la Liturgia de la Iglesiaes el medio más sutil y el más inteligente para lograr ponerse en armonía con las ideas modernistas:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2009/10/11/padre-ceriani-comentarios-al-eleison-117-sobre-el-motu-proprio-summorum-pontificum/

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También hay tres cartas que arrojan mucha luz sobre estos tres temas tan importantes como son la Liturgia, la Nueva Misa y el Motu proprio:

1ª) Del Padre Ceriani al Obispo de Kent, de septiembre de 2007:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2012/10/04/carta-del-padre-ceriani-a-monsenor-williamson-de-septiembre-de-2007/

2ª) Del Obispo de Kent al Padre Ceriani:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2012/10/06/carta-de-monsenor-williamson-al-padre-ceriani-de-diciembre-de-2007/

3ª) Respuesta final del Padre Ceriani:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2012/10/06/carta-del-padre-ceriani-a-monsenor-williamson-de-diciembre-de-2007/

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LAS EXCOMUNIONES

Proposición polémica: «Sepamos agradecer a la Santísima Virgen que inspiró al Santo Padre este acto unilateral, bondadoso y valeroso. Le aseguramos nuestras fervientes oraciones […] Estamos dispuestos a escribir con nuestra sangre el Credo, a firmar el juramento antimodernista, la profesión de la fe de Pio IV, aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta Vaticano II respecto del cual emitimos reservas» (Mons, Fellay, Comunicado por el “levantamiento de las excomuniones”, Menzingen, 24/01/2009).

Respuesta: …»nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missae, el ecumenismo indiferentista, y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no formamos parte, nullam partem habemus, del panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione, fuera de la comunión, del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años, excluidos de la comunión impía con los infieles

El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles. Estos, en efecto, tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal, y sincretista«… Carta Abierta de los Superiores de la FSSPX al Card. Gantin, Prefecto de la Congregación para los Obispos, de 1-7-88.

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APLICACIONES AL OBISPO DE KENT

UNA CARTA DEL SUPERHÉROE

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/11/22/p-juan-carlos-ceriani-una-carta-del-superheroe/

En su reciente artículo, el Padre Turco describió bien al Obispo que no se retracta como un superhéroe salvador, que impidió el desastre de la Fraternidad.

El Padre dice que este superhéroe parecía muy valiente haciendo declaraciones que no tocaban a la lucha que interesaba; pero que, sin embargo, cuando hablaba de lo que sí importa, cedía lamentablemente.

Por ejemplo, tres meses después de esa “heroica” acción, aceptó la validez de las excomuniones de 1988, e incluso agradeció la paternal bondad de Benedicto XVI, que ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal (Carta de agradecimiento de los cuatro obispos a Ratzinger).

Más aún, en el ELEISON 82, del 24 de enero del 2009, inmediatamente después del decreto del 21 de enero, el superhéroe escribió:

Como ciertamente un gran número de lectores ya sabe, un decreto de la Congregación para los Obispos en Roma (no Ecclesia Dei), fechado el 21 de enero, “remitió” la “excomunión” decretada el 1º de julio de 1988, de manera que los cuatro obispos de la Fraternidad San Pío X, que estaban declarados como “excomulgados”, ahora son “re-incomunicados”. En mi opinión este último Decreto es un gran paso adelante para la Iglesia sin que sea una traición de parte de la FSSPX.

Este mismo superhéroe es el que escribió al Cardenal Castrillón Hoyos:

En medio de esta tormenta de los medios de comunicación causados por imprudentes señalaciones mías en la televisión Sueca, pido a Usted aceptar, sólo como es propio del respeto, mi sincero pesar por haber causado a Usted y al Santo Padre tan innecesarios angustia y problemas. Para mí, todo lo que interesa es la Verdad Encarnada, y los intereses de Su única verdadera Iglesia, solo a través de la cual podemos salvar nuestras almas y dar eterna gloria, en nuestro pequeño camino, a Dios Todopoderoso. Por tanto, tengo un solo comentario, del profeta Jonás, I, 12: “Agarradme y tiradme al mar, y el mar se os calmará, pues sé que es por mi culpa por lo que os ha sobrevenido esta gran borrasca.” Por favor acepte también, y transmita al Santo Padre, mi sincero personal agradecimiento por los documentos firmados el pasado miércoles y hechos públicos el sábado. Muy humildemente ofrezco una Misa por los dos.

Para confirmar lo dicho por el Padre Turco, es muy importante recordar otro escrito del Obispo que no se retracta. Se trata de una Carta dirigida a la Comisión Ecclesia Dei, del 26 de febrero de 2009, que dice así:

El Santo Padre y mi superior, Monseñor Fellay, me han pedido que reconsidere las declaraciones que hice a la televisión sueca hace cuatro meses, debido a las graves consecuencias que han causado.

Teniendo en cuenta estas consecuencias, puedo afirmar sinceramente que me arrepiento de haber hecho esta declaración, y que, si hubiera sabido de antemano las molestias y el dolor que han causado, sobre todo a la Iglesia, pero también a los sobrevivientes y a los familiares de las víctimas que han sufrido las injusticias bajo el Tercer Reich, no las habría hecho.

A la televisión sueca yo sólo expresé la opinión (“yo creo… yo creo”) de un no historiador, una opinión que yo había concebido hace veinte años sobre la base de pruebas disponibles entonces y desde entonces raramente expresada en público.

De todos modos, los acontecimientos de las últimas semanas y el consejo de los superiores de la Fraternidad San Pío X me han convencido de que soy responsable de la pena que resulta de esto. Pido perdón delante de Dios por todas las almas que a justo título se escandalizaron de mis palabras.

Como lo afirma el Santo Padre, todo acto de violencia injusta contra un hombre hiere a toda la humanidad.

Quien firmara esta carta es la misma persona que, en el Comentario Eleison 382, escribió:

El 16 de Diciembre él [Monseñor Fellay] escribió en privado al Papa, tal como requerido por Benedicto XVI, la carta pidiendo al Papa el levantamiento de las excomuniones de 1988.

El 24 de Enero de 2009 éstas fueron parcialmente levantadas por Roma. Monseñor Fellay atribuyó directamente esto a la intervención de la Santísima Virgen María, y él debe haberse regocijado en este aparente triunfo de su paciente diplomacia.

¡Ay! Cualquier triunfo fue de corta vida, porque a los pocos días los enemigos de la Tradición católica dispararon en los medios mundiales un torpedo perfectamente diseñado para dinamitar la amenazante reunión del Papa católico con la Tradición católica. Cuando se hizo público el video clip de seis minutos del 1º de Noviembre precedente de un Monseñor de la FSPX emitiendo serias dudas sobre el ‘holocausto’ y las ‘cámaras de gas’ de la Segunda Guerra Mundial, Benedicto XVI tuvo que correr a ponerse en cubierto de la acusación mortal de asociarse con “anti-semitas”.

El acuerdo FSPX-Roma estaba bloqueado por al menos unos pocos años.

Quien firmara esta carta es la misma persona que, en su Comentario Eleison 383, una semana más tarde, escribió:

… la Providencia usó a los enemigos de la Iglesia con sus medios de comunicación mundiales para torpedear los esfuerzos conjuntos de Benedicto XVI y Monseñor Fellay dirigidos a combinar Concilio y Tradición.

Esta persona es la misma que había escrito en febrero de 2009:

… me arrepiento de haber hecho esta declaración…

… si hubiera sabido de antemano las molestias y el dolor que han causado, sobre todo a la Iglesia, pero también a los sobrevivientes y a los familiares de las víctimas que han sufrido las injusticias bajo el Tercer Reich, no las habría hecho…

… Pido perdón delante de Dios por todas las almas que a justo título se escandalizaron de mis palabras.

Usted tiene razón para dudar que se trate de la misma persona.

Sin embargo, no cabe duda en cuanto a la identidad.

