En relación con el sermón del Padre Méramo del domingo 12 de julio
Dios os puso en dignidad para que sirvieseis tanto mejor a la Iglesia cuanto más alto fuera vuestro estado. Si le defraudáis en lo que espera de vosotros, poderoso es para derribar de sus sillas a los poderosos; y Él os echará de la alteza en que os puso, puesto que no supisteis responder según las obligaciones que ésta lleva consigo.
¡Que de malaventuras están desolando actualmente (a la gran obra de la tradición) a la Iglesia de Cristo en la Diócesis de Metz! Sin duda, aunque nos horrorizan más a nosotros porque las vemos más de cerca, no habrán dejado de llegar a vuestros oídos, produciéndoos espanto.
El lobo carnicero ronda cada día, y unas veces con acechanzas y otras con asaltos a la descubierta y descaradamente, las ovejas que Cristo ganó con su sangre. Y este estado de cosas sabéis bien que no es de ayer ni de anteayer, sino que desde la fiera empezó a crecer, desde que al lobezno le comenzaron a salir los dientes, no ha pasado día que no se haya visto cercada de acechanzas la grey del Señor, y en tanto, según mi deber, no hago otra cosa sino tocar a rebato y clamar: ¡al lobo! Hostigando contra él a los canes y a los pastores.
Cuál sea vuestra obligación, y cómo debáis cumplirla, allá vosotros lo veréis. No es de mi oficio dar lecciones a los que saben más que yo.
(Obras completas de San Bernardo, vol. V. pág. 477)


