HEREJÍA LATENTE
Hacia el final de su Comentario Eleison 414, el Obispo que no se retracta dice:
… un tal parecido milagro será forjado por Nuestra Señora para limpiar Oriente de sus errores y Occidente de su corrupción, de manera que la Iglesia pueda respirar de nuevo con ambos pulmones…
Detrás de esta frase se oculta una herejía: la que ataca la indefectibilidad de la Iglesia.
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Nuestro Señor Jesucristo instituyó su Iglesia indefectible; lo cual viene de in-defectus, es decir, sin disminución, sin debilitamiento.
Y esto, tanto en cuanto a la existencia (perdurabilidad) como en cuanto a la esencia (integridad).
La indefectibilidad de la Iglesia consiste en que sus elementos esenciales deben durar hasta el fin del mundo.
La indefectibilidad es una de las prerrogativas de la Iglesia de Cristo por la cual dura a través de los tiempos, material y formalmente, de hecho y de derecho.
Indefectibilidad material: el hecho de que un grupo subsista durante un cierto período.
Indefectibilidad formal: se refiere a la continuidad y subsistencia de los principios formales y generales. Los movimientos que desde el interior de la Iglesia intentan cambiar la estructura de la misma, atentan contra esta indefectibilidad: modernismo, progresismo, evolucionismo, iluministas, carismáticos.
Indefectibilidad de hecho: la comprobación de que en tal período un grupo perduraba como tal.
Indefectibilidad de derecho: es la perdurabilidad y la integridad fundada sobre causas y principios ciertos.
La Iglesia durará tal como Jesucristo la concibió, sin cambios esenciales en su doctrina, en su culto y en su constitución.
Si se quiere seguir la imagen del Obispo que no se retracta, la Santa Iglesia Católica siempre tendrá dos pulmones y siempre respirará bien con ambos…
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El Obispo de Kent ya nos tiene acostumbrados a frases semejantes, las cuales contienen en germen dicha herejía:
Conferencia de Bogotá, sábado 12 de marzo de 2014:
Entonces, un Papa puede ser Papa de la Iglesia sana y de la iglesia mal sana en el mismo tiempo. Porque la iglesia conciliar no es otra que la podredumbre de la Iglesia Católica.
Comentario Eleison Nº 105:
¿Luego hay dos Iglesias? De ninguna manera. Sólo hay una inmaculada Esposa de Cristo. Entonces, ¿la expresión “Iglesia Conciliar” no tiene significado real? Por desgracia, esa locución nombra una muy concreta realidad. Designa a todos los miembros y estructuras de la Iglesia verdadera que están como atrapados en las estrategias de los sutiles errores del Concilio Vaticano II, y como tendiendo todo el tiempo a salir de la verdadera Iglesia por causa de esos errores.
Comentario Eleison Nº 281:
“Iglesia Conciliar” significa la Iglesia Católica centrada en Dios tal como cae y sigue cayendo desde hace 50 años bajo la desviación del Concilio Vaticano Segundo, centrado en el hombre. El Conciliarismo (como se puede llamar el error destilado del Vaticano II) tiene con la verdadera Iglesia de Cristo la misma relación que la podredumbre que afecta a una manzana podrida tiene con la manzana misma que está pudriendo.
“Iglesia oficial” significa la Iglesia en cuanto está conducida por, y siguiendo a, sus jerarcas visibles. Debido a que éstos son hoy mayormente Conciliares, la “Iglesia oficial” es ampliamente Conciliar y no católica, según su conformidad o no con las cuatro Notas. Similarmente, la “Iglesia actual” significa la Iglesia oficial de hoy en cuanto a que está opuesta al pequeño rebaño “Tradicionalista.” Sin embargo, que nadie vaya a decir que no queda nada de las Notas “una, santa, universal o apostólica” permaneciendo en la Iglesia “actual”.
Comentario Eleison 344:
En el Vaticano II, por ejemplo, el error de la Iglesia llegó bien lejos, sin que Dios, sin embargo, permitiera a Su Iglesia ser totalmente defectible en lo que hace a su presentación a los hombres de la Verdad inerrante proviniendo de Su propia infalibilidad.
Comentario Eleison 388:
En otras palabras, hubo un tiempo cuando Dios elevó Su Iglesia Católica a grandes alturas. Pero hoy en día se está haciendo el hazmerreír del mundo, al punto que uno puede casi estar avergonzado de ser un Católico.
Entrevista de diciembre de 2014:
Ahora estamos con la soga al cuello y no podemos escapar, necesitaríamos un verdadero milagro para escapar. Este milagro sería la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María. Si los hombres de Iglesia lo hicieran, en lugar de ir deslizándonos hacia abajo empezaríamos a remontar. (…) Putin está liderando y haciendo todo lo que puede para promover un renacimiento religioso en Rusia. Ha reconstruido miles de iglesias y eso significa que si se hace la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, fácilmente se realizará la conversión de Rusia a la religión católica, y Rusia renovará la Iglesia. Rusia lideraría la renovación de la Iglesia porque no seguiría los pasos de la decadente Iglesia Latina. Para nada. Parece haber ahora una verdadera renovación de la religión en Rusia. Si esta renovación se vuelve Católica, entonces Rusia creará un nuevo Catolicismo, tanto nuevo como antiguo, pero definitivamente nuevo.