La duda recae, entonces, respecto a las intenciones…

¿Qué intenciones se trae el señor Obispo de Kent?

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Abordamos ahora el punto del pedido, aceptación y agradecimiento del levantamiento de las excomuniones.

Ver:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/10/p-juan-carlos-ceriani-monsenor-fellay-monsenor-williamson-discrepancias-y-concordancias-vi/

En cuanto al pedido del levantamiento, existe concordancia entre los cuatro Obispos. La prueba está en el Decreto romano, que se fundamenta en una Carta de Monseñor Fellay del 15 de diciembre de 2008.

Decreto de Roma, del 21 de enero de 2009:

Por medio de la carta del 15 de diciembre de 2008 enviada a Su Eminencia el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Mons. Bernard Fellay, en su nombre y en el de los otros Obispos consagrados el 30 de junio de 1988, volvía a solicitar el levantamiento de la excomunión latae sententiae formalmente declarada por Decreto del Prefecto de esta misma Sagrada Congregación para los Obispos con fecha del 1º de julio de 1988.

Lejos de reaccionar contra este texto romano, rechazándolo y rebatiéndolo, Monseñor Williamson pasó a la aceptación y agradecimiento.

***

La concordancia respecto de la aceptación del levantamiento de las excomuniones queda consignada en los documentos oficiales, leídos y publicados oficialmente. Monseñor Williamson, en su carácter de Director del Seminario de La Reja, se responsabilizó de dicha lectura el domingo 25 de enero.

Comunicado del Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X:

La excomunión de los obispos consagrados por S. E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre negamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI (…).

Carta a los fieles del Superior General de la Fraternidad San Pío X:

Nota: leer con atención pues aquí se incurrió, no sólo en falsedades (resaltadas en turquesa), sino también en dos graves adulteraciones del texto (resaltadas en anaranjado).

Queridos fieles,

Como anuncio en el comunicado adjuntado, “la excomunión de los obispos consagrados por S. E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre rechazamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI”.

Esa era la intención de oración que les había confiado en Lourdes, con motivo de la fiesta de Cristo Rey de 2008. Ustedes han superado nuestras expectativas ya que un millón setecientos tres mil rosarios han sido rezados para conseguir de la intercesión de nuestra Señora el fin de este oprobio, que a través de la personas de los obispos de la Fraternidad, pesaba sobre todos cuantos de lejos o de cerca adherían a la Tradición.

Sepamos agradecer a la Santísima Virgen, que ha inspirado al Santo Padre este acto unilateral, benevolente y valeroso. Asegurémosle nuestras fervientes oraciones.

Gracias a este gesto, los católicos del mundo entero apegados a la Tradición ya no serán más injustamente estigmatizados y condenados por haber mantenido la fe de sus padres. La Tradición católica ya no está más excomulgada. Aun cuando ella nunca lo haya estado en sí, con frecuencia y cruelmente lo ha estado en los hechos; como la misa tridentina, que nunca había sido abrogada en sícomo felizmente lo ha recordado el Santo Padre a través del Motu Proprio Summorum pontificum del 7 de junio de 2007.

El decreto del 21 de enero cita la carta del 15 de diciembre pasado al Cardenal Castrillón Hoyos, en la que expresaba nuestro apego “a la Iglesia de N. S. Jesucristo, que es la Iglesia católica”, reafirmando nuestra aceptación de su enseñanza bimilenaria y nuestra fe en el Primado de Pedro. Yo recordaba cuánto sufrimos por la situación actual de la Iglesia, en que esta enseñanza y este primado son ridiculizados, y agregaba:

“Estamos prestos a escribir con nuestra sangre el Credo, a firmar el juramento anti-modernista, la profesión de fe de Pío IV, aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta Vaticano II, respecto del cual emitimos reservas”.

Original francés: « Nous sommes prêts à écrire avec notre sang le Credo, à signer le serment anti-moderniste, la profession de foi de Pie IV, nous acceptons et faisons nôtres tous les conciles jusqu’à Vatican II, au sujet duquel nous émettons des réserves. »

¡Este es el texto leído en las Misas del domingo 25 de enero de 2009!

Versión corregida más tarde y jamás explicado su cambio: “Estamos prestos a escribir con nuestra sangre el Credo, a firmar el juramento anti-modernista y la profesión de fe de Pío IV; aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta Vaticano I. Pero no podemos más que tener reservas respecto al Concilio Vaticano II, que ha querido ser un concilio «distinto a los demás» (cfr. discursos de los papas Juan XXIII y pablo VI)”.

En todo ello tenemos la convicción de permanecer fieles a la línea de conducta trazada por nuestro fundador, Monseñor Marcel Lefebvre, cuya pronta rehabilitación esperamos (…).

***

En cuanto a la concordancia en el agradecimiento del levantamiento de las excomuniones los textos hablan por sí solos.

Comunicado del Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X:

La excomunión de los obispos consagrados por S. E. Mons. Marcel Lefebvre el 30 de junio de 1988, que había sido declarada por la Sagrada Congregación para los Obispos por un decreto del 1º de julio de 1988 y que nosotros siempre negamos, ha sido retirada por otro decreto de la misma Congregación fechado el 21 de enero de 2009 por mandato del Papa Benedicto XVI.

Expresamos nuestra gratitud filial al Santo Padre por este acto que, más allá de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, representará un beneficio para toda la Iglesia. Nuestra Fraternidad desea poder ayudar siempre al Papa a remediar la crisis sin precedentes que sacude actualmente al mundo católico, y que el Papa Juan Pablo II había calificado como un estado de “apostasía silenciosa”.

Además de nuestro reconocimiento al Santo Padre, y a todos los que le ayudaron a realizar este valeroso acto, nos congratulamos que el decreto del 21 de enero juzgue “necesarias” la realización de reuniones con la Santa Sede, las cuales permitirán a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X exponer las razones doctrinales de fondo que ella estima ser el origen de las dificultades actuales de la Iglesia.

En este nuevo ambiente, tenemos la firme esperanza de arribar pronto a un reconocimiento de los derechos de la Tradición católica.

Carta a Benedicto XVI:

Santo padre,

Es por medio de la acción de gracias que nosotros deseamos expresar a Vuestra Santidad nuestro profundo reconocimiento por el acto de Su paternal bondad y de Su coraje apostólico por el cual Ella ha hecho inoperante la medida que nos afectó hace ya veinte años en seguida de nuestra consagración episcopal. Su decreto del 21 de Enero de 2009 rehabilita de alguna manera el venerado fundador de nuestra Fraternidad sacerdotal, S. Exc. Monseñor Marcel Lefebvre. Ello proporciona también un gran bien a la Iglesia, nos parece, hace justicia a los sacerdotes y a los fieles del mundo entero que, unidos a la Tradición de la Iglesia, no serán más estigmatizados por haber mantenido la fe de sus padres.

Es en razón de este combate de la fe que aseguramos a vuestra Santidad, como Ella espera, “no ahorrar ningún esfuerzo para profundizar en las conversaciones necesarias con la Autoridad de la Santa Sede las cuestiones abiertas”. Deseamos en efecto, comenzar lo más rápido posible con los representantes de Vuestra Santidad los intercambios concernientes a las doctrinas en oposición al Magisterio de siempre.

Por este camino necesario que evoca Vuestra Santidad, esperamos ayudar a la Santa Sede a poner el remedio apropiado a la perdida de la fe al interior de la Iglesia.

La Virgen María Inmaculada visiblemente ha guiado los pasos de Vuestra Santidad a nuestro reencuentro, ella le mantendrá su graciosa intercesión. Es con esta seguridad que nosotros pedimos fielmente al Pastor Universal que bendiga a cuatro de sus hijos más unidos al Sucesor de Pedro y a su encargo de pastorear los corderos y las ovejas del Señor.

