OSKO: “Fatimitólogos” Conciliares

«DEJA QUE LOS MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS»

GetAttachment

Cuando iban caminando, alguien le dijo: «Te seguiré a donde quiera que vayas». Jesús le dijo: «Las raposas tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; más el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza». Dijo a otro: «Sígueme». Este le dijo: «Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre». Respondiole: «Deja a los muertos enterrar a los muertos; tu ve y anuncia el Reino de Dios.» Otro más le dijo: «Te seguiré, Señor, pero permíteme primero decir adiós  a los de mi casa.» Jesús le dijo: «Ninguno que pone  mano al arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.» (S. Lucas 9:60)

Con singular acierto Radio Cristiandad titula «El Espíritu de Asís»  un artículo esclarecedor.

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/06/06/el-espiritu-de-asis/

Voy a destacar de un modo que puede resultar odioso para muchos,  pero necesario por su urgencia y gravedad, lo que se debe concluir de los hechos  narrados en el artículo de marras.

Sin necesidad de profundizar demasiado en el asunto, porque también el Padre Méramo, en el sermón del último domingo, ha apostillado con vehemente precisión, mucho de lo que puede decirse acerca de la IDEOLOGÍA  que gobierna las mentes y los actos de los dos obispos que encabezan las dos vertientes del engaño, a saber: a) La F$$PX; b) La «Resistencia» williamsoniana.

https://radiocristiandad.wordpress.com/2015/06/07/p-meramo-sermon-del-segundo-domingo-despues-de-pentecostes/

Ambas vertientes naufragan en el subjetivismo más craso, del cual tanto M. Fellay como M. Williamson son principales tributarios haciendo de él practicamente un culto.

Ese subjetivismo vergonzante que profesan, practican y difunden tiene una razón de ser, y es que no hay, no existe, y por tanto no pueden encontrar un mecanismo cierto, honesto  y valedero para sostener lo INSOSTENIBLE de sus respectivas posiciones, que son esencialmente LA MISMA.

Toda esa construcción ideológica sucumbe frente a la realidad objetiva y frente al pensamiento critico y realista que propio de  un verdadero espíritu católico aplicado al análisis de lo que ocurre desde  ya hace varios siglos.

La inteligencia, auxiliada por la Revelación, la Tradición, la exégesis católica y la llave APOCALÍPTICA necesaria e imprescindible, alcanza fácilmente la necesaria comprensión, delimita con efectiva claridad las fronteras y el campo de actuación de los dos ejércitos, el uno aparentemente triunfante, masivo en extremo; el otro,  en apariencia diezmado Ejercito de Cristo Rey a la espera de su Parusía.

No hay más campos, ni ejércitos.  No existen puntos intermedios, de modo que pueden ser afirmados algunos conceptos que podrán resultar hirientes para oídos delicados y temperamentos sensibles, pero que no serán menos verdaderos por ello.

En primerísimo lugar, «que la cuenten como quieran» pero Radio Cristiandad ha advertido recurrentemente respecto de ambas vertientes en cuanto  que SUS CAMINOS NO SON CATÓLICOS.  Esto ultimo por supuesto haciendo abstracción de las personas involucradas, y de sus respectivos fueros íntimos o internos en los cuales solamente Dios se inmiscuye y escruta; me refiero a los Monseñores Fellay y Williamson y a quienes sean sus seguidores.

Será suficiente y bastante gráfica la siguiente imagen:

Fellay y Williamson pugnando por obtener el RÉDITO POLÍTICO de estar muy cerca y salir «piadosamente» en las fotos, en lo que fueron las exequias del «padre» NICHOLAS GRUNER… (pongo comillas al referirme a Gruner como sacerdote o padre ya que fue supuestamente ordenado en el año 1976),  famoso FATIMÓLOGO, CONSERVADOR Y CONCILIAR, y por tanto,  inficionado por la heterodoxia destructiva del mismo Concilio Vaticano II.

En lo que a mi respecta, a partir de este momento los Monseñores Fellay y Williamson y sus respectivos compañeros de ruta (hasta una declaración personal de cada uno de ellos que manifieste claramente lo contrario), continuarán siendo obispos y sacerdotes, sin duda, PERO YA NO LO SON DE LA TRADICIÓN.

FELLAY, DE GALARRETTA, TISSIER, WILLIAMSON Y FAURE, son tan sólo unos obispos CONSERVADORES, que en mayor o menor grado, de modos diversos pero concurrentes, adhieren a la APÓSTATA IGLESIA CONCILIAR, A SUS PAPAS, A SUS POMPAS Y A SUS OBRAS, que son las de Satanas y de sus agentes.

La posición de los obispos mencionados se ha tornado en tal modo ANTIAPOCALÍPTICA, que se trasunta en todos sus actos, dichos y gestos; de tal modo que su obsesiva «devoción» por Fátima y todo lo relacionado  (muchas veces mal y caprichosamente relacionado) raya con una especie de superstición y peor aun… con la intención de imponer una «exégesis» acomodaticia a dichos eventos.

Me parece irónico todo este asunto; podría decirse que estos desmadrados ex-obispos tradicionales, devenidos en acérrimos defensores de la validez del pontificado de Bergoglio y de todos los cargos conciliares ejercidos por apóstatas, esperan que con la  «Consagración de Rusia» al Inmaculado Corazón, no solo se borre de la historia la II Guerra Mundial, que Rusia salga de su cisma y herejía multisecular y que no acontezca la Revolución Bolchevique de 1917, una especie de «milagro retroactivo», que sería el primero en toda la historia, sino que, además, dicha Consagración, quien sabe… tal vez, (¿por que no?) les cumpla el deseo y evite hasta el mismísimo Apocalipsis.

Sin “pretencionismos” de ninguna clase pienso y afirmo que, independientemente de los subjetivos y personales estados de situación de cada persona, más allá de lo que hay en cada quien, cosa que reitero, solo Dios puede conocer y juzgar,  ser católico hoy reclama el completo y absoluto rechazo de todo aquello que provenga de la Iglesia Conciliar, sus Papas y demás miembros de la jerarquía apóstata. Contrariamente a lo que pretenden los mencionados Fellay y Williamson que se atribuyen esa potestad de juzgar intenciones como último salvavidas de sus NO CATÓLICAS posiciones, intentando considerar todavía como católicos a los papas conciliares, presumiendo conocer sus subjetivas buenas voluntades.

Nos lamentamos sobre todo por todos aquellos que son arrastrados  por  los obispos «muertos».

Porque, a la vista del luctuoso acontecimiento que contó con la presencia de los obispos Fellay y Williamson entre otros conspicuos, es  hora ya de aplicar el correspondiente criterio evangélico en su expresión más directa y clara posible; dejemos que estos muertos entierren a esos muertos; todo está allí;  y que los monseñores involucrados en payasada proselitista tan aberrante, cual politicastros detrás de los votos, así ellos también detrás de los fieles, sigan sus caminos.