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Otro era el pensamiento de Monseñor Lefebvre:
Declaración del 21 de noviembre de 1974:
Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias al mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad.
Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de este salieron.
Sermón de Monseñor Lefebvre, del 29 de junio de 1976:
No pertenecemos es esta religión liberal, modernista, que tiene su culto, sus sacerdotes, su fe, sus catecismos, su biblia, su biblia ecuménica. No los aceptamos.
Nota preliminar de Monseñor Lefebvre, del 12 de julio de 1976:
Que no se equivoquen, no se trata de un desacuerdo entre Monseñor Lefebvre y el Papa Pablo VI. Se trata de la incompatibilidad radical entre la Iglesia Católica y la Iglesia conciliar, representando la misa de Pablo VI el símbolo y el programa de la Iglesia conciliar.
Reflexiones de Monseñor Lefebvre sobre la suspensión a divinis, del 29 de julio de 1976:
¡Qué más claro! En adelante es a la Iglesia conciliar que es necesario obedecer y ser fiel, y no a la Iglesia Católica. Es todo nuestro problema precisamente. Somos “suspendidos a divinis” por la Iglesia conciliar y para la Iglesia conciliar, de la cual no queremos formar parte. Esta Iglesia conciliar es una Iglesia cismática, porque rompe con la Iglesia Católica de siempre. Tiene sus nuevos dogmas, su nuevo sacerdocio, sus nuevas instituciones, su nuevo culto, ya condenados por la Iglesia en muchos documentos oficiales y definitivos (…) Esta Iglesia conciliar es cismática porque tomó como base de su actualización los principios opuestos a los de la Iglesia Católica (…) La Iglesia que afirma semejantes errores es a la vez cismática y herética. Esta Iglesia conciliar no es, pues, católica. En la medida en que el papa, los obispos, sacerdotes o fieles adhieren a esta nueva Iglesia, se separan de la Iglesia Católica.
Declaración de Monseñor Lefebvre, del 4 de agosto de 1976:
Este concilio representa, tanto a los ojos de las autoridades romanas como a los nuestros, una nueva iglesia, que ellos llaman, además de la Iglesia conciliar.
(…) Todos los que cooperan en la ejecución de este trastorno, aceptando y adhiriendo a esta nueva Iglesia conciliar, como la llama Monseñor Benelli en su carta del 25 de junio, entran en el cisma.
Sermón de Monseñor Lefebvre. Lille, 29 de agosto de 1976:
La unión deseada por los católicos liberales entre la Iglesia y la Revolución es una unión adúltera, adúltera. De esta unión adúltera sólo pueden venir bastardos. ¿Y quiénes son estos hijos bastardos? Los ritos. El rito de la misa es un rito bastardo. Los sacramentos son sacramentos bastardos (…) Los sacerdotes que salen de los seminarios no saben lo que son. Son sacerdotes bastardos. Ellos no saben lo que son.
Conferencia de Monseñor Lefebvre durante el Retiro sacerdotal, del 4 de septiembre de 1987:
Yo digo: Roma ha perdido la fe, mis queridos amigos. Roma está en la apostasía. Estas no son palabras vacías. Esa es la verdad. Roma está en la apostasía. Ya no podemos tener confianza en esta gente, ellos abandonan la Iglesia, salieron de la Iglesia, salen de la Iglesia. Es cierto, cierto, cierto.
Carta de Monseñor Lefebvre al Cardenal Ratzinger, del 24 de mayo de 1988:
Eminencia, me parece necesario precisarle lo que le escribía el 6 de mayo. Reflexionando, nos resulta claro que el objetivo de los coloquios y de la reconciliación es integrarnos en la Iglesia Conciliar, la única Iglesia a la cual hacía usted alusión en las conversaciones.
Conferencia de Prensa, del 15 de junio de 1988:
El Cardenal Ratzinger lo repitió varias veces: “Monseñor sólo hay una Iglesia, no puede haber una Iglesia paralela”. Le dije: “Eminencia, no somos nosotros quienes hacemos una Iglesia paralela, puesto que seguimos la Iglesia de siempre; son ustedes quienes hicieron la Iglesia paralela habiendo inventado la Iglesia del Concilio, la que el cardenal Benelli llamó la Iglesia conciliar; son ustedes quienes inventaron una iglesia nueva, quienes se hicieron nuevos catecismos, nuevos sacramentos, una nueva misa, nueva liturgia, esto no viene de nosotros. Nosotros, seguimos lo que se hizo antes. No somos nosotros quienes hacemos una nueva iglesia.
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Así lo entendía los Superiores de la FSSPX cuando redactaron y firmaron la Carta Abierta al Cardenal Gantin, del 6 de julio de 1988:
Nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad.
Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable.
No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles.
El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles. Estos, en efecto, tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista.
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Al cabo de la simple lectura de estos textos, queda claro que en el pensamiento de Monseñor Lefebvre y de los Superiores de la FSSPX existe una distinción entre Iglesia Católica e iglesia conciliar, y que no se puede estar en comunión con esta última, ni siquiera en una mínima parte = nullam partem habemus…
¿Por qué? Porque le faltan los dos pulmones, al igual que a los ortodoxos cismáticos…
Padre Juan Carlos Ceriani