 

Menzingen, 29 de enero de 2009, en la fiesta de San Francisco de Sales

  • Bernard Fellay
  • Bernard Tissier de Mallerais

  • Richard Williamson

  • Alfonso de Galarreta

Carta de Monseñor Williamson a Castrillón Hoyos:

A Su Eminencia Cardenal Castrillón Hoyos

Su Eminencia

(…) Por favor acepte también, y transmita al Santo Padre, mi sincero personal agradecimiento por los documentos firmados el pasado Miércoles y hechos públicos el Sábado. Muy humildemente ofrezco una Misa por los dos.

***

Cuatro años más tarde, en enero de 2013, en una entrevista de Los Impotentes, Monseñor Williamson expresó:

Y usted agradeció el levantamiento de las falsas excomuniones…

Monseñor Williamson: Pffff… (nota del estenógrafo: gas vocal)

Sí… Sí… Sí… Creo que lo que escribí y pensé en aquel momento era, igualmente, incompleto. Pero quería, quería no apartarme de Monseñor Fellay, quería aprobar a los compañeros. Esto ha jugado un papel, creo, lo que escribí y pensé en aquel momento. Quería no ver que… que… Pffff (gas vocal).

Quería esperar en un mejoramiento por el lado de Roma y… Pffff (gas vocal) Pero, cuando el 16 de diciembre Monseñor Fellay escribió a Roma para pedir el levantamiento de las excomuniones, no me mostró esta carta. Nosotros cuatro pedimos, y no me mostró…

No firmé y no vi esta carta. No me mostró esta carta. No me escribió diciendo: voy a escribir esta carta, ¿aprueba usted? No. No. Escribió sin mi conocimiento y sin mi aprobación. Y, si me hubiere mostrado, yo no pienso que hubiera aprobado, porque él tomaba demasiado en serio estas excomuniones. Monseñor Lefebvre siempre había pensado desde el 88 que estas excomuniones son vacías, no tienen ninguna substancia porque no hubo ningún crimen y lo demás está en el Derecho Canónico. Pero Monseñor Fellay… Ahhh… Ahhh…

Esta actitud no la aprobaba en aquel momento, pero después del levantamiento, él escribió una carta de agradecimiento al Papa. Y esta carta, yo la firmé; porque hubo en esta carta de agradecimiento, después del levantamiento, una frase, hubo una reserva que me permitió firmar esta carta de agradecimiento.

Pero, leyendo esta carta de agradecimiento, es implícita una seriedad de lo que hizo el Papa. Es decir, es implícito tomar en serio las excomuniones, lo que es un error. Sí, es un error. Pero, dado el punto de vista del Papa, hizo algo… Pffff (gas bocal) algo… Pffff (gas bocal)Pffff (gas bocal)Actuó con coraje en frente de los otros prelados de Roma… ¿qué sé yo?… Hubo algo que aprobar en su comportamiento.

Pero, de todas formas, no digo que todo lo que pensé y escribí en aquel momento era justo, era completo. No. ¿Me equivoqué? Tal vez en parte, sí. En parte.

 

Más allá de la oficiosa, tardía, gaseosa y totalmente ineficaz explicación de 2013, hay un mismo parecer y una total concordancia entre Monseñor Fellay y Monseñor Williamson en el tema del levantamiento de las excomuniones.

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LA IGLESIA

Proposiciones polémicas: «La iglesia oficial es la visible, es la Iglesia católica, punto» (Monseñor Fellay, La Reja 20/12/2014).

«Entonces no es posible creerse en comunión con la Iglesia independientemente del Papa, haciendo como si no existiera, rechazando todo contacto y toda relación con él, y el no buscar establecer con él relaciones que nos permitan aceptar su jurisdicción, rechazando en todo el compromiso con sus errores. Que esto sea difícil, delicado, peligroso, y todo lo que quieran, sea. […] No amar a esta Iglesia. Rechazar el buscar establecer una unión canónica con la Iglesia, en el estado en la que ella se encuentra hoy, tal y como ella vive y sufre hoy, poco importa el que sea el pretexto invocado, es simplemente rechazar a la Iglesia, lo que no es católico» (P. Simoulin, Le Seignadou, febrero de 2014.)

 

Respuestas: «La falsa iglesia que se muestra entre nosotros desde el curioso concilio Vaticano II, se aleja sensiblemente, año tras año, de la Iglesia fundada por Jesucristo. La falsa iglesia posconciliar se separa cada vez más de la Santa Iglesia que salva las almas desde hace veinte siglos. La seudo iglesia en construcción se aleja cada vez más de la Iglesia verdadera, la única Iglesia de Cristo”. R.P. Calmel, Autoridad y santidad en la Iglesia, 1971.

 

«Por el contrario, pienso que al siguiente encuentro, o antes del próximo encuentro, si me piden verdaderamente este coloquio, soy yo quien plantearía las preguntas. Soy yo quien los interrogaría para decirles:¿A qué Iglesia nos referimos –quisiera saber– si nos referimos a la Iglesia Católica o a otra iglesia, a una contra-Iglesia (16), a una falsificación de la Iglesia?… yo creo sinceramente que se trata a de una falsificación de la Iglesia y ya no la Iglesia católica. ¿Por qué? Porque ellos ya no enseñan la fe católica. Ya no defienden la fe católica. Y no solamente no enseñan la fe católica ni la defienden, sino que enseñan otra cosa, ellos han convertido a la Iglesia en otra cosa que no es la Iglesia católica. Ya no es la Iglesia católica. Están sentados en la sede de sus predecesores, todos esos cardenales que están en las congregaciones y todos esos secretarios que están en las congregaciones o en la Secretaría de Estado; ellos están bien sentados donde estuvieron sus predecesores, pero no tienen continuidad con sus predecesores» Mons. Lefebvre, conferencia espiritual, Ecône, 21 de junio de 1978.

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APLICACIONES AL OBISPO DE KENT

Llegamos a uno de los últimos temas, los cuales presagian un futuro siniestro.

Me refiero al concepto de Iglesia de ambos Obispos, que coinciden en cuanto a los efectos, pero difieren solamente en cuanto a los ejemplos que dan.

Ver:

https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/09/13/p-juan-carlos-ceriani-monsenor-fellay-monsenor-williamson-discrepancias-y-concordancias-ix/

 

Los textos de Monseñor Fellay son los que siguen.

Conferencia de Bruselas, 13 de Junio de 2005: Perspectivas para la Iglesia en el advenimiento de un nuevo pontífice:

En un cáncer, si ustedes tienen un tumor que está bien delimitado, se puede intentar eliminarlo.

Si ustedes tienen un cáncer generalizado, si la enfermedad está en todas partes, no se intenta eliminarlo. Debido a que no sabemos qué dejar y qué quitar. Los médicos se sienten impotentes.

Este es de hecho el estado de la Iglesia. Se trata de un cáncer generalizado, a tal punto que ni siquiera se puede tomar el bisturí para extirpar los tumores.

Anteriormente, había aquí un sacerdote hereje, un obispo herético, y se los hacía saltar; y estaba solucionado.

Hoy en día, el daño está tan extendido que incluso Roma no se atreve a tomar el bisturí.

No me pregunten cómo es posible esto.

Es parte del misterio de la Iglesia

Conferencia en Flavigny, 16 de febrero de 2009:

Algunos, para facilitar las cosas, hacen una identificación entre la Iglesia Oficial y la Iglesia Modernista. Pero es un error, porque hablamos de una realidad concreta.

Sermón del domingo de Pentecostés de 2012, en Villepreux, Francia, durante la peregrinación Chartres-Orléans (en la celebración del 600 aniversario del nacimiento de Santa Juana de Arco):

Otra cosa muy similar es lamentable, casi desesperada, y es la situación de la Iglesia, ¡la Esposa de Cristo!

¿Quién podría imaginarlo? La demolición, los golpes sufridos durante, y después del Concilio, que están ahí, ante nosotros. Triste. Lamentable.

Nos atrevemos a pensar: ¿Cómo hace la Iglesia para levantarse de nuevo? Y nos atrevemos a decir: Humanamente se acabó.

Pero no tenemos el derecho de decir “humanamente” cuando hablamos de la Iglesia, porque la Iglesia sigue siendo la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo. Y aun cuando la vemos en un estado lamentable, no tenemos derecho de asociar este lamentable estado con la Iglesia misma, y luego decir: ¡La Iglesia no existe más!

¡No! La Iglesia permanece, aún desfigurada, como si estuviera afectada por un cáncer generalizado, pero tenemos la certeza de que se levantará de nuevo…

Conferencia del 27 de febrero de 2014 a los Priores del Distrito de Francia, en Flavigny:

Yo creo que, en el fondo, hay una cuestión, una cuestión difícil, porque es difícil de resolver: es la percepción que tenemos de lo que yo llamo la Iglesia actual, es decir, de lo que tenemos ante nosotros, lo que llamamos Roma, lo que llamamos la Iglesia oficial, Roma, la jerarquía.

Hasta aquí, siguiendo a Monseñor Lefebvre, la posición de la Fraternidad ha sido el de describir un doble elemento. Frente a esta Roma que tenemos delante de nosotros, que llamamos Iglesia católica para simplificar, Monseñor Lefebvre, en su famosa Declaración de 1974 habla de la Roma Eterna y de una Roma modernista.

Enseguida aparecieron otras expresiones, pero al final se distingue siempre la misma cosa.

Por un lado hablamos de Iglesia católica, la verdadera, la Iglesia católica romana, la del Credo.

Por otro, la iglesia conciliar.

Por una parte, la Iglesia católica de la cual formamos parte y a la cual queremos pertenecer a cualquier precio.

Y por otro, la Roma modernista de la cual nos apartamos con horror: nosotros no tenemos nada que ver con ella y no queremos tener nada que ver con ella.

El problema viene de hacer el discernimiento entre las dos, en lo concreto. ¿Por qué? Porque, en lo concreto, es como si estas dos tuvieran el mismo objeto. Como si hubiera la verdadera Iglesia y una substitución de iglesia. Y es esta substitución de Iglesia que aparece más fuertemente, al punto que tenemos un problema para discernir dónde está la verdadera.

¿Dónde está la verdadera Iglesia? ¿Dónde está la Iglesia? Una cuestión que uno se plantea, con razón, cuando vemos lo que pasa.

Hay expresiones de Monseñor Lefebvre acerca de la Iglesia, llamémosla conciliar, muy fuertes y que no datan de los años posteriores a las Consagraciones, en 1989 o después.

(…)

Les doy estos textos para mostrarles la dificultad en la cual nos encontramos para discernir esta doble realidad.

Creo que todo el mundo está de acuerdo entre nosotros para aceptar que cuando se dice “iglesia conciliar” no hablamos solamente de una idea sino de una realidad.

El problema se sitúa al momento de que se trata de calificar la naturaleza de esta realidad.

Por lo tanto, respecto a la existencia de esta realidad, está bien. Pero en cuanto a la naturaleza de esta realidad, es más complicado.

Hemos aventurado ciertas imágenes. Les confieso que aquella que me gusta más, es la imagen del cáncer o del virus.

La ventaja de la imagen del virus es que tenemos un elemento exterior que entra en el cuerpo, que utiliza las funciones del organismo para producir otra cosa que lo que se debería encontrar en el cuerpo. Esto es lo que sucedió. Llamémosles enemigos incluso si ellos estaban dentro de la Iglesia, digamos asimismo que ciertos infiltrados, venidos del exterior, lograron apoderarse de un cierto número de organismos de la Iglesia para hacerlos producir, a través de lo que debería ser la vida normal de la Iglesia, elementos que no pertenecen a la Iglesia. Un poco como un tumor o esos virus que producen células que no son del cuerpo sino que son de fuera.

Cuando se tiene un tumor canceroso y este tumor está suficientemente aislado, se toma el bisturí, se saca y queda arreglado. Cuando el cáncer está generalizado, los médicos bajan los brazos, ellos ya no saben qué hacer.

Podríamos calificar la situación actual de cáncer generalizado. Una vez más, son imágenes para tratar de aproximar una realidad. ¿Cómo describir esta realidad? Sería como una especie de secuestro de la Iglesia, como una sustitución.

(…)

Yo no quiero extenderme más sobre esta cuestión sino detenerme más en la consecuencia. ¿Por qué? Porque creo que es allí que se funda un poco el estado actual de esta incomodidad que sentimos entre nosotros.

La consecuencia es: ¿Cuál va a ser nuestra relación con esta realidad que tenemos ante nosotros, con la Iglesia?

Es evidente que si vemos ante nosotros a la iglesia moderna, conciliar, ¿qué relación quieren tener?

Monseñor, en uno de sus textos dijo: nullam partem.

¿Qué quieren tener como relación con aquellos que son verdaderamente modernistas?

Las únicas relaciones que se pueden tener eventualmente, es la de tratar de convertirlos, incluso si sabemos que ellos no son los más fáciles de convertir.

Es muy simple: Si el cura del pueblo los invita a concelebrar, ¿qué relación se puede tener con él? Ustedes pueden tener una relación de ir a tomar un té con él eventualmente, pero no de participar en su ceremonia.

Por lo tanto, frente a la iglesia conciliar, las relaciones están reducidas casi a nada, solo a la condenación. Pero a eso no lo podemos llamar relación. La condenamos como peligrosa, cismática, herética.

Si, por el contrario, sostenemos que todavía está la verdadera Iglesia en alguna parte, evidentemente allí hay una relación.

El problema es: ¿Cuál es el terminus ad quem de nuestra relación? ¿Es una o la otra?

¡Eso cambia todo!

Y yo creo que ese es el fondo del problema: Con la iglesia modernista no tenemos nada que ver, mientras que con la Iglesia católica es normal mantener una relación.

***

Los textos del Obispo de Kent son estos:

Conferencia de Bogotá, sábado 12 de marzo de 2014:

Pregunta de una señora: Su Excelencia, con todo respeto y dentro de mi ignorancia. Considero que usted es un digno representante de la Iglesia Católica. No obstante, conozco obispos de la iglesia conciliar. Y, en realidad, yo, siendo nueva aquí, pero, gracias a que estuve dentro de la iglesia conciliar, me ha dado cuenta de muchas herejías. Ahora, yo no considero a un obispo de la iglesia conciliar, como un verdadero Obispo de la Iglesia Católica. ¿Cómo puede ser un papa de la iglesia conciliar al mismo tiempo Papa de la Iglesia Católica?

Respuesta de Mons. Williamson: Hay una manzana podrida. Usted, ¿puede tener en una mano una manzana podrida? ¿Sí o no?

Señora: Sí… Sí, la puedo tener; aunque la podría botar.

Mons. Williamson: Entonces, un Papa puede ser Papa de la Iglesia sana y de la iglesia mal sana en el mismo tiempo. Porque la iglesia conciliar no es otra que la podredumbre de la Iglesia Católica. Y así como yo puedo tener la manzana buena con la podredumbre en una mano, el Papa puede ser Papa de la podredumbre y de lo todavía es sano. No hay contradicción.

Comentario Eleison Nº 105, del 11 de julio de 2009:

La expresión “Iglesia Conciliar” da lugar a mucha confusión. Por ejemplo, ¿cómo puede la Iglesia Católica, la impecable Novia de Cristo (Efesios V, 27), verse teñida con la nueva religión, centrada en el hombre, del Concilio Vaticano II, es decir, el Conciliarismo? Sin embargo, Nuestro Señor fundó sólo una Iglesia, de modo que si la “Iglesia Conciliar” no es católica, ¿hay dos Iglesias, una Iglesia Conciliar y una Iglesia Católica? Imposible.

De hecho no hay dos Iglesias. Sólo hay una Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, y esa es la Iglesia Católica. Sin embargo, esta Iglesia Católica se encarna en seres humanos, que son necesariamente imperfectos. Nuestro Señor la instituyó no para salvar ángeles o animales, sino exclusivamente para nosotros, los pobres seres humanos, que por nosotros mismos sólo tendemos, a causa del pecado original, a caer más y más lejos del Cielo y de Dios.

Así, la Iglesia Católica siempre tiene dos aspectos: divina por su origen o principio (Jesucristo); y por su finalidad (llevar las almas al Cielo); y por otro lado es, en sí misma, necesariamente humana, por su involucrarse entre los seres humanos a los que viene a salvar. Por lo tanto, como debe haber seres humanos dentro de la Iglesia, también habrá siempre imperfecciones en el interior de la Iglesia, a veces muy visibles; pero estas imperfecciones seguirán siendo incapaces de manchar a la Esposa de Cristo, impecable en sí misma.

Ahora bien, el Conciliarismo, como nueva religión del Vaticano II, poniendo al hombre en el lugar de Dios, es error e imperfección puramente humana; de ninguna manera divina. Así pues, la expresión “Iglesia Conciliar”, refleja la Iglesia Católica en su aspecto puramente humano e imperfecto, la Iglesia como desfigurada por el hombre moderno, que organizó el Vaticano II para ponerse a sí mismo en el lugar de Dios. Sin embargo, la Iglesia permanece inmaculada bajo todas las desfiguraciones, como si se tratara de un martín pescador, que se precipita sobre un lago a recoger a un pez y vuela de nuevo al Cielo, sin hesitar, liberándose de toda el agua que lo impregnó momentáneamente.

¿Luego hay dos Iglesias? De ninguna manera. Sólo hay una inmaculada Esposa de Cristo. Entonces, ¿la expresión “Iglesia Conciliar” no tiene significado real? Por desgracia, esa locución nombra una muy concreta realidad. Designa a todos los miembros y estructuras de la Iglesia verdadera que están como atrapados en las estrategias de los sutiles errores del Concilio Vaticano II, y como tendiendo todo el tiempo a salir de la verdadera Iglesia por causa de esos errores. Esta es la “Iglesia Conciliar” de la cual Monseñor Lefebvre nunca se reconoció “excomulgado”, porque, como él decía, desde un principio jamás perteneció a ella.

Comentario Eleison Nº 281, del 1º de diciembre de 2012:

Hoy reina mucha confusión acerca de la identidad de la verdadera Iglesia de Nuestro Señor aquí en la tierra, y acerca de los diversos nombres que se le aplican. Claro, la gran parte de la confusión actual proviene del mayor problema de la Iglesia de hoy, que es el diabólico Concilio Vaticano Segundo (1962-1965). Tratemos de desenredar algo de esta confusión.

“Iglesia” proviene del griego Ekklesia y del latín Ecclesia, “asamblea”. “Nuestro Señor reunió alrededor de Él una sociedad de hombres que Le reconocían por Su Maestro: he aquí lo que El llamó Su Iglesia” (Bossuet).

“Iglesia Católica” significa para muchos un edificio, pero principalmente el grupo de personas que comparten en el mundo entero (katholos en griego significa “universal”) una misma Fe, un mismo conjunto de Sacramentos y una misma Jerarquía, los tres elementos habiendo sido establecidos por el Dios Encarnado, Nuestro Señor Jesucristo, durante su vida en la tierra hace 2000 años. Pero, a partir de este grupo inicial de creyentes tal como lo instituyó Nuestro Señor, de cuando en cuando otros grupos se han separado sin dejar por ello de pretender que ellos eran la verdadera Iglesia de Cristo. Entonces, ¿cómo voy a saber yo cuál es Su verdadera Iglesia?

“Iglesia de Cristo” es la que posee las cuatro Notas exclusivas que permiten reconocerla. 1 Una – por encima de todo por la unicidad de la Fe con la cual Nuestro Señor quiso unificar a Su Iglesia y no fundar otras iglesias (cf.Jn.XVII,21-23: “A fin de que todos sean uno”). 2 Santa – Nuestro Señor fundó su Iglesia para conducir a los hombres al Dios Santísimo y a Su Santo Cielo (cf. Mt.V, 48: “Sed vosotros perfectos”).

Católica – Nuestro Señor fundó su Iglesia para todos los hombres de todos los territorios y de todas las épocas (cf. Mt.XXVIII, 19: “Id pues y enseñad a todos los pueblos”). 4 Apostólica – Nuestro Señor fundó su Iglesia como una monarquía, para ser gobernada por el Apóstol San Pedro y sus sucesores (cf. Mt.XVI, 18: “Tu eres Pedro y sobre esta piedra [petra en griego] edificaré mi Iglesia”).

Donde estén estas cuatro Notas, ahí está la verdadera Iglesia de Cristo. Donde falten, no se trata de la Iglesia de Cristo.

“Iglesia Conciliar” significa la Iglesia Católica centrada en Dios tal como cae y sigue cayendo desde hace 50 años bajo la desviación del Concilio Vaticano Segundo, centrado en el hombre.

El Conciliarismo (como se puede llamar el error destilado del Vaticano II) tiene con la verdadera Iglesia de Cristo la misma relación que la podredumbre que afecta a una manzana podrida tiene con la manzana misma que está pudriendo.

Tal como la podredumbre ocupa la manzana, depende de la manzana, no puede existir sin la manzana, y es, sin embargo, totalmente diferente de la manzana (como lo incomible es diferente de lo comible), así el Conciliarismo centrado en el hombre ocupa de tal manera la Iglesia de Cristo que muy poco de la Iglesia queda sin estar más o menos podrido; sin embargo el Conciliarismo es tan diferente del Catolicismo que uno puede decir verdaderamente que la Iglesia Conciliar ya no es más la Iglesia Católica. Pero la Iglesia Católica es visible. ¿No es la Iglesia Conciliar también visible?

“Iglesia visible” (o “concreta”) significa todos los edificios, jerarcas y fieles de la Iglesia que podemos ver con nuestros ojos. Pero decir que la Iglesia Católica es visible, luego que la Iglesia visible es la Iglesia católica, es tan “infantil” (palabra de Mons. Lefebvre para este error) como decir que todos los leones son animales, luego todos los animales son leones. La única parte de la Iglesia visible que es católica es la que es una, santa, universal y apostólica. Lo demás son variedades de podredumbre visible.

“Iglesia oficial” significa la Iglesia en cuanto está conducida por, y siguiendo a, sus jerarcas visibles. Debido a que éstos son hoy mayormente Conciliares, la “Iglesia oficial” es ampliamente Conciliar y no católica, según su conformidad o no con las cuatro Notas.

Similarmente, la “Iglesia actual” significa la Iglesia oficial de hoy en cuanto a que está opuesta al pequeño rebaño “Tradicionalista”. Sin embargo, que nadie vaya a decir que no queda nada de las Notas “una, santa, universal o apostólica” permaneciendo en la Iglesia “actual”, ni tampoco que todo o todos en el pequeño rebaño “Tradicionalista” evidencien las cuatro Notas. Trigo y cizaña crecen siempre mezclados en la Iglesia de Cristo (cf. Mt.XIII, 24-30).

Comentario Eleison Nº 354, del 26 de abril de 2014:

Así, donde Monseñor Lefebvre vio claramente que la Iglesia Conciliar, perdiendo todos los cuatro caracteres de la Iglesia Católica (una, santa, católica y apostólica), no era la Iglesia Católica, Monseñor Fellay (Superior General desde 1994) y el Padre Nicholas Pfluger (Primer Asistente desde 2006) insisten hoy en día en que solamente puede haber una Iglesia, y así la Iglesia Conciliar es la Iglesia Católica.

 

A pesar del último texto, en que Monseñor Williamson parece tomar distancia de Monseñor Fellay, todos los otros textos y la actitud de ambos Obispos muestran a las claras la concordancia entre ellos en cuanto al concepto de Iglesia, a sus relaciones pasadas con la iglesia conciliar y al siniestro futuro que se sigue como consecuencia de todo esto.

***

APORTES AL COMENTARIO DE MONSEÑOR RICHARD WILLIAMSON

https://radiocristiandad.wordpress.com/2009/07/14/pensamientos-sobre-la-iglesia-conciliar-y-mons-williamson/

A propósito del Comentario Eleison 105 me quede pensando sobre el tema de la IGLESIA CONCILIAR. Fue entonces cuando decidí recurrir al Archivo de Radio Cristiandad a buscar algunos datos cruzados.

Monseñor Richard Williamson pregunta: La expresión “Iglesia Conciliar”, ¿tiene significado real?

Y responde: Por desgracia, esa locución nombra una muy concreta realidad. Designa a todos los miembros y estructuras de la Iglesia verdadera que están como atrapados en las estrategias de los sutiles errores del Concilio Vaticano II, y como tendiendo todo el tiempo a salir de la verdadera Iglesia por causa de esos errores.

Ante todo, recordemos que la expresión Iglesia conciliar ve la luz en la Carta de Monseñor Benelli a Monseñor Lefebvre, el 25 de junio de 1976:

“El santo Padre me encarga hoy mismo que confirme la medida que se le intimó en su nombre, de mandato speciali: usted debe abstenerse actualmente de conferir toda ordenación. No tome como pretexto el desasosiego de los seminaristas: es precisamente la ocasión para ellos de explicarles, así como a sus familias, que no puede ordenarlos para el servicio de la Iglesia contra la voluntad del Pastor supremo de la Iglesia. No hay nada de desesperante en su caso: si tienen buena voluntad y se preparan seriamente para un Ministerio sacerdotal en la fidelidad verdadera a la Iglesia conciliar, nos encargaremos de encontrar a continuación la mejor solución para ellos; pero que comiencen en primer lugar, ellos también, por este acto de obediencia a la Iglesia.”

Agreguemos que, en diversas oportunidades, Monseñor Lefebvre hizo referencia a esta innovación:

En el sermón del 29 de junio de 1976, la alusión fue indirecta: “He aquí lo que me dijeron los enviados oficiales del Vaticano. Nosotros no somos de esta religión. Pertenecemos a la religión católica, no somos de esta religión universal, como la llaman hoy. Ya no es la religión católica. No pertenecemos es esta religión liberal, modernista, que tiene su culto, sus sacerdotes, su fe, sus catecismos, su biblia, su biblia ecuménica. No los aceptamos”.

En la “Nota preliminar” del 12 de julio de 1976 fue directo: “De este modo, parece imposible abordar el problema de fondo, que es el acuerdo de la Iglesia conciliar, como la llama Monseñor Benelli en su última carta, y la Iglesia Católica. Que no se equivoquen, no se trata de un desacuerdo entre Monseñor Lefebvre y el Papa Pablo VI. Se trata de la incompatibilidad radical entre la Iglesia Católica y la Iglesia conciliar, representando la misa de Pablo VI el símbolo y el programa de la Iglesia conciliar”.

Y en las Reflexiones sobre la suspensión a divinis, del 29 de julio de 1976, fue contundente: “¡Qué de más claro! En adelante es a la Iglesia conciliar que es necesario obedecer y ser fiel, y no a la Iglesia Católica. Es todo nuestro problema precisamente. Somos “suspendidos a divinis” por la Iglesia concilia y para la Iglesia conciliar, de la cual no queremos formar parte. Esta Iglesia conciliar es una Iglesia cismática, porque rompe con la Iglesia Católica de siempre. Tiene sus nuevos dogmas, su nuevo sacerdocio, sus nuevas instituciones, su nuevo culto, ya condenados por la Iglesia en muchos documentos oficiales y definitivos (…) Por eso los fundadores de la Iglesia conciliar hacen tanto hincapié en la obediencia a la Iglesia de hoy, haciendo abstracción de la Iglesia de ayer, como si ésta no existiese ya (…) Esta Iglesia conciliar es cismática porque tomó como base de su actualización los principios opuestos a los de la Iglesia Católica (…) La Iglesia que afirma semejantes errores es a la vez cismática y herética. Esta Iglesia conciliar no es, pues, católica. En la medida en que el papa, los obispos, sacerdotes o fieles adhieren a esta nueva Iglesia, se separan de la Iglesia Católica. La Iglesia de hoy sólo es la verdadera Iglesia en la medida en que sigue y hace cuerpo con la Iglesia de ayer y de siempre. La norma de la fe católica es la Tradición (…) El pedido de Monseñor Benelli es, pues, luminoso: sumisión a la Iglesia conciliar, a la Iglesia de Vaticano II, a la Iglesia cismática. Nosotros proseguimos en la Iglesia Católica”.

Si pasamos al año 1988, observamos la continuidad de pensamiento. En la carta al cardenal Ratzinger, del 24 de mayo, escribió: “Eminencia, me parece necesario precisarle lo que le escribía el 6 de mayo. Reflexionando, nos resulta claro que el objetivo de los coloquios y de la reconciliación es integrarnos en la Iglesia Conciliar, la única Iglesia a la cual hacía usted alusión en las conversaciones”.

Y en la Conferencia de Prensa, del 15 de junio de 1988, puntualizó: “El Cardenal Ratzinger lo repitió varias veces: “Monseñor sólo hay una Iglesia, no puede haber una Iglesia paralela”. Le dije: “Eminencia, no somos nosotros quienes hacemos una Iglesia paralela, puesto que seguimos la Iglesia de siempre; son ustedes quienes hicieron la Iglesia paralela habiendo inventado la Iglesia del Concilio, la que el cardenal Benelli llamó la Iglesia conciliar; son ustedes quienes inventaron una iglesia nueva, quienes se hicieron nuevos catecismos, nuevos sacramentos, una nueva misa, nueva liturgia, esto no viene de nosotros. Nosotros, seguimos lo que se hizo antes. No somos nosotros quienes hacemos una nueva iglesia”.

Por eso, todos los Superiores de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, siguiendo al Fundador y de manera unánime, escribieron al Cardenal Gantin: “Nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad”.

Tenemos, pues, bien definida la Iglesia conciliar neomodernista.

Volvamos a la respuesta de Monseñor Richard Williamson: “Por desgracia, esa locución nombra una muy concreta realidad. Designa a todos los miembros y estructuras de la Iglesia verdadera que están como atrapados en las estrategias de los sutiles errores del Concilio Vaticano II, y como tendiendo todo el tiempo a salir de la verdadera Iglesia por causa de esos errores”.

Podemos preguntar ahora: los miembros de la Iglesia conciliar, enquistados en la Iglesia verdadera, ¿terminarán por salir de Ella para constituir su “iglesia” separada, como lo hicieron los “cismáticos griegos”, los “reformadores luteranos”, los “viejos católicos” y los “galicanos”?

¡Qué fácil sería todo, entonces!…

Pero San Pío X nos responde, en su Encíclica Pascendi:

“Pero es preciso reconocer que en estos últimos tiempos ha crecido, en modo extraño, el número de los enemigos de la cruz de Cristo, los cuales, con artes enteramente nuevas y llenas de perfidia, se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Iglesia, y hasta por destruir totalmente, si les fuera posible, el reino de Jesucristo.

Guardar silencio no es ya decoroso, si no queremos aparecer infieles al más sacrosanto de nuestros deberes, y si la bondad de que hasta aquí hemos hecho uso, con esperanza de enmienda, no ha de ser censurada ya como un olvido de nuestro ministerio.

Lo que sobre todo exige de Nos que rompamos sin dilación el silencio es que hoy no es menester ya ir a buscar los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados.

Hablamos, Venerables Hermanos, de un gran número de católicos seglares y, lo que es aún más deplorable, hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia, faltos en absoluto de conocimientos serios en filosofía y teología, e impregnados, por lo contrario, hasta la médula de los huesos, con venenosos errores bebidos en los escritos de los adversarios del catolicismo, se presentan, con desprecio de toda modestia, como restauradores de la Iglesia, y en apretada falange asaltan con audacia todo cuanto hay de más sagrado en la obra de Jesucristo, sin respetar ni aun la propia persona del divino Redentor, que con sacrílega temeridad rebajan a la categoría de puro y simple hombre.

Tales hombres se extrañan de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Pero no se extrañará de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar. Son seguramente enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero quien dijere que ésta no los ha tenido peores.

Porque, en efecto, como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia.

Añádase que han aplicado la segur no a las ramas, ni tampoco a débiles renuevos, sino a la raíz misma; esto es, a la fe y a sus fibras más profundas. Mas una vez herida esa raíz de vida inmortal, se empeñan en que circule el virus por todo el árbol, y en tales proporciones que no hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper.

Y mientras persiguen por mil caminos su nefasto designio, su táctica es la más insidiosa y pérfida. Amalgamando en sus personas al racionalista y al católico, lo hacen con habilidad tan refinada, que fácilmente sorprenden a los incautos”.

Fabián Vázquez

Radio Cristiandad

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OTRA GRAN WILLY:

WILLIAMSON vs. WILLIAMSON

OSKO https://radiocristiandad.wordpress.com/2014/04/29/osko-williamson-vs-williamson/

“Y ahora…, ¿por qué?”

Manías que le dicen. Pero resulta que los Comentarios de los comentarios de los comentarios son producto de una manía que no es nuestra. Es la manía sempiterna del Obispo Williamson, de poner la luz de giro de la derecha y luego girar hacia la izquierda. También tiene otra manía…, la de la tardanza. Actuar por reacción, como un eco, siempre después…

“¿Después de que?”

Después de que “el otro” habló previamente.

“¿Cuál otro?”

Ya te explico…, pajarito…

El año pasado, Mons. Fellay salió a hablar bastante duro de Bergoglio, y al poquito tiempo Mons. Williamson hizo lo mismo.

Ahora, Mons. Fellay salió a manifestarse de modo bastante más claro que lo que acostumbra (aunque insuficiente, como siempre) contra la Iglesia Conciliar en general y previo a las “canonizaciones” de este último domingo, y entonces, en seguida, Mons. Williamson arranca con este ELEISON 354 donde dice (mal e insuficientemente, como si caminara sobre un colchón de huevos que intenta no aplastar) algunas cositas (más bien las desliza), admitiendo algo de lo que nosotros (entre otros) venimos diciendo desde mucho tiempo atrás…; pero lo hace con ese particular modo que tiene, que solamente se puede atribuir a no arriesgarse jamás.

Al menos debería reconocer que hay otros que dicen las cosas mejor y mucho antes (¡AÑOS ANTES!) que él mismo.

No lo reconozca, Monseñor, pero, al menos, dígalo completo; ya sabemos cómo es usted, y el rol que usted cumple. Usted comprende perfectamente de qué estamos hablando pero, “se hace el oso” (por no decir otra cosa…) Se hace EL GIL.

Debería botar, de una buena vez, la “manzana podrida” que lleva en sus manos, y que tiene más gusanos que personas hubo el domingo pasado en la Plaza de San Pedro…

Vayamos al gusano, perdón al grano. En el ELEISON 354 hay dos fragmentos que dicen así:

Así, donde Monseñor Lefebvre vio claramente que la Iglesia Conciliar, perdiendo todos los cuatro caracteres de la Iglesia Católica (una, santa, católica y apostólica), no era la Iglesia Católica, Monseñor Fellay (Superior General desde 1994) y el Padre Nicholas Pfluger (Primer Asistente desde 2006) insisten hoy en día en que solamente puede haber una Iglesia, y así la Iglesia Conciliar es la Iglesia Católica. Naturalmente, entonces, donde Monseñor Lefebvre mantuvo a la FSPX a distancia segura de la Iglesia Conciliar, Monseñor Fellay y el Padre Pfluger quieren abolir esa distancia y traer a la FSPX al regazo de esa Iglesia que es Conciliar. Y ni Monseñor Fellay ni el Padre Pfluger se sentirán Católicos hasta que hayan logrado ese fin.

Quien lo ha visto (o leído) y quien lo ve (o lee), Monseñor…

Está bien que tan sólo repite lo que afirmaba (con mucha mayor claridad y “pantalones”) Mons. Lefebvre hace muchos años; pero bueno, al menos lo repite.

Sin embargo, es importante revisar cuestiones anteriores; porque Mons. Williamson NUNCA ES CLARO, y no es confiable; por eso es que miramos lo que dice hoy, y lo que dijo ayer, y comparamos.

En DICIEMBRE DE 2012 el obispo Inglés había publicado en su ELEISON Nº 281 un escrito donde hacía una análisis y distingos de los siguientes conceptos: IGLESIA – IGLESIA CATÓLICA – IGLESIA DE CRISTO – IGLESIA CONCILIAR – IGLESIA VISIBLE – IGLESIA OFICIAL -IGLESIA ACTUAL.

Procuraba alcanzar un cierto entendimiento de cada uno de esos conceptos y, también, esclarecer respecto de cuál sería, según su modo de verlo, la manera de comprender correctamente esas diferencias, distinguiendo lo que cada uno de esos conceptos representa.

Pero antes, en el ELEISON Nº 105, del 11 de julio de 2009, también se había referido a esta cuestión.

Una de tres:

  1. a) Esta cuestión no lo deja dormir tranquilo…,
  2. b) Como no le encuentra la vuelta al asunto, vuelve cada tanto sobre el mismo tocándolo desde distintos ángulos para ver si alguna vez acierta…,
  3. c) Se viene haciendo “el gil” desde hace mucho.

Porque el curso que sigue Mons. Williamson es de lo más errático.

Téngase en cuenta que su posición va MUTANDO, pero él no dice nada al respecto.

Hoy por hoy, en este último ELEISON, Mons. WILLIAMSON afirma algunas cosas que van en contra del Mons. WILLIAMSON de ayer.

Por ejemplo en el año 2009, ELEISON Nº 105, decía:

Ahora bien, el Conciliarismo, como nueva religión del Vaticano II, poniendo al hombre en el lugar de Dios, es error e imperfección puramente humana; de ninguna manera divina. Así pues, la expresión “Iglesia Conciliar”, refleja la Iglesia Católica en su aspecto puramente humano e imperfecto, la Iglesia como desfigurada por el hombre moderno, que organizó el Vaticano II para ponerse a sí mismo en el lugar de Dios. Sin embargo, la Iglesia permanece inmaculada bajo todas las desfiguraciones, como si se tratara de un martín pescador, que se precipita sobre un lago a recoger a un pez y vuela de nuevo al Cielo, sin hesitar, liberándose de toda el agua que lo impregnó momentáneamente.

¿Luego hay dos Iglesias? De ninguna manera.

Sólo hay una inmaculada Esposa de Cristo. Entonces, ¿la expresión “Iglesia Conciliar” no tiene significado real? Por desgracia, esa locución nombra una muy concreta realidad. Designa a todos los miembros y estructuras de la Iglesia verdadera que están como atrapados en las estrategias de los sutiles errores del Concilio Vaticano II, y como tendiendo todo el tiempo a salir de la verdadera Iglesia por causa de esos errores. Esta es la “Iglesia Conciliar” de la cual Monseñor Lefebvre nunca se reconoció “excomulgado”, porque, como él decía, desde un principio jamás perteneció a ella.

Las partes destacadas en negrita muestran que (más allá de la bonita historia del “martín pescador” con que pretende adornar el asunto) Mons. Williamson decía, en aquel entonces, que NO HAY DOS IGLESIAS, SINO UNA SOLA.

La parte que más nos ha gustado es aquella en la que sugiere que los cardenales, obispos, etc., “están como atrapados en las estrategias de los sutiles errores del Concilio Vaticano II”… ¡Gran revelación, Willy! Habría que organizar un Operativo Comando para liberar a todos esos pobres “hombres de Dios”.

Acabado el vuelo y las zambullidas del “martín pescador”, hubo de recurrir el obispo a otro “invento”…, pasó por la frutería y se trajo una manzana con la que acometió desde aquel momento la difícil tarea de demostrar sus teorías…

Y fue así que en el ELEISON Nª 281 del 1ro de DICIEMBRE de 2012, nos explicaba aquello de la manzana podrida (que retomaría en marzo de 2014, en Bogotá):

El Conciliarismo (como se puede llamar el error destilado del Vaticano II) tiene con la verdadera Iglesia de Cristo la misma relación que la podredumbre que afecta a una manzana podrida tiene con la manzana misma que está pudriendo. Tal como la podredumbre ocupa la manzana, depende de la manzana, no puede existir sin la manzana, y es, sin embargo, totalmente diferente de la manzana (como lo incomible es diferente de lo comible), así el Conciliarismo centrado en el hombre ocupa de tal manera la Iglesia de Cristo que muy poco de la Iglesia queda sin estar más o menos podrido; sin embargo el Conciliarismo es tan diferente del Catolicismo que uno puede decir verdaderamente que la Iglesia Conciliar ya no es más la Iglesia Católica. Pero la Iglesia Católica es visible. ¿No es la Iglesia Conciliar también visible?

“Iglesia visible” (o “concreta”) significa todos los edificios, jerarcas y fieles de la Iglesia que podemos ver con nuestros ojos. Pero decir que la Iglesia Católica es visible, luego que la Iglesia visible es la Iglesia católica, es tan “infantil” (palabra de Mons. Lefebvre para este error) como decir que todos los leones son animales, luego todos los animales son leones. La única parte de la Iglesia visible que es católica es la que es una, santa, universal y apostólica. Lo demás son variedades de podredumbre visible.

“Iglesia oficial” significa la Iglesia en cuanto está conducida por, y siguiendo a, sus jerarcas visibles. Debido a que éstos son hoy mayormente Conciliares, la “Iglesia oficial” es ampliamente Conciliar y no católica, según su conformidad o no con las cuatro Notas. Similarmente, la “Iglesia actual” significa la Iglesia oficial de hoy en cuanto a que está opuesta al pequeño rebaño “Tradicionalista”. Sin embargo, que nadie vaya a decir que no queda nada de las Notas “una, santa, universal o apostólica” permaneciendo en la Iglesia “actual”, ni tampoco que todo o todos en el pequeño rebaño “Tradicionalista” evidencien las cuatro Notas. Trigo y cizaña crecen siempre mezclados en la Iglesia de Cristo (cf. Mt.XIII, 24-30).

“Nos explicaba” es una manera de decir, porque nuevamente hace una FINTA, un amague y, cuando parece que dice una cosa, termina cerrando con otra distinta. Así es Mons. Williamson. Basta con observar atentamente los párrafos destacados.

Pero debemos reconocer el esfuerzo que está haciendo.

Por empezar ese por el cual, siempre que indica el giro a la derecha, termina luego girando a la izquierda. No es fácil acertar siempre.

Por otra parte, tampoco es sencillo estar atento todo el tiempo para salir oportunamente, después de que Mons. Fellay se manifiesta de alguna forma, digamos, más vehemente a lo acostumbrado.

Pero el “summun” de habilidad es MUTAR con elegancia y discreción… Tanta discreción que “LA FLÁCCIDA RESISTENCIA” ni siquiera lo nota…, ¿o tampoco quiere esto? Recordemos que han cambiado el nombre, y ahora se llaman Nolumus.

Los de No Queremos, al menos, nada dicen. Ellos que le reclamaban tanto a Mons Fellay porque este nada decía de Bergoglio, hasta que un día, el año pasado, salió y habló (mal, regular, como sea, pero habló), mientras tanto no le exigían lo mismo a Mons Williamson.

Lo mismo acaba de ocurrir ahora

Porque es ahora, unos diez o quince días después que lo hiciera el Obispo suizo, que se manifiesta el Obispo inglés:

Así, donde Monseñor Lefebvre vio claramente que la Iglesia Conciliar, perdiendo todos los cuatro caracteres de la Iglesia Católica (una, santa, católica y apostólica), no era la Iglesia Católica, Monseñor Fellay (Superior General desde 1994) y el Padre Nicholas Pfluger (Primer Asistente desde 2006) insisten hoy en día en que solamente puede haber una Iglesia, y así la Iglesia Conciliar es la Iglesia Católica. Naturalmente, entonces, donde Monseñor Lefebvre mantuvo a la FSPX a distancia segura de la Iglesia Conciliar, Monseñor Fellay y el Padre Pfluger quieren abolir esa distancia y traer a la FSPX al regazo de esa Iglesia que es Conciliar. Y ni Monseñor Fellay ni el Padre Pfluger se sentirán Católicos hasta que hayan logrado ese fin.

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Tratemos de pasar en limpio todo esto para ver si podemos entender.

Según Mons. Williamson, la Iglesia, que es la Iglesia Católica, que también es la Iglesia de Cristo, es UNA SOLA.

Pero…, existe la Iglesia Conciliar, que ES la IGLESIA ACTUAL, y que NO ES la Iglesia Católica…

Recordemos que Mons. Williamson, en Diciembre de 2012, en el ELEISON 281, (sí; el mismo Eleison en el cual trajo por vez primera el cuento de la “manzana podrida”), enseñaba otra cosa: “Sin embargo, que nadie vaya a decir que no queda nada de las Notas “una, santa, universal o apostólica” permaneciendo en la Iglesia “actual”.

Es una obviedad que, si en la IGLESIA ACTUAL queda ALGO de esas notas (y debe quedar algo según Mons. Williamson, porque él decía que no se puede decir que no queda nada) entonces esa Iglesia Actual, que es la Iglesia Oficial, que es la Iglesia Conciliar… TAMBIÉN SERÍA LA IGLESIA DE CRISTO Y POR LO TANTO SERÍA LA IGLESIA CATÓLICA.

Al llegar aquí, los lectores podrían preguntarse… Pero entonces, la Iglesia Conciliar, que también es la Oficial y es la Iglesia Actual… ¿ES o NO ES la Iglesia Católica?

Si no nos queda más remedio que contestar, diremos que según Mons. Williamson ES, pero NO ES.

En definitiva, esto suena bastante parecido a lo que dicen Mons. Fellay y el Padre Pfluger, al menos en orden a los fines prácticos… Como en política, ¿no?

Entonces, ¿por qué se enoja tanto Mons. Williamson con ellos?

Bueno…, es porque Mons. Fellay y el Padre Pfluger, son parte de la cúpula dirigente de la Neo-FSSPX y allí es donde estaría Mons. Williamson, si no lo hubiesen expulsado. Ni loco se iba de allí…

Pero también se enoja porque antes existía tan solo la FSSPX, pero después apareció la NEO-FSSPX, que es la Fraternidad ACTUAL, que es la OFICIAL, que es la…, íbamos a decir “CONCILIAR”…

Esperemos el próximo ELEISON 355 en el cual, quizás, Mons. Williamson nos explique cómo termina esto, que más parece una comedia de enredos…

La cuestión queda abierta; conociendo a Mons. Williamson, el final es absolutamente imprevisible, salvo… que nos quiera venir de nuevo con el cuento de la “manzana podrida”, en ese caso ya no nos quedaría más remedio que “botar a la manzana”… y también, definitivamente, a Mons. Williamson